martes, 9 de septiembre de 2014

¿El recién nacido no es persona?

¿El recién nacido no es persona?

Lic. Néstor Martínez Valls

El sacerdote jesuita José Ignacio González Faus ha publicado en el blog de Cristianisme i justicia un artículo titulado “Abortar el aborto” del que extraemos y comentamos los siguientes párrafos, en los que entre otras cosas sostiene que el recién nacido no es persona (los subrayados son nuestros):


“b. Límites oscuros.- Es sabido que San Agustín (en el De anima) y Santo Tomás (I, 118, 2 ad 2) sostenían que el feto sólo es un ser humano a partir de los 45 días de la gestación, porque antes la materia no está preparada para recibir el alma racional. Esta opinión podrá ser discutida hoy porque además está formulada con categorías filosóficas anticuadas (cuerpo, y alma infundida desde fuera). Pero pone de relieve una nueva complejidad en el tema del aborto.



Se acusa a la Iglesia de sostener que el embrión es una persona. La acusación suena rotunda, pero sólo lo es en parte. El embrión no es todavía una persona. Como el recién nacido tampoco es aún una persona. Pero ambos están programados para serlo: la vida que hay en el embrión no es exclusivamente vegetativa aunque en aquellos momentos sólo funcione como una planta. Y la vida que hay en el recién nacido (o en el feto cuando ya da patadas) no es exclusivamente sensitiva aunque en aquellos momentos aún no sea vida racional; pero está programada y en camino de serlo. Y las cosas se definen más por su futuro que por su presente. Esto parece ser lo que quiso decir Tomás, aunque se enredó con su idea de diversas almas que van eliminando a la anterior (la sensitiva a la vegetativa y la racional a la sensitiva).



El hecho es que, en nuestra trayectoria vital, pasamos todos por la “constitución” humana, el “individuo” humano y la “persona” humana. El problema está en que los límites entre ellas son tan imposibles de señalar con precisión como la separación entre la noche y el día. Esto obliga a la sociedad a decretarlos artificialmente, como se hace con las luces públicas: señalando una hora concreta (aunque unos días habrá más luz y otros menos). Quien sostenga que sólo la persona humana tiene derecho a la vida habría de aceptar que matar a un recién nacido no es un crimen, cosa que nadie hace porque la frontera del nacimiento pesa en cualquier sensibilidad. Pero estas reflexiones permiten comprender que no es lo mismo matar a un embrión reciente que a un ser humano ya constituido.



Yo personalmente comparto y admiro la postura de la Iglesia que defiende la vida del embrión desde el principio, más por su futuro y su destino humano que por su mero presente en el que, además, esa vida no puede defenderse. Pero, a la vez, comprendo que no puedo obligar a toda la sociedad a que comparta esa postura. Como no se me puede pedir a mí que comparta la postura extrema del budista cuyo respeto a la vida le llevará a no matar ni al mosquito que me está picando. Esto es lo que daba cierta racionalidad a una ley de plazos que sólo pretenda despenalizar algunos abortos, sin declararlos por ello ni morales ni derechos humanos.”



—————————————



Nos interesa comentar este texto desde el punto de vista de la fe católica, es decir sin limitarnos a los argumentos puramente filosóficos, sino basándonos también en la doctrina de la fe.



Ante todo, es notable que para González Faus el recién nacido no sea persona. ¿Qué concepto de “persona” es el suyo para poder afirmar algo así? Y él saca las consecuencias lógicas: si es por ser persona que el ser humano no puede ser eliminado, entonces se puede eliminar al recién nacido. Con este argumento en realidad González Faus no está justificando solamente el aborto, sino también el infanticidio.



En efecto, el hecho de que “la frontera del nacimiento pesa en cualquier sensibilidad” es claro que no es argumento suficiente para decir que matar a un recién nacido es inmoral. Y si “no es lo mismo matar a un embrión reciente que a un ser humano ya constituido”, o bien ese ser humano ya constituido es persona, o no. En el primer caso, ése es el caso del recién nacido, o no. En el segundo caso, tampoco será lo mismo matar a un recién nacido que a una “persona”. E igualmente, si el “ser humano ya constituido” no es todavía “persona”, entonces tampoco será lo mismo matar a un “ser humano ya constituido” que matar a una “persona”.



Además, González Faus se equivoca al decir que nadie acepta que matar a un recién nacido no es un crimen. El “filósofo” australiano Peter Singer lo hace, y hay que reconocer que en esto se muestra simplemente como un abortista consecuente. Y lo hacen también los ginecólogos británicos que pidieron al gobierno la legalización del infanticidio en ciertos casos, seguidos en esto por otros matarifes italianos, creo, hace relativamente poco tiempo.



Como se ve, no todas las “sensibilidades” se detienen ante la frontera del nacimiento, porque una vez que se aceptan principios falsos, la lógica es más implacable que cualquier “sensibilidad”.



González Faus reconoce que hay en el cigoto, que según él no es aún persona ni de naturaleza racional, una “programación” hacia la naturaleza racional. ¡Pero esa “programación” es justamente la naturaleza racional! ¿Cómo una naturaleza distinta de la racional estaría “programada” hacia la naturaleza racional? Sería como decir que la naturaleza del gato está “programada” hacia la del perro.



Dice además que los límites entre el embrión no personal y la persona son difíciles de señalar, y que por eso la ley debe establecerlos arbitrariamente. Pero el caso es que esos límites son difíciles de señalar precisamente porque no existen, y que si fuese así, o sea si fuera difícil señalar el límite entre lo que no es persona y lo que lo es, una vez dada la fecundación, entonces lo único que la ley podría hacer moralmente sería prohibir todo atentado contra el producto de la fecundación, precisamente para no correr el riesgo de estar asesinando a un ser humano.



González Faus dice que no puede obligar a toda la sociedad a que comparta su postura. Sin duda, pero felizmente no es necesario.



Nada impide que existan por ahí filosofías que no vean nada malo en el homicidio, la violación, etc. De hecho, nada impide que en una sociedad dada haya musulmanes que practican la ablación del clítoris a las mujeres, o que sostengan que, como sucede al parecer en Afganistán, la violación no debe ser penada por la ley. A nivel jurídico, no se trata de hacer que esas personas renieguen de sus creencias o compartan las nuestras. Se trata simplemente de asegurarnos de que en nuestro sistema legal esas cosas se tipifican como delitos y se penalizan del modo debido, porque atentan contra los derechos de otras personas.



Por lo mismo, sin duda tampoco se puede obligar a González Faus a que comparta la creencia del budista en la santidad de la vida del mosquito. Pero sí me costaría a mí creer que en alguna sociedad se pueda considerar delito castigado por la ley matar a un mosquito. Y sobre todo, si alguna sociedad humana incurre en esa locura, ¿quién no ve que se trataría de una ley injusta, que no obligaría en conciencia a nadie, y que lo único que cabría hacer sería buscar cuanto antes su derogación?



En todo caso, aquí tal vez tocamos el problema de fondo de la antropología fausiana, que le impide juzgar como es debido el tema del aborto y su despenalización: la insuficiente delimitación entre el mosquito y el ser humano.



Por su parte, la existencia del alma humana inmaterial, capaz de existir separada del cuerpo, es parte de la fe católica. González Faus parece oponerse a esta verdad de fe cuando habla de “categorías filosóficas anticuadas (cuerpo, y alma infundida desde fuera)”. En efecto, un alma humana “no infundida desde fuera”, si es que existe, parece ser un alma que es fruto de la evolución de la materia, y por tanto, material.



El alma es el “primer principio vital”, o sea, la última razón interna de la vida del viviente. Es propio del alma (anima) el “animar”, es decir hacer vivir al cuerpo. La presencia o ausencia del alma, principio vital, es lo que hace la diferencia entre un cuerpo animado, o sea viviente, y un cuerpo inanimado. En el caso del ser humano, el alma o principio vital es espiritual, o sea dotado de un ser propio, independiente de la materia y por eso mismo capaz de existir separado de la materia.



Sobre esta base, sólo puede haber “vida humana”, en el sentido propio del término, cuando está presente el alma humana espiritual. En el tomismo, la materia es lo que es gracias a la forma sustancial. La materia prima, último sustrato de los seres corpóreos, es de suyo pura potencialidad e indeterminación. Lo que la hace existir en acto y la determina a tener una naturaleza específica es la forma sustancial, que, en los seres vivos, como dijimos, se llama “alma”. Lo que distingue a la materia de un gato de la materia de un perro es la forma sustancial, o sea, en este caso, el alma del gato o del perro. De hecho, parece claro que los mismos elementos químicos integran al gato, al perro y al hombre, de modo que la diferencia esencial y no meramente accidental entre ellos debe asignarse a un elemento de orden inteligible y metafísico como es el alma.



“Persona” (al menos en el ámbito de lo creado) es el individuo de naturaleza racional. “Individuo” quiere decir algo que existe, no como parte de otra cosa, ni tampoco como conjunto de cosas, ni como propiedad de una cosa, sino como un todo unitario e independiente, sujeto de propiedades. “De naturaleza racional” quiere decir que por naturaleza tiene o puede llegar a tener inteligencia y voluntad.



Nos podemos preguntar en efecto qué le faltaría a un individuo de naturaleza racional para ser persona. Ya es una sustancia, algo que existe en sí mismo y no en otro, algo que es sujeto de propiedades y no propiedad de algún otro sujeto. Ya es un organismo viviente de la especie humana con su código genético específico. Ya tiene, por su naturaleza racional, al menos radicalmente, la inteligencia y la voluntad que son las facultades operativas propias de la persona. Sobre esto último, ver más abajo.



El óvulo y el espermatozoide, cada uno por su lado, no son “individuos”, sino partes de un individuo: de la mujer y del varón respectivamente. Además, ni siquiera tienen los 46 cromosomas propios de la especie humana, sino solamente 23 de ellos cada uno. En cambio, el fruto de la concepción, llámesele cigoto, es un individuo. No es parte del cuerpo de la madre, pues no cumple ninguna función propia del organismo materno y, además, puede ser de sexo masculino, cosa que evidentemente no puede corresponderle a una parte del cuerpo de una mujer.

Y además, llega a ser claramente un individuo humano por un mero proceso de desarrollo. El desarrollo no puede producir un individuo que antes no existía, porque es siempre el desarrollo de algo y su resultado por tanto es ese mismo algo, más desarrollado. La cuestión entonces está en saber si ese individuo cigótico es o no de naturaleza racional. En caso afirmativo, es persona, en caso negativo, no lo es.



En la persona hay que distinguir el ser sustancial de la persona, sus facultades operativas específicas (la inteligencia y la voluntad) y los actos de esas facultades. El acto de pensar es distinto de la facultad o capacidad de pensar, porque no siempre estoy pensando actualmente, pero siempre tengo la capacidad de hacerlo. Esa misma capacidad también puede entenderse en un sentido próximo o remoto: una es la capacidad de pensar que tengo estando despierto, y otra la que tengo estando dormido, donde de todos modos conservo la capacidad de pensar una vez que me despierte. Pero la capacidad o facultad misma también se distingue del ser sustancial de la persona, a la vez que se fundamenta en él. Yo no soy ni mi inteligencia ni mi voluntad, sino que las tengo a ambas. No puedo identificarme con ellas, porque ellas a su vez se distinguen realmente entre sí. Además, no es mi inteligencia la que piensa, sino que soy yo el que piensa mediante mi inteligencia; no es mi voluntad la que quiere, sino que soy yo el que quiero, mediante mi voluntad.

Por eso mismo, no me identifico ni con mi inteligencia ni con mi voluntad, que son las facultades específicamente “personales”.



Por otra parte, el hecho de que esas facultades personales específicas no estén actualmente en el cigoto no quiere decir que no estén en él radicalmente. En efecto, las facultades sí que no le vienen “de fuera” al sujeto sustancial, sino que sus capacidades operativas son como una emanación de su esencia, de su propia naturaleza. El ser humano no es racional porque tiene inteligencia y voluntad, sino que tiene inteligencia y voluntad porque su naturaleza, la de su ser sustancial, es una naturaleza racional, al estar determinada por una forma sustancial que es el alma espiritual. Por tanto, desde que existe la persona están en ella, al menos radicalmente, las facultades personales específicas, aunque no estén en ella actualmente debido a su temprano estado de desarrollo.



Por tanto, así como pueden faltar los actos de las facultades personales sin que falten las facultades mismas, así también pueden faltar esas mismas facultades, sin que falte el ser personal. Y eso es lo que sucede en el desarrollo embrionario, donde primero se da ante todo el ser sustancial de la persona, y luego, en algún momento, surgen las facultades personales específicas de inteligencia y voluntad, y luego, en algún otro momento, se produce la primera actuación de esas facultades. Esto vale también para la “conciencia de sí mismo”, que es un acto particular de la facultad intelectiva.



Pero, por lo que dijimos arriba, “vida humana” en sentido propio sólo puede haber si está presente el alma espiritual. Y eso es justamente la naturaleza racional, un alma espiritual animando un cuerpo. Por tanto, si después de la concepción hay vida humana en el sentido propio del término, es por la presencia del alma espiritual, y entonces hay un individuo de naturaleza racional, y entonces hay una persona, al menos en cuanto a su ser sustancial, aunque no estén presentes actualmente las facultades operativas correspondientes, ni menos aún los actos propios de esas facultades. No tenemos ahí ni vida humana en potencia, ni ser humano en potencia, ni persona en potencia, sino vida humana, ser humano y persona humana en acto, porque está en acto el ser sustancial de la persona compuesto de alma espiritual y materia. Lo que está en potencia en todo caso son las facultades personales y los actos de esas facultades, pero, como vimos, eso no es lo definitorio del ser de la persona.



Para evitar esa conclusión hay que decir que lo que surge de la concepción no es vida humana propiamente dicha. Eso tiene dos inconvenientes: por un lado, lo propio de la transmisión de la vida en los seres vivos es que todo ser vivo engendra a otro ser vivo de su misma especie. Mientras que aquí habría que decir que el cigoto no es, al principio al menos, de la misma especie que sus padres, pues no es humano. ¿De qué otra especie sería? ¿Sería un individuo de especie no humana? ¿No sería aún un “individuo”, hasta recibir el alma espiritual? Pero biológicamente el cigoto es un organismo, es decir, una totalidad unitaria que consta de partes diferentes dotadas de funciones diferentes. Y el proceso de diferenciación que comienza con la misma fecundación y continúa incluso después del nacimiento no tiene cortes, es un proceso unitario en el cual sería totalmente arbitrario señalar un punto cualquiera como aquel en el que, con la introducción del alma espiritual, se daría el cambio sustancial que convertiría a un conjunto de células individuales en un solo individuo, y de naturaleza humana y personal.



Y, en segundo lugar, que eso que no sería humano, tendría sin embargo la composición genética, los 46 cromosomas, propios de la especie humana y de ninguna otra especie.



Por lo tanto, a la luz de la fe cristiana es por lo menos más probable que su contraria la tesis que dice que la persona humana existe desde la concepción.



Esto es importante, porque si admitimos todos que la presencia o ausencia del alma espiritual desde la fecundación no puede probarse apodícticamente ni por argumentos empíricos ni por argumentos filosóficos ni por argumentos teológicos basados en la Revelación, entonces la cuestión tiene que decidirse con base en lo que resulte más probable. Y parece claro que, por lo arriba dicho, en una antropología cristiana y católica es más probable que su contraria la tesis que dice que el alma espiritual está presente en el hombre desde la fecundación.



En la tesis de González Faus, el ser persona se convierte en algo accidental, algo que surge como fruto del desarrollo en un ser sustancial ya preexistente. Es decir, se trata de una modificación, de un perfeccionamiento, pero no de un cambio sustancial, pues González Faus no parece admitir la existencia de un alma espiritual que sea infundida por Dios “desde fuera”. Y entonces, en forma paradójica, el surgimiento del ser personal no transforma sustancialmente al ser impersonal que existía antes. Tendríamos la paradójica consecuencia de un ser sustancialmente impersonal y accidentalmente personal, a no ser que a falta del alma espiritual González Faus sí admita la existencia del “hada madrina” que con su varita mágica obra la transmutación.



Se suele objetar con el caso de los gemelos monocigóticos: la posibilidad de división del cigoto para dar lugar a dos individuos distintos estaría mostrando que ahí no había aún un individuo de la especie humana. Pero, lógicamente hablando, la incompatibilidad entre un solo individuo y dos o más individuos existe solamente tomándolos en el mismo instante temporal, no tomándolos sucesivamente. Es claro que un individuo no puede ser dos o más individuos, pero de ahí no se sigue que no pueda devenir dos o más individuos. De hecho hay seres vivos, como algunos gusanos y estrellas de mar, a los cuales se les puede cortar una parte que luego se desarrolla y sigue viviendo como otro individuo autónomo de la misma especie. ¿No era por eso un individuo aquel al que le fue cortada esa parte?



¿Qué pasa en ese caso con el alma espiritual, se preguntará? Pues que si Dios se ha “comprometido” a crear una nueva alma individual cada vez que es fecundado un nuevo cigoto de la especie humana, también se ha comprometido a hacerlo cada vez que un cigoto ya fecundado se divide. De hecho, no hay otra opción que ésa, desde la fe católica, para el caso de los gemelos monocigóticos, pues una vez que han nacido es claro que ambos son personas humanas y tienen alma espiritual, y no han podido recibirla ambos en el momento de la fecundación, a no ser que admitamos la existencia de un cigoto con dos almas.



Por lo que toca a la tesis materialista que dice que no existe un alma humana inmaterial y espiritual, es contraria a la fe católica, y por tanto falsa. Pero si se la profesa, entonces no hay lugar a dudar si el alma espiritual estará presente o no. En esta hipótesis, “vida humana” quiere decir simplemente tener los 46 cromosomas propios de la especie. El cigoto los tiene, y sigue siendo, obviamente, un individuo. Y la “naturaleza racional”, en clave materialista, habrá que explicarla en definitiva por los 46 cromosomas, de modo que lo lógico sería reconocer que desde la fecundación el cigoto es un individuo de naturaleza racional, o sea una persona.

¿El recién nacido no es persona?

Lic. Néstor Martínez Valls


El sacerdote jesuita José Ignacio González Faus ha publicado en el blog de Cristianisme i justicia un artículo titulado “Abortar el aborto” del que extraemos y comentamos los siguientes párrafos, en los que entre otras cosas sostiene que el recién nacido no es persona (los subrayados son nuestros):



“b. Límites oscuros.- Es sabido que San Agustín (en el De anima) y Santo Tomás (I, 118, 2 ad 2) sostenían que el feto sólo es un ser humano a partir de los 45 días de la gestación, porque antes la materia no está preparada para recibir el alma racional. Esta opinión podrá ser discutida hoy porque además está formulada con categorías filosóficas anticuadas (cuerpo, y alma infundida desde fuera). Pero pone de relieve una nueva complejidad en el tema del aborto.



Se acusa a la Iglesia de sostener que el embrión es una persona. La acusación suena rotunda, pero sólo lo es en parte. El embrión no es todavía una persona. Como el recién nacido tampoco es aún una persona. Pero ambos están programados para serlo: la vida que hay en el embrión no es exclusivamente vegetativa aunque en aquellos momentos sólo funcione como una planta. Y la vida que hay en el recién nacido (o en el feto cuando ya da patadas) no es exclusivamente sensitiva aunque en aquellos momentos aún no sea vida racional; pero está programada y en camino de serlo. Y las cosas se definen más por su futuro que por su presente. Esto parece ser lo que quiso decir Tomás, aunque se enredó con su idea de diversas almas que van eliminando a la anterior (la sensitiva a la vegetativa y la racional a la sensitiva).



El hecho es que, en nuestra trayectoria vital, pasamos todos por la “constitución” humana, el “individuo” humano y la “persona” humana. El problema está en que los límites entre ellas son tan imposibles de señalar con precisión como la separación entre la noche y el día. Esto obliga a la sociedad a decretarlos artificialmente, como se hace con las luces públicas: señalando una hora concreta (aunque unos días habrá más luz y otros menos). Quien sostenga que sólo la persona humana tiene derecho a la vida habría de aceptar que matar a un recién nacido no es un crimen, cosa que nadie hace porque la frontera del nacimiento pesa en cualquier sensibilidad. Pero estas reflexiones permiten comprender que no es lo mismo matar a un embrión reciente que a un ser humano ya constituido.



Yo personalmente comparto y admiro la postura de la Iglesia que defiende la vida del embrión desde el principio, más por su futuro y su destino humano que por su mero presente en el que, además, esa vida no puede defenderse. Pero, a la vez, comprendo que no puedo obligar a toda la sociedad a que comparta esa postura. Como no se me puede pedir a mí que comparta la postura extrema del budista cuyo respeto a la vida le llevará a no matar ni al mosquito que me está picando. Esto es lo que daba cierta racionalidad a una ley de plazos que sólo pretenda despenalizar algunos abortos, sin declararlos por ello ni morales ni derechos humanos.”



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Nos interesa comentar este texto desde el punto de vista de la fe católica, es decir sin limitarnos a los argumentos puramente filosóficos, sino basándonos también en la doctrina de la fe.



Ante todo, es notable que para González Faus el recién nacido no sea persona. ¿Qué concepto de “persona” es el suyo para poder afirmar algo así? Y él saca las consecuencias lógicas: si es por ser persona que el ser humano no puede ser eliminado, entonces se puede eliminar al recién nacido. Con este argumento en realidad González Faus no está justificando solamente el aborto, sino también el infanticidio.



En efecto, el hecho de que “la frontera del nacimiento pesa en cualquier sensibilidad” es claro que no es argumento suficiente para decir que matar a un recién nacido es inmoral. Y si “no es lo mismo matar a un embrión reciente que a un ser humano ya constituido”, o bien ese ser humano ya constituido es persona, o no. En el primer caso, ése es el caso del recién nacido, o no. En el segundo caso, tampoco será lo mismo matar a un recién nacido que a una “persona”. E igualmente, si el “ser humano ya constituido” no es todavía “persona”, entonces tampoco será lo mismo matar a un “ser humano ya constituido” que matar a una “persona”.



Además, González Faus se equivoca al decir que nadie acepta que matar a un recién nacido no es un crimen. El “filósofo” australiano Peter Singer lo hace, y hay que reconocer que en esto se muestra simplemente como un abortista consecuente. Y lo hacen también los ginecólogos británicos que pidieron al gobierno la legalización del infanticidio en ciertos casos, seguidos en esto por otros matarifes italianos, creo, hace relativamente poco tiempo.



Como se ve, no todas las “sensibilidades” se detienen ante la frontera del nacimiento, porque una vez que se aceptan principios falsos, la lógica es más implacable que cualquier “sensibilidad”.



González Faus reconoce que hay en el cigoto, que según él no es aún persona ni de naturaleza racional, una “programación” hacia la naturaleza racional. ¡Pero esa “programación” es justamente la naturaleza racional! ¿Cómo una naturaleza distinta de la racional estaría “programada” hacia la naturaleza racional? Sería como decir que la naturaleza del gato está “programada” hacia la del perro.



Dice además que los límites entre el embrión no personal y la persona son difíciles de señalar, y que por eso la ley debe establecerlos arbitrariamente. Pero el caso es que esos límites son difíciles de señalar precisamente porque no existen, y que si fuese así, o sea si fuera difícil señalar el límite entre lo que no es persona y lo que lo es, una vez dada la fecundación, entonces lo único que la ley podría hacer moralmente sería prohibir todo atentado contra el producto de la fecundación, precisamente para no correr el riesgo de estar asesinando a un ser humano.



González Faus dice que no puede obligar a toda la sociedad a que comparta su postura. Sin duda, pero felizmente no es necesario.



Nada impide que existan por ahí filosofías que no vean nada malo en el homicidio, la violación, etc. De hecho, nada impide que en una sociedad dada haya musulmanes que practican la ablación del clítoris a las mujeres, o que sostengan que, como sucede al parecer en Afganistán, la violación no debe ser penada por la ley. A nivel jurídico, no se trata de hacer que esas personas renieguen de sus creencias o compartan las nuestras. Se trata simplemente de asegurarnos de que en nuestro sistema legal esas cosas se tipifican como delitos y se penalizan del modo debido, porque atentan contra los derechos de otras personas.



Por lo mismo, sin duda tampoco se puede obligar a González Faus a que comparta la creencia del budista en la santidad de la vida del mosquito. Pero sí me costaría a mí creer que en alguna sociedad se pueda considerar delito castigado por la ley matar a un mosquito. Y sobre todo, si alguna sociedad humana incurre en esa locura, ¿quién no ve que se trataría de una ley injusta, que no obligaría en conciencia a nadie, y que lo único que cabría hacer sería buscar cuanto antes su derogación?



En todo caso, aquí tal vez tocamos el problema de fondo de la antropología fausiana, que le impide juzgar como es debido el tema del aborto y su despenalización: la insuficiente delimitación entre el mosquito y el ser humano.



Por su parte, la existencia del alma humana inmaterial, capaz de existir separada del cuerpo, es parte de la fe católica. González Faus parece oponerse a esta verdad de fe cuando habla de “categorías filosóficas anticuadas (cuerpo, y alma infundida desde fuera)”. En efecto, un alma humana “no infundida desde fuera”, si es que existe, parece ser un alma que es fruto de la evolución de la materia, y por tanto, material.



El alma es el “primer principio vital”, o sea, la última razón interna de la vida del viviente. Es propio del alma (anima) el “animar”, es decir hacer vivir al cuerpo. La presencia o ausencia del alma, principio vital, es lo que hace la diferencia entre un cuerpo animado, o sea viviente, y un cuerpo inanimado. En el caso del ser humano, el alma o principio vital es espiritual, o sea dotado de un ser propio, independiente de la materia y por eso mismo capaz de existir separado de la materia.



Sobre esta base, sólo puede haber “vida humana”, en el sentido propio del término, cuando está presente el alma humana espiritual. En el tomismo, la materia es lo que es gracias a la forma sustancial. La materia prima, último sustrato de los seres corpóreos, es de suyo pura potencialidad e indeterminación. Lo que la hace existir en acto y la determina a tener una naturaleza específica es la forma sustancial, que, en los seres vivos, como dijimos, se llama “alma”. Lo que distingue a la materia de un gato de la materia de un perro es la forma sustancial, o sea, en este caso, el alma del gato o del perro. De hecho, parece claro que los mismos elementos químicos integran al gato, al perro y al hombre, de modo que la diferencia esencial y no meramente accidental entre ellos debe asignarse a un elemento de orden inteligible y metafísico como es el alma.



“Persona” (al menos en el ámbito de lo creado) es el individuo de naturaleza racional. “Individuo” quiere decir algo que existe, no como parte de otra cosa, ni tampoco como conjunto de cosas, ni como propiedad de una cosa, sino como un todo unitario e independiente, sujeto de propiedades. “De naturaleza racional” quiere decir que por naturaleza tiene o puede llegar a tener inteligencia y voluntad.



Nos podemos preguntar en efecto qué le faltaría a un individuo de naturaleza racional para ser persona. Ya es una sustancia, algo que existe en sí mismo y no en otro, algo que es sujeto de propiedades y no propiedad de algún otro sujeto. Ya es un organismo viviente de la especie humana con su código genético específico. Ya tiene, por su naturaleza racional, al menos radicalmente, la inteligencia y la voluntad que son las facultades operativas propias de la persona. Sobre esto último, ver más abajo.



El óvulo y el espermatozoide, cada uno por su lado, no son “individuos”, sino partes de un individuo: de la mujer y del varón respectivamente. Además, ni siquiera tienen los 46 cromosomas propios de la especie humana, sino solamente 23 de ellos cada uno. En cambio, el fruto de la concepción, llámesele cigoto, es un individuo. No es parte del cuerpo de la madre, pues no cumple ninguna función propia del organismo materno y, además, puede ser de sexo masculino, cosa que evidentemente no puede corresponderle a una parte del cuerpo de una mujer.

Y además, llega a ser claramente un individuo humano por un mero proceso de desarrollo. El desarrollo no puede producir un individuo que antes no existía, porque es siempre el desarrollo de algo y su resultado por tanto es ese mismo algo, más desarrollado. La cuestión entonces está en saber si ese individuo cigótico es o no de naturaleza racional. En caso afirmativo, es persona, en caso negativo, no lo es.



En la persona hay que distinguir el ser sustancial de la persona, sus facultades operativas específicas (la inteligencia y la voluntad) y los actos de esas facultades. El acto de pensar es distinto de la facultad o capacidad de pensar, porque no siempre estoy pensando actualmente, pero siempre tengo la capacidad de hacerlo. Esa misma capacidad también puede entenderse en un sentido próximo o remoto: una es la capacidad de pensar que tengo estando despierto, y otra la que tengo estando dormido, donde de todos modos conservo la capacidad de pensar una vez que me despierte. Pero la capacidad o facultad misma también se distingue del ser sustancial de la persona, a la vez que se fundamenta en él. Yo no soy ni mi inteligencia ni mi voluntad, sino que las tengo a ambas. No puedo identificarme con ellas, porque ellas a su vez se distinguen realmente entre sí. Además, no es mi inteligencia la que piensa, sino que soy yo el que piensa mediante mi inteligencia; no es mi voluntad la que quiere, sino que soy yo el que quiero, mediante mi voluntad.

Por eso mismo, no me identifico ni con mi inteligencia ni con mi voluntad, que son las facultades específicamente “personales”.



Por otra parte, el hecho de que esas facultades personales específicas no estén actualmente en el cigoto no quiere decir que no estén en él radicalmente. En efecto, las facultades sí que no le vienen “de fuera” al sujeto sustancial, sino que sus capacidades operativas son como una emanación de su esencia, de su propia naturaleza. El ser humano no es racional porque tiene inteligencia y voluntad, sino que tiene inteligencia y voluntad porque su naturaleza, la de su ser sustancial, es una naturaleza racional, al estar determinada por una forma sustancial que es el alma espiritual. Por tanto, desde que existe la persona están en ella, al menos radicalmente, las facultades personales específicas, aunque no estén en ella actualmente debido a su temprano estado de desarrollo.



Por tanto, así como pueden faltar los actos de las facultades personales sin que falten las facultades mismas, así también pueden faltar esas mismas facultades, sin que falte el ser personal. Y eso es lo que sucede en el desarrollo embrionario, donde primero se da ante todo el ser sustancial de la persona, y luego, en algún momento, surgen las facultades personales específicas de inteligencia y voluntad, y luego, en algún otro momento, se produce la primera actuación de esas facultades. Esto vale también para la “conciencia de sí mismo”, que es un acto particular de la facultad intelectiva.



Pero, por lo que dijimos arriba, “vida humana” en sentido propio sólo puede haber si está presente el alma espiritual. Y eso es justamente la naturaleza racional, un alma espiritual animando un cuerpo. Por tanto, si después de la concepción hay vida humana en el sentido propio del término, es por la presencia del alma espiritual, y entonces hay un individuo de naturaleza racional, y entonces hay una persona, al menos en cuanto a su ser sustancial, aunque no estén presentes actualmente las facultades operativas correspondientes, ni menos aún los actos propios de esas facultades. No tenemos ahí ni vida humana en potencia, ni ser humano en potencia, ni persona en potencia, sino vida humana, ser humano y persona humana en acto, porque está en acto el ser sustancial de la persona compuesto de alma espiritual y materia. Lo que está en potencia en todo caso son las facultades personales y los actos de esas facultades, pero, como vimos, eso no es lo definitorio del ser de la persona.



Para evitar esa conclusión hay que decir que lo que surge de la concepción no es vida humana propiamente dicha. Eso tiene dos inconvenientes: por un lado, lo propio de la transmisión de la vida en los seres vivos es que todo ser vivo engendra a otro ser vivo de su misma especie. Mientras que aquí habría que decir que el cigoto no es, al principio al menos, de la misma especie que sus padres, pues no es humano. ¿De qué otra especie sería? ¿Sería un individuo de especie no humana? ¿No sería aún un “individuo”, hasta recibir el alma espiritual? Pero biológicamente el cigoto es un organismo, es decir, una totalidad unitaria que consta de partes diferentes dotadas de funciones diferentes. Y el proceso de diferenciación que comienza con la misma fecundación y continúa incluso después del nacimiento no tiene cortes, es un proceso unitario en el cual sería totalmente arbitrario señalar un punto cualquiera como aquel en el que, con la introducción del alma espiritual, se daría el cambio sustancial que convertiría a un conjunto de células individuales en un solo individuo, y de naturaleza humana y personal.



Y, en segundo lugar, que eso que no sería humano, tendría sin embargo la composición genética, los 46 cromosomas, propios de la especie humana y de ninguna otra especie.



Por lo tanto, a la luz de la fe cristiana es por lo menos más probable que su contraria la tesis que dice que la persona humana existe desde la concepción.



Esto es importante, porque si admitimos todos que la presencia o ausencia del alma espiritual desde la fecundación no puede probarse apodícticamente ni por argumentos empíricos ni por argumentos filosóficos ni por argumentos teológicos basados en la Revelación, entonces la cuestión tiene que decidirse con base en lo que resulte más probable. Y parece claro que, por lo arriba dicho, en una antropología cristiana y católica es más probable que su contraria la tesis que dice que el alma espiritual está presente en el hombre desde la fecundación.



En la tesis de González Faus, el ser persona se convierte en algo accidental, algo que surge como fruto del desarrollo en un ser sustancial ya preexistente. Es decir, se trata de una modificación, de un perfeccionamiento, pero no de un cambio sustancial, pues González Faus no parece admitir la existencia de un alma espiritual que sea infundida por Dios “desde fuera”. Y entonces, en forma paradójica, el surgimiento del ser personal no transforma sustancialmente al ser impersonal que existía antes. Tendríamos la paradójica consecuencia de un ser sustancialmente impersonal y accidentalmente personal, a no ser que a falta del alma espiritual González Faus sí admita la existencia del “hada madrina” que con su varita mágica obra la transmutación.



Se suele objetar con el caso de los gemelos monocigóticos: la posibilidad de división del cigoto para dar lugar a dos individuos distintos estaría mostrando que ahí no había aún un individuo de la especie humana. Pero, lógicamente hablando, la incompatibilidad entre un solo individuo y dos o más individuos existe solamente tomándolos en el mismo instante temporal, no tomándolos sucesivamente. Es claro que un individuo no puede ser dos o más individuos, pero de ahí no se sigue que no pueda devenir dos o más individuos. De hecho hay seres vivos, como algunos gusanos y estrellas de mar, a los cuales se les puede cortar una parte que luego se desarrolla y sigue viviendo como otro individuo autónomo de la misma especie. ¿No era por eso un individuo aquel al que le fue cortada esa parte?



¿Qué pasa en ese caso con el alma espiritual, se preguntará? Pues que si Dios se ha “comprometido” a crear una nueva alma individual cada vez que es fecundado un nuevo cigoto de la especie humana, también se ha comprometido a hacerlo cada vez que un cigoto ya fecundado se divide. De hecho, no hay otra opción que ésa, desde la fe católica, para el caso de los gemelos monocigóticos, pues una vez que han nacido es claro que ambos son personas humanas y tienen alma espiritual, y no han podido recibirla ambos en el momento de la fecundación, a no ser que admitamos la existencia de un cigoto con dos almas.



Por lo que toca a la tesis materialista que dice que no existe un alma humana inmaterial y espiritual, es contraria a la fe católica, y por tanto falsa. Pero si se la profesa, entonces no hay lugar a dudar si el alma espiritual estará presente o no. En esta hipótesis, “vida humana” quiere decir simplemente tener los 46 cromosomas propios de la especie. El cigoto los tiene, y sigue siendo, obviamente, un individuo. Y la “naturaleza racional”, en clave materialista, habrá que explicarla en definitiva por los 46 cromosomas, de modo que lo lógico sería reconocer que desde la fecundación el cigoto es un individuo de naturaleza racional, o sea una persona.

domingo, 7 de septiembre de 2014

IGLESIA SANTA Y PECADORA.

IGLESIA SANTA Y PECADORA.



                                                                                                                                                    “Creemos que la Iglesia es santa, pero en ella hay hombres pecadores.
Es necesario rechazar el deseo de identificarse solo con aquellos que no tienen pecado.
¿Cómo podría la Iglesia excluir de sus filas a los pecadores?
Es por la salvación de ellos que Jesús se ha encarnado, ha muerto y resucitado.
Es necesario aprender a vivir con sinceridad la penitencia cristiana”.
-El Papa Benedicto XVI recordó (26 V 2006) estas palabras de S.S. Juan Pablo II que, con motivo del Gran Jubileo del 2000, había exhortado a los cristianos a hacer penitencia por las infidelidades del pasado.Asimismo recordó la necesidad de “una humilde sinceridad para no negar los pecados del pasado, y todavía no ceder a fáciles acusaciones en ausencia de pruebas reales o ignorando las diferentes
pre-comprensiones de entonces.
Pidiendo perdón por el mal cometido en el pasado, debemos también recordar el bien que fue realizado con la ayuda de la gracia divina, portadora de frutos casi siempre excelentes”
El pecado hace terrible daño.
El pecado mata. Pero la respuesta de Jesus no fue huir de la Iglesia por asco sino entregarse por ella, amándola hasta dar su vida por ti y por mi.
No creas que tus palabras me provoquen vergüenza por ser católico.
Solo me da lástima que juzgues a mil ochenta millones de católicos valiéndote de la miseria de unos cuantos.
Ves solo los que caen y no los que sirven con amor.
Parece que no sabes que el pecado está en todas partes. Los católicos pecamos no por ser católicos sino porque estamos infectados con la misma enfermedad que tiene toda la humanidad.
Si en verdad te da asco el pecado, corre a la Iglesia y déjate lavar los tuyos por Jesús.
Es la única solución.
Cierto.
No es suficiente ser católico. Hay que abrir el corazón y dejar a Jesús actuar.Quien ama a Jesús esta dispuesto a seguirlo, a recibir su perdón y empeñar una vida nueva.
¿Pecadores en la Iglesia?
Si. ¡Bienvenido! Siempre hay lugar para uno mas.
En nombre de Dios y de la fe, la iglesia asesinó y persiguió
¿Cuantos Juan Pablos tendrían que pedir perdón?
RESPUESTA
Todos sin excepción pecamos. Todos debemos pedir perdón. Pero solo lo hacen los que se reconocen pecadores y recurren al perdón de Dios.
Jesús nos enseñó a rezar: "Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos". Esa es la distinción de la Iglesia Católica.
Dices que "La Iglesia asesinó". Eso es como decir que los suizos o los franceses o los españoles asesinaron. Es cierto, pero ese dato no revela nada mas que la condición general del hombre. TODOS hemos pecado.
En la Iglesia Católica también hay una historia de pecado. Pero hay en ella una realidad única:
Su Cabeza es Cristo y El NUNCA cometió pecado.
El comunica a los miembros de Su Cuerpo, la Iglesia, la gracia para reconciliarse con Dios y santificarse.
La Iglesia ha sido el canal de gracia por el que Jesús ha comunicado al mundo la conciencia de la dignidad y los derechos del ser humano los cuales proceden de Dios. Pero el hombre sigue siendo libre dentro y fuera de la Iglesia. Puede abrirse a la gracia o puede dejarse seducir por Satanás.
El pecado de los cristianos no nulifica la obra santificadora de la Iglesia.
Solo demuestra que algunos no supieron aprovecharla. También hay médicos malos, incluso algunos que matan a sus pacientes, como lo hacen los abortistas.
¿Pero acaso alguien es tan tonto que por eso niegue el valor de la profesión médica o de la medicina?
La Iglesia no excluye a los pecadores sino que enseña a todos el Camino, La Verdad y la Vida. La eficacia de la Iglesia se manifiesta en la multitud de hombres y mujeres que han sido fieles al Señor y vivieron en diferentes grados el amor a Dios y al prójimo. Estos son los que saben recibir perdón y perdonar de corazón.
Padre: ¿Como hablar al mundo de Nuestro Señor Jesucristo, de la Iglesia Católica, del amor, del abandono del mundo, cuando la Iglesia ha cometido tantos crímenes en la historia?
RESPUESTA
Querido amigo:Se debe distinguir entre la gracia que Dios comunica a su Iglesia y la respuesta del hombre. Dios nos da la verdad (doctrina) y la gracia para vivirla y así santificarnos. Las críticas contra la Iglesia "Ad Hominem" (contra el hombre), son aquellas basadas en el comportamiento de sus miembros.
Se refieren a los pecados de los cristianos a través de la historia.
Atacar a la Iglesia por esos pecados no tiene lógica porque el pecado no tienen relación alguna con la naturaleza de la Iglesia.
Pecamos precisamente cuando violamos las enseñanza de la Iglesia.Dios nos creó libres para hacer el bien o el mal. Ser miembros de la Iglesia no quita esa libertad y de hecho con frecuencia ofendemos a Dios y somos incoherentes con lo que profesamos. Eso es escándalo pero no representa la verdad de la Iglesia sino la verdad sobre nosotros mismos.Cuando los católicos pecamos no lo hacemos por ser católicos sino mas bien por ser malos católicos, por FALLAR en nuestro compromiso con Dios y su Iglesia.
Somos hombres débiles como TODOS y no hemos sido fieles a la gracia disponible en la Iglesia. Igual que no todos los soldados son valientes, no todos los cristianos son santos.
TODOS, dentro o fuera de la Iglesia, estamos expuestos a las fuerzas del mundo, la carne y el demonio. La diferencia está que en la Iglesia tenemos las armas.
La santidad depende de la apertura a la gracia de cada corazón.
La Iglesia siempre tendrá pecadores.
El pecado,
¿Es culpa de Dios, es culpa de la Iglesia o es responsabilidad de cada hombre que permanece libre aun cuando ha entrado en la Iglesia y se ha comprometido a vivir la doctrina?
Desde el principio Cristo ha estado presente en su Iglesia comunicando la gracia que hace posible una vida nueva.
Al mismo tiempo siempre han habido escándalos.
La Iglesia no ha ocultado esta realidad. La santidad proviene de Dios y la comunica la Iglesia a sus miembros. Nosotros debemos abrir la mente y el corazón para recibir la gracia. Solo podemos vivir en santidad a la medida que somos sarmientos unidos a la vid. Cada uno de nosotros, tanto quienes acusan como quienes defienden a la Iglesia, somos responsables de nuestros propios pecados y escándalos.
No es la vid la que mata a los sarmientos. Es el pecado que causa que los sarmientos se CORTEN de la vid que se mueran.
Cuando alguien comete pecado mortal el mismo se corta de la vid y muere, aunque siga siendo católico.
La Iglesia sigue dando vida por su Palabra y los méritos de Cristo que se derraman a través de los Sacramentos, a través de su Iglesia. Pero el sarmiento en pecado mortal no lo recibe. Requiere arrepentimiento, confesión y nueva vida unido a la vid. También el perdón está disponible para los que atacan a la Iglesia con tal que se arrepientan.
El Corazón de Jesús está abierto a TODOS.Los que atacan a la Iglesia "ad hominem",
¿acaso están libres de pecado?.
Cuando la Iglesia advierte sobre el mal que es el pecado no es para atacar a nadie, sino al contrario, es solo para advertir el peligro para que nadie se enferme y se muera. Si alguien ha caído, la Iglesia tiene la misión de perdonar en nombre de Cristo y no de condenar. Pero cuando se ataca a la persona se actúa como los fariseos.
Ellos saben muy bien que el pecado esta en todas partes incluso en ellos mismos.
"El que esté libre de pecado que tire la primera piedra". (Juan 8, 7).
El enemigo siembra cizaña en la Iglesia.
¡Es el mismo enemigo que después se alegra de ver el daño que hace la cizaña! No se puede reprochar nada a Cristo. Tampoco se puede reprochar nada a la naturaleza de la Iglesia ya que es institución divina, ni a la verdadera imitación de Cristo que es obra del Espíritu Santo y produce santidad en sus miembros fieles.
Jesús nos lo advirtió:«El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. Los siervos del amo se acercaron a decirle:
"Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?" El les contestó: "Algún enemigo ha hecho esto." Dícenle los siervos: "¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?" Díceles: "No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero."» -Mateo 13,24-30
Jesús advirtió que los escándalos son inevitables.“¡Ay del mundo por los escándalos! Es forzoso, ciertamente, que vengan escándalos, pero ¡ay de aquel hombre por quien el escándalo viene!”(Mateo 18, 7).
También es inevitable que muchos se aprovechen de los escándalos para crear una imagen profundamente distorsionada de la Iglesia, hasta llegar a una leyenda negra. Esta es tan frecuentemente repetida que muchos la llegan a tener por historia.¡No se deje engañar! ¡La Iglesia fundada por Cristo es santa en virtud de su Cabeza que es Cristo! ¡La Iglesia no cesa de comunicar la vida y el amor de Cristo!. Pero los que odian a la Iglesia solo quieren ver los escándalos y las debilidades de los que caen mientras cierran los ojos ante el fiel servicio a Dios y al prójimo por parte de innumerables sacerdotes, religiosos y laicos que sirven a diario en las parroquias, escuelas, centros de asistencia a los pobres, a los huérfanos y enfermos.
Los fieles servidores de la Iglesia rara vez salen en las noticias. No se habla de ellos en las universidades.
¿Quieres conocer uno de ellos?
Lee un poco sobre el Padre Luís Ruiz.
¿Por que no hablan de el?
Vean la sección de santos donde hay muchos mas.
Ellos si que siguieron a Cristo y representan a la Iglesia.No es justo juzgar a la Iglesia por los que no son fieles a sus enseñanzas. Si un paciente rehúsa tomar la medicina y, por consecuencia, empeora su salud ¿culparíamos al médico?, ¿culparíamos a la medicina? ¡Claro que no!. La culpa sería del enfermo. Pues bien, los que causan escándalos no tomaron la medicina, no siguieron las enseñanzas de la Iglesia.
¿por que entonces se culpa a la Iglesia?.
Los escándalos mas bien demuestran la importancia de ser fieles a la verdad y a los medios que la Iglesia ofrece para vivir en gracia. Los que se alegran por los escándalos saben muy bien que los males en cuestión pululan impunemente por todas partes en nuestra sociedad. No son siquiera noticia sino cuando ocurren dentro en la Iglesia.
¿Por que?.
Porque la Iglesia es un faro de luz que molesta a los que prefieren la oscuridad. Hay quienes quieren hacer pensar que es imposible vivir según su luz. Los escándalos son para ellos una prueba que ni siquiera los pastores viven en la luz. Los que odian la Iglesia se gozan de los escándalos con la esperanza de que sirvan para destruir la fuerza moral de la Iglesia y hacer callar a los buenos católicos ante la inmoralidad en la sociedad.Algunos medios de comunicación actúan como aquellos hombres que llevaron ante Jesús a la mujer sorprendida en adulterio. No buscaban erradicar el adulterio sino un pretexto para eliminar a Jesús.
Hoy, con las mismas tácticas, buscan eliminar a la Iglesia.
Cada cual mira a la Iglesia según el estado de su propio corazón: Unos ven en la Iglesia solo pecadores y la condenan. Otros miran a sus santos con la esperanza de llegar a ser como ellos. Prefiero mirar a los santos, sabiendo que, de pecadores que eran, Cristo los transformó en hombres nuevos. Esa es la grandeza incomparable de la Iglesia.
Que hacer
Los católicos no debemos dejarnos desconcertar ante el mal. Mas que nunca acudamos al corazón de Jesús. El nos dijo: "Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso"
Mateo11,28.
Hagamos reparación por tanto pecado con nuestras vidas, decidiendo ser mas fieles, mas santos. Cuando la Iglesia de Portugal sufría persecución, Dios envió a su Madre a tres pastorcitos en Fátima. Antes de las apariciones de la Virgen, apareció el ángel de Portugal para preparar el camino y les enseñó a reparar por tanto pecado con esta oración:
-"Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman".
Después de repetir esto tres veces se levantó y dijo:
-"Orad así. Los Corazones de Jesús y María están atentos a la voz de vuestras suplicas"Necesitamos, con la humildad, fe y valentía heroicade aquellos niños pastorcitos, acudir María, la Madre de Dios para que ella nos enseñe a ser santos en nuestro tiempo. Los niños rezaban el rosario a diario, hacían penitencia, desarrollaron una profunda devoción a la Eucaristía, a la confesión y eran inquebrantables en su amor, obediencia y fidelidad a la Iglesia y al Santo Padre.Todo por Jesús. Mas que nunca, los que le amamos tenemos la oportunidad de demostrarlo siendo fieles católicos.
¿Acaso no estaba mejor la humanidad ante de la era cristiana?
Respuesta
Hay quienes quieren pintarnos una imagen de la era pre-cristiana como un mundo paradisíaco, pero la verdad es muy diferente. Desde el pecado de Adán y Eva la humanidad ha sido pecadora.
Gran parte de la humanidad estaba sometida a la esclavitud, forzada a trabajos inhumanos. Los poderosos actuaban con extrema crueldad. Los gobiernos eran tiránicos y sanguinarios. La misericordia se consideraba una debilidad. La tortura y las matanzas eran la regla. La crucifixión era uno de los muchos métodos de tortura en el imperio romano.
En otros imperios era la norma: arrancar los ojos, mutilar, tirar a las fieras, arrancar la piel... la lista es interminable.
Cuando Colón descubrió América encontró indios Tainos que practicaban el canibalismo. Los niños esclavos eran cebados para ser comidos. Tenían también jovencitas esclavas dedicadas a tener hijos para comérselos de postre. Muchas civilizaciones tenían sacrificios humanos, entre ellos los aztecas y mayas cuyas matanzas desde las pirámides ascendía a millares en cada ceremonia.
En la actualidad hay horrendas injusticias pero el Cristianismo es sin duda una luz en las tinieblas. A pesar de que muchos cristianos son un escándalo la verdad de Cristo no cambia. El concepto actual de justicia social y derechos humanos se deriva del Evangelio. Ver Justicia Social, Evangelización de América
He nacido en la Iglesia, espacio donde actúa el Espíritu, para vivir eterna y filialmente con Dios; he crecido y crezco en la Iglesia para servirla; recibo en la Iglesia lo mejor que tengo para extenderla; realizo en la Iglesia, lo más valioso que puedo hacer; estoy enamorado de la Iglesia y doy día a día la vida por ella; he sufrido mucho por la Iglesia por sus errores; y sigo sufriendo y deseo y lucho por una Iglesia más pura, más unida y humilde, más interior y evangélica, más samaritana y materna, más sencilla y mansa, más hogar.Quien sólo ve en la Iglesia una sociedad humana y pecadora y no sabe ver su calidad de santa por vivificada por el Espíritu de Cristo, siempre con ella como Esposo y soldado vigoroso en medio del fragor de la guerra, pronto se escandalizará y dejará de creer en ella.
Quien la vea como un pueblo maravilloso que viene de lejos, atrayéndose a todos los pueblos, asimilando todas las civilizaciones, traduciéndose en todas las culturas, hablando en todas las lenguas, veinte siglos haciendo el bien, aunque no lo haya hecho siempre bien, la amará como a una madre anciana, a pesar de las arrugas que contrajo en la lucha.Cuando yo comencé a necesitar un mentor, había poco que escoger: la furia marxista había martirizado a una gran parte del clero español, la mejor. Pero la Iglesia me ofreció un acervo de revelación y de literatura, de águilas y de santos, de místicos y de genios actuales, que han forjado mi personalidad.
Los errores que he detectado en la Iglesia, siempre los he visto rectificados por otros hombres más lúcidos, y compruebo que los obstáculos ejercen de galvanizadores y las zancadillas de fertilizantes, pues como las cosas crecen por lo que nacen, lo que nace de la cruz crece por la misma cruz, aunque al ritmo peculiar de la vida.
¿Qué sería del mundo sin la cultura creada y conservada en las Abadías, sin el arte cultivado por la Iglesia?
¿Qué de las escuelas?
¿Qué de los huérfanos, drogadictos, minusválidos, etc?
Iglesia, no sólo el papa, obispos y sacerdotes; también misioneros heroicos, santos seglares, obreros y santas madres que sufren, rezan y se inmolan por sus hijos, todos fuertes por la oración y la vida sacramental.
Por la Eucaristía, la Palabra, la Oración y el Perdón de Dios transmitido en y por la Iglesia.
¿Cómo olvidar al Sacerdote que me fascinó de niño hasta el punto de que quise ser como él?
¿Y a aquella pléya de de mártires asesinados en su florida juventud?
¿Y a tantas santas religiosas anónimas y pobres, trabajando y orando por toda la humanidad en el silencio de los claustros?.
También ¡cómo no!, paja humana. Pero ¿puede oscurecer el barro de nuestra pobreza el fulgor deslumbrante de tantos millones y millones de estrellas?
¿La Pietá de Miguel Angel, dejará de ser hermosa, aunque tenga manchas?
Más de veinte siglos viene caminando por esta hermosa y pobre tierra este Pueblo de redimidos; polvo lleva en las sandalias, el polvo del mismo suelo que pisa; sus pies son de barro, pero su Cabeza de oro celestial se mece brillante entre luceros.Mi gloria y mi vida será servir siempre a la Iglesia, y como Teresa de Jesús, morir hijo de la Iglesia: “Al fin muero hija de la Iglesia!”.
JESUS MARTI BALLESTER
Sacerdote, Fundador de la Institución Amor y Cruz.

domingo, 17 de agosto de 2014

¿Para qué hacer la señal de la cruz?


Habiendo explicado el significado de la señal de la cruz, vamos a ver ahora para qué hacer la señal de la cruz y cuándo hacerla.

¿Para qué hacer la señal de la cruz?

La señal de la cruz sirve para:
- Hacer un acto de oración, contemplando por unos segundos a Cristo Redentor y así avivar nuestra fe en Jesucristo, como quien alimenta la hoguera echando leña al fuego: "Mirarán al que traspasaron" (Jn 19,37) "Cuando haya sido levantado de la tierra, atraeré a todos a mí" (Jn 12,32)
- Recordar que Cristo murió por nosotros, hacer memoria del gran amor que Dios nos ha tenido y que lo llevó al extremo con su muerte en la cruz (Jn 13,1) "Pues la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros". (Rom 5, 8) "Cristo nos amó y se entregó por nosotros" (Ef 5,2) "Se rebajó a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz" (Fil 2,8)
- Hacer un acto de conversión interior y decirle a Jesús: soy tu discípulo, quiero vivir como a ti te agrada, quiero cargar con mi propia cruz: "Si alguno quiere venir en pos de mí. niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y sígame." (Mt 16,24)
- Dar testimonio de nuestra fe, declarar que somos cristianos, miembros de su cuerpo místico, seguidores del que dio su vida por nosotros en una cruz y resucitó de entre los muertos. "En cuanto a mí, no quiero sentirme orgulloso más que de la cruz de Cristo Jesús, nuestro Señor. Por él el mundo ha sido crucificado para mí, y yo para el mundo." Gál 6,14.
- Predicar que Cristo es Salvador y que hay que morir para tener vida.
- Alabar al Hijo de Dios: "Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre" (Filipenses 2, 11)
- Pedir la protección de Cristo en medio de las tentaciones, los retos, los peligros, las dificultades y las asechanzas del demonio. Jesucristo venció el pecado con su muerte en la cruz.
- Tomar fuerza: "Fijaos en aquel que soportó tal contradicción de parte de los pecadores, para que no desfallezcáis faltos de ánimo." (Hebreos 12,2-3) "Poned los ojos en el Crucificado y se os hará todo poco" (Santa Teresa de Jesús).
- Ofrecer a Dios nuestro ser, nuestras pertenencias y nuestras actividades, como Cristo ofreció su vida al Padre por nuestra salvación. Hacer la señal de la cruz es decirle: Jesús, quiero hacer esto contigo y por amor a ti.
- Ofrecer nuestros sufrimientos y renuncias a Jesucristo, abrazar nuestra cruz con amor: "El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí" (Mt 10,38) "La cruz abrazada es la menos pesada" (Santa Teresa)
- Agradecer las bendiciones de Dios y las abundantes y continuas muestras de su amor.
- Celebrar la victoria del perdón y la misericordia, como quien alza un estandarte como signo de victoria: "Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna" (Juan 3, 14-15)
- Bendecir: cuando hacemos sobre otro la señal de la cruz le estamos diciendo: que Dios Padre Creador esté contigo, que Dios Hijo Redentor te salve, que Dios Espíritu Santo Consolador te santifique.

¿Cuándo hacer la señal de la cruz?

Tertuliano (160 a 220 d.C.) escribió: "En todos nuestros viajes y movimientos, en todas nuestras salidas y llegadas, al ponernos nuestros zapatos, al tomar un baño, en la mesa, al prender nuestras velas, al acostarnos, al sentarnos, en cualquiera de las tareas en que nos ocupemos, marcamos nuestras frentes con el signo de la cruz."
Cualquier momento es buen momento para hacer la señal de la cruz.
- Los sacramentos y los actos de oración comienzan y terminan con la señal de la cruz. También es buena costumbre persignarse antes de escuchar la Sagrada Escritura. Esto es lo que hacemos durante la liturgia de la santa misa, antes de la proclamación del Evangelio, cuando mientras trazamos la señal de la cruz sobre nuestra frente, labios y pecho repetimos en silencio dentro de nuestro corazón: "Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro".
- Al ofrecer el día al levantarte o cualquier actividad: una reunión, un proyecto, un partido.
- Al agradecer a Dios un beneficio, la jornada que comienza, los alimentos, la primera venta del día, el salario, la cosecha, la conquista de la cumbre, una entrevista exitosa, un examen con buenos resultados, un diagnóstico favorable.
- Al encomendarse y ponerse en manos de Dios: cuando emprendes un viaje, cuando comienzas un partido de fútbol o un baño en el mar, cuando recibes una noticia difícil de digerir, antes de una empresa compleja, de una cita importante, de entrar a una cirugía o de pronunciar unas palabras en público.
- Al bendecir a Dios y reconocer su presencia en un templo, en un acontecimiento, en una persona o un hermoso espectáculo de la naturaleza
- Al pedir la protección de la Trinidad ante el peligro, las tentaciones y las dificultades

 Autor: P. Evaristo Sada, L.C. https://www.facebook.com/PadreEvaristoSadaLC

sábado, 16 de agosto de 2014

Angeles: - Padre Jordi Rivero

Angeles
Padre Jordi Rivero
«He pensado que estos ángeles pueden volar porque no se encuentran bajo la gravitación de las cosas materiales de la tierra, sino en la gravitación del amor del Resucitado; y que podríamos volar si nos saliéramos algo de la gravitación de los material y entráramos en la nueva gravitación del Resucitado».  -Benedicto XVI, 3 Marzo, 2007
v      Los ángeles están de moda-Libros, películas…
-Es bueno que se hable de los ángeles mientras que se hable la verdad.
-Desafortunadamente lo que abunda es fantasía que responde al afán de novedades. Se dice que los ángeles son: Energía; dioses;  Seres humanos re-encarnados o que los seres humanos seremos ángeles.
v      La respuesta a estos errores no es rechazar a los ángeles sino conocerlos bien,   según la revelación de Dios.  Veamos porque conocer y recibir bien a los ángeles es importante.   
v      Recordemos: Los ángeles buenos nunca son agentes independientes, nunca se centran en si mismos. SIEMPRE están al servicio de Dios y siempre nos guían a la Verdad plena que es Jesucristo.  Cuidado con historias de ángeles que ignoran o contradicen la fe cristiana. Los ángeles de Dios son "agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra" (Sal 103, 20).  CIC 329
v      Los ángeles existen.  o        Es doctrina de la fe católica, fundamenta en las Sagradas Escrituras y en la unanimidad de la Tradición Apostólica. “Confirmado en el Concilio Lateranense IV (1215), cuya formulación ha tomado el Concilio Vaticano I en el contexto de la doctrina sobre la creación (Const. De fide Cath... DS 3002). “  Ver CIC 328s.  o        En el Credo proclamamos y confesamos a Dios creador de todo lo invisible e invisible.
v      Angeles buenos y demonios.o        Dios creó a todos los ángeles para compartir su felicidad eterna. Pero los ángeles fueron probados y una porción de ellos se rebeló contra Dios. “ángeles llamados a declararse en favor de Dios o contra Dios mediante un acto radical e irreversible de adhesión o de rechazo de su voluntad de salvación”. (JP2, 30,VII,86)o        Destino: San Pedro: Jesús "está a la diestra de Dios, después de haber ido al cielo, una vez sometidos a El ángeles, potestades y poderes" (1 Pe 3, 22).
v      Naturaleza angelical
o
        Seres espirituales, no corporales  CIC 328 o        Los ángeles y los seres humanos son de diferente naturaleza. Ni los hombres se convierten en ángeles ni los ángeles en hombres. o       
Los ángeles no tienen "cuerpo" (si bien en determinadas circunstancias se manifiestan bajo formas visibles a causa de su misión en favor de los hombres), y por tanto no están sometidos a la ley de la corruptibilidad que une todo el mundo material. Jesús mismo, refiriéndose a la condición angélica, dirá que en la vida futura los resucitados  "no pueden morir y son semejantes a los ángeles" (Lc 20, 36).   (JPII; 6,VIII,86)o        Son inmortales" Cf CIC 330.  o        Tienen inteligencia y voluntad.o        Superan en perfección a todas las criaturas visibles.o         “Los ángeles son seres personales y, en cuanto tales, son también ellos, "imagen y semejanza" de Dios.
v      Ordenes y grados de ángeleso        “La Sagrada Escritura se refiere a los ángeles utilizando también apelativos no sólo personales (como los nombres propios de: Rafael, Gabriel, Miguel), sino también "colectivos" (como las calificaciones de: Serafines, Querubines, Tronos, Potestades, Dominaciones, Principados), así como realiza una distinción entre Ángeles y Arcángeles. Aún teniendo en cuenta el lenguaje analógico y representativo del texto sacro, podemos deducir que esto seres-personas, casi agrupados en sociedad, se subdividen en órdenes y grados, correspondientes a la medida de su perfección y a las tareas que se les confía. Los autores antiguos y la misma liturgia hablan también de los coros angélicos (nueve, según Dionisio el Areopagita). La teología, especialmente la patrística medieval, no ha rechazado estas representaciones, tratando en cambio de darle una explicación doctrinal y mística, pero sin atribuirles un valor absoluto.”   (JPII, 6, VIII,86)o        Algunos autores y místicos, dividen a los ángeles entre Asistentes al Trono Divino (los grados mas altos) y Mensajeros de Dios que cumplen diversas misiones por encargo suyo.
v      Aunque la Biblia habla de siete arcángeles  (Cf Tb 12,15,  Ap 1,4) solo revela el nombre de tres. Estos son los que la Iglesia honra con culto litúrgico: Miguel, Gabriel y Rafael. o        La fiesta de los arcángeles es el 29 de septiembre.o        Cada uno de los nombres termina con “El” que significa “Dios”.        o        El primero es Miguel Arcángel (cf. Dan 10, 13. 20; Ap 12, 7; Jdt 9). §         Su nombre expresa sintéticamente la actitud esencial de los espíritus buenos. "Mica-El" significa en efecto: "¿Quién como Dios?". §         En este nombre se halla expresada la elección salvífica gracias a la cual los ángeles "ven la faz del Padre" que está en los cielos. o        El segundo es Gabriel: figura vinculada sobre todo al misterio de la Encarnación del Hijo de Dios (cf. Lc 1, 19. 26). §         Gabri-El significa: "Mi poder es Dios" o "Poder de Dios", como para decir que el culmen de la creación, la Encarnación es el signo supremo del Padre Omnipotente. o        El tercer arcángel se llama Rafael. §         "Rafa-El" significa: "Dios cura". Él se ha hecho conocer por la historia de Tobías en el Antiguo Testamento (cf. Tob 12. 15. 20, etc.).
v      Cada una de estas tres figuras: Mica-El, Gabri-El y Rafa-El reflejan de modo particular la verdad contenida en la pregunta planteada por el autor de la Carta a los Hebreos: "¿No son todos ellos espíritus administradores, enviados para servicio en favor de los que han de heredar la salud?" (Heb 1, 14).”   (JPII, 6, VIII,86)o        Los nombres de los otros cuatro arcángeles (San Uriel, San Barachiel ó Baraquiel, San Jehudiel, Saeltiel) no aparecen en la Biblia. Se encuentran en los libros apócrifos de Enoc, el cuarto libro de Esdras y en la literatura rabínica. Estos nombres pueden tenerse como referencia pero no son doctrina de la Iglesia ya que provienen de libros que no son parte del canon de la Sagrada Escritura.
v      Nos acercamos a los ángeles a medida que estamos en gracia de Dios: o        "Vosotros os habéis allegado al Monte Sión, a la Jerusalén Celestial y a las miríadas de Ángeles..." Hebreos 12,22. (Cf. Ap. 5,11 y Mt. 26,53).o        Aunque invisibles, tienen una misión de gran importancia para nosotros. o        Vemos además que son innumerables.
v      Que hacen los ángeles buenoso        La Sagrada Escritura les llama “ángeles” de “angelus” significa “mensajero”.  §         El término hebreo “malak” utilizado en el A.T. significa “delegado” o “embajador” o        San Agustín dice respecto a ellos "El nombre de ángel indica su oficio, no su naturaleza. Si preguntas por su naturaleza, te diré que es un espíritu; si preguntas por lo que hace, te diré que es un ángel".  CIC 329o        Fueron creados, como los hombres, conocer, amar y servir a Dios. o        Ante todo los ángeles adoran a Dios. §          “Con todo su ser, los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Porque contemplan "constantemente el rostro de mi Padre que está en los cielos" (Mt 18, 10), son "agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra" (Sal 103, 20).  CIC 329 §         “Lo dice Jesús mismo: "Sus ángeles ven de continuo en el cielo la faz de mi Padre, que está en los cielos" (Mt 18, 10). Ese "ver de continuo la faz del Padre" es la manifestación más alta de la adoración de Dios. Se puede decir que constituye esa "liturgia celeste", realizada en nombre de toso el universo, a la cual se asocia incesantemente la liturgia terrena de la Iglesia, especialmente en sus momentos culminantes. Baste recordar aquí el acto con el que la Iglesia, cada día y cada hora, en el mundo entero, antes de dar comienzo a la plegaria eucarística en el corazón de la Santa Misa, se apela "a los Ángeles y a los Arcángeles" para cantar la gloria de dios tres veces Santo, uniéndose así a aquellos primeros adoradores de Dios, en el culto y en el amoroso conocimiento del misterio inefable de su santidad.”  (JPII; 6, VIII,86)§         “Los Salmos de modo especial se hacen intérpretes de esa voz cuando proclaman, por ejemplo: "alabad al Señor en el cielo, alabad al Señor en lo alto. Alabadlo, todos sus ángeles..." (Sal 148, 1-2). De modo semejante el Salmo 102 (103): "Bendecid a Yahvé vosotros sus ángeles, que sois poderosos y cumplís sus órdenes, prontos a la voz de su palabra" (Sal 102/103, 20). “  (JPII; 30,VII,86)o        Toman parte en el gobierno de Dios sobre la creación como poderosos ejecutores de sus órdenes. o        Dios también los asigna a cuidar cada nación. Cf. Daniel 10, 13-21. o        También el cuidado de las iglesias:  Apocalipsis 1:20 “las siete estrellas son los Angeles de las siete Iglesias” o        Dios les ha confiado en particular un cuidado y solicitud para con los hombres §         Presentan a Dios las peticiones y oraciones del los hombres.  Tobías 3,16-17  “Fue oída en aquel instante, en la Gloria de Dios, la plegaria de ambos y fue enviado Rafael a curar a los dos: a Tobit, para que se le quitaran las manchas blancas de los ojos y pudiera con sus mismos ojos ver la luz de Dios; y a Sara la de Raquel, para entregarla por mujer a Tobías, hijo de Tobit, y librarla de  Asmodeo, el demonio malvado.”§         Nos ayudan a ser fieles al Señor y cumplir nuestra misión §         Salmo 91,11-12 “El dará orden sobre ti a sus ángeles de guardarte en todos tus caminos. Te llevarán ellos en sus manos, para que en piedra no tropiece tu pie” §         Tobías 12,6  “Entonces Rafael llevó aparte a los dos y les dijo: «Bendecid          a Dios y proclamad ante todos los vivientes los bienes que os ha concedido, para bendecir y cantar su Nombre. Manifestad a todos los hombres las acciones de Dios, dignas de honra, y no seáis remisos en confesarle.”o        “Son también los ángeles quienes "evangelizan" (Lc 2, 10) anunciando la Buena Nueva de la Encarnación, y de la Resurrección de Cristo.” CIC 333. §         A los pastores “La gloria del Señor los envolvió con su luz y se llenaron de temor” “No temáis pues os anuncio una gran alegría que lo será para todo el pueblo… ” o        Tienen por lo tanto una función de mediación y ministerio en las relaciones entre Dios y los hombres. §         ¿Pero no dice Pablo que solo Jesús es mediador?  Si. Pero los ángeles y los santos le ayudan. Dios ha querido compartir su obra de salvación.§         Pablo a los Hebreos: a Cristo se la ha dado un “nombre”, y por tanto un ministerio de mediación, muy superior al de los ángeles”  cf. Heb 1,4.o        Cristo es el centro del mundo de los ángeles y de toda la creación. Los ángeles le pertenecen: "Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles... (Mt 25, 31). Le pertenecen porque fueron creados por y para El: "Porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él" (Col 1, 16).  CIC 331 §         (Jesús) “los ha hecho mensajeros de su designio de salvación: "¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?" (Hb 1, 14). CIC 331
v      Actúan desde la creación y a lo largo de toda la historia de la salvacióno        los encontramos, anunciando la salvación y sirviendo al designio divino de su realización:o        Cierran el paraíso terrenal o        protegen a Loto        salvan a Agar y a su hijoo        detienen la mano de Abrahamo        la ley es comunicada por su ministerio (Cf. Hch 7, 53)o        conducen el pueblo de Dioso        anuncian nacimientos y vocacioneso        asisten a los profetaso        Finalmente, el ángel Gabriel anuncia el nacimiento del Precursor y el de Jesús.
v      De la Encarnación a la Ascensión, la vida del Verbo encarnado está rodeada de la adoración y del servicio de los ángeles” CIC 333.o        Cuando Dios introduce "a su Primogénito en el mundo, dice: `adórenle todos los ángeles de Dios'" (Hb 1, 6). o        Gabriel anuncia el nacimiento de Juan Bautista  Cf. Lc, 1,11o        Es enviado a la Virgen María para comunicarle la elección divina y pedirle su FIAT    Cf. Lc 1, 26-37o        Un ángel avisa a San José sobre la encarnación y sobre su misión. §         Mateo 1,20-21  “El Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.»o        Anuncian a los Pastores el nacimiento y cantas alabanzas por el: "Gloria a Dios... (Lc 2, 9-14)o        Protegen la infancia de Jesús ante el peligro de Herodes  Cf. Mt 2,13o        Sirven a Jesús en el desierto.   Cf Mt 4,11o        En Getsemaní. Lo reconfortan en la agonía, cuando El habría podido ser salvado por ellos de la mano de sus enemigos como en otro tiempo Israel. o        Después de la resurrección de Cristo un ángel se apareció en forma de un joven y le dijo a las mujeres que habían acudido al sepulcro y estaban sorprendidas por el hecho de encontrarlo vacío: "No os asustéis. Buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado; ha resucitado, no está aquí... Pero id a decir a sus discípulos..." (Mc 16, 6-7). o        María Magdalena, que se ve privilegiada por una aparición personal de Jesús, ve también a dos ángeles (Jn 20, 12-17;  cf. también Lc 24, 4). o        Ascensión.  Los ángeles "se presentan" a los Apóstoles para decirles: "Hombre de Galilea, ¿qué estáis mirando al cielo? Ese Jesús que ha sido arrebatado de entre vosotros al cielo, vendrá como le habéis visto ir al cielo" (Hch 1, 11).
v      En la segunda venida de Cristo, la “parusía” anunciada por los ángeles, éstos estarán presentes al servicio del juicio del Señor Cf Mt 25, 31.  o        El Hijo del hombre... vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.  (Cf. Mc 8, 38; Mt 16, 27; Lc 9, 26; 2 Tes 1, 7. o        “(Jesús) atribuye a los ángeles la función de testigos en el supremo juicio divino sobre la suerte de quien ha reconocido o renegado a Cristo: "A quien me confesare delante de los hombres, el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios" (Lc 12, 8-9; cf. Ap 3, 5). Estas palabras son significativas porque si los ángeles toman parte en el juicio de Dios, están interesados en la vida del hombre.”  -(JPII, 6, VIII,86)
v      “Se puede, por tanto, decir que los ángeles, como espíritus puros, no sólo participan en el modo que les es propio de la santidad del mismo Dios, sino que en los momentos-clave rodean a Cristo y lo acompañan en el cumplimiento de su misión salvífica respecto a los hombres. De igual modo también toda la Tradición y el Magisterio ordinario de la Iglesia ha atribuido a lo largo de los siglos a los ángeles este carácter particular y esta función de ministerio mesiánico.”  -(JP2, 30,VII,86)
v      Los ángeles en la vida de la Iglesia  - “Toda la vida de la Iglesia se beneficie de la ayuda misteriosa y poderosa de los ángeles”. -CIC 334
-En Los Hechos de los Apóstoles aparece la solicitud de los ángeles por el hombre y su salvación:
    -El ángel de Dios libera a los Apóstoles de la prisión (cf. Hch 5, 18-20),
    -Libera a Pedro, que estaba amenazado de muerte por la mano de Herodes (cf. Hch 12, 5-10)
    -El ángel guía la actividad de Pedro respecto al centurión Cornelio, el primer pagano convertido (Hch 10, 3-8; 11, 12-13).
    -Guía al diácono Felipe en el camino de Jerusalén a Gaza (Hch 8, 26-29).
-En su liturgia, la Iglesia se une a los ángeles para adorar al Dios tres veces santo.  El cántico de alabanza en el nacimiento de Jesús resuena en la liturgia.
-Invoca su asistencia (así en el "Supplices te rogamus..." ["Te pedimos humildemente..."] del Canon romano.
-En la liturgia de los difuntos: "In Paradisum deducant te angeli..." ["Al Paraíso te lleven los ángeles..."]


Angeles Custodios
(Angel de la guarda)
Fiesta 2 de octubre
Ver también:
Que te guarden en tus caminos

Desde la infancia a la muerte, la vida de humana esta rodeada de su custodia. "Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida". Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los ángeles y de los hombres, unidos en Dios.  CIC 336
La vida humana comienza en el momento de la concepción. Es en ese momento que Dios crea nuestra alma y se deduce que es entonces cuando se nos asigna el ángel custodio. Los ángeles custodios están encargados de velar por cada uno de nosotros, protegiéndonos de los peligros y alentando nuestra vida en Cristo. Deberíamos ser agradecidos con nuestro ángel e invocar su protección y guía.
Dios asigna los Ángeles Guardianes a proteger no solo a personas sino también familias, comunidades, instituciones, ciudades y naciones. San Miguel Arcángel vela por la Iglesia 

No pidamos a los ángeles por caprichos sino por ayuda para hacer la voluntad de Dios. La misión de los ángeles no es responder a nuestros caprichos sino cooperar con los designios de Dios que siempre son para nuestro bien.  Es correcto rezar por protección contra accidentes y peligros pero aun mas importante es pedir que nos defienda contra el maligno.

Es un error pensar que el ángel es solo para los niños. Por lo general representamos al angel custodio cuidando a niños indefensos. Pero no nos dejemos llevar por la soberbia de pensar que los adultos no necesitamos ayuda. La verdad es que no somos capaces de ser independientes. Todos necesitamos ayuda. También hay la tendencia de pensar que los ángeles son una fábula graciosa, un cuento para niños, como si fuéramos muy viejos para pensar en ángeles custodios. Pero Jesús nos enseñó que si no somos como niños no entraremos en el Reino de los cielos. Entonces los adultos debemos ser humildes y aprender a recurrir a la ayuda de los ángeles. Nuestro ángel es nuestro intercesor, nuestro abogado y mediador que continuamente reza por nosotros.
Pidámosle a nuestro ángel ayuda para cumplir nuestros deberes y vencer sobre las acechanzas del demonio.
Fundamentos Bíblicos:Exodo 23, 20-23a:  Así habla el Señor: «Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado. Respétalo y escucha su voz. No te rebeles contra él, porque no les perdonará las transgresiones, ya que mi Nombre está en él. Si tú escuchas realmente su voz y haces todo lo que yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios. Entonces mi ángel irá delante de ti.»
Mateo 18,10: Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.
San Basilio: "Todo fiel tiene junto a sí un ángel como tutor y pastor, para llevarlo a la vida" (cf. San Basilio, Adv, Eunomium, III, 1; véase también Santo Tomás, S. Th., I, q. 11, a. 3).
La Iglesia recomienda el recurso a su protección.
La Iglesia celebra la fiesta de los ángeles custodios desde el Siglo XVII. Fue instituida por el Papa Clemente X.

Muchos santos han dado testimonio de una bella relación con sus ángeles custodios:
Sta. Francisca Romana veía a su ángel custodio

Oración
Angel santo de la guarda,
compañero de mi vida,
tú que nunca me abandonas,
ni de noche ni de día.

Aunque espíritu invisible,
sé que te hallas a mi lado,
escuchas mis oraciones
y cuentas todos mis pasos.

En las sombras de la noche,
me defiendes del demonio,
tendiendo sobre mi pecho
tus alas de nácar y oro.

Angel de Dios, que yo escuche
tu mensaje y que lo siga,
que vaya siempre contigo
hacia Dios, que me lo envía.

Testigo de lo invisible,
presencia del cielo amiga,
gracias por tu fiel custodia,
gracias por tu compañía.

En presencia de los ángeles,
suba al cielo nuestro canto:
gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo. Amén.

Himno de la Liturgia de las Horas

El Catecismo de la Iglesia Católica
Los ángeles  #328-336:

La existencia de los ángeles, una verdad de fe.
328 La existencia de seres espirituales, no corporales, que la Sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe. El testimonio de la Escritura es tan claro como la unanimidad de la Tradición.
Quiénes son los ángeles
329 San Agustín dice respecto a ellos: "Angelus officii nomen est, non naturae. Quaeris nomen huius naturae, spiritus est; quaeris officium, angelus est: ex eo quod est, spiritus est, ex eo quod agit, angelus" ("El nombre de ángel indica su oficio, no su naturaleza. Si preguntas por su naturaleza, te diré que es un espíritu; si preguntas por lo que hace, te diré que es un ángel"). Con todo su ser, los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Porque contemplan "constantemente el rostro de mi Padre que está en los cielos" (Mt 18, 10), son "agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra" (Sal 103, 20).
330 En tanto que criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad: son criaturas personales e inmortales. Superan en perfección a todas las criaturas visibles. El resplandor de su gloria da testimonio de ello. Cristo "con todos sus ángeles"
331 Cristo es el centro del mundo de los ángeles. Los ángeles le pertenecen: "Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles... (Mt 25, 31). Le pertenecen porque fueron creados por y para El: "Porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él" (Col 1, 16).
Le pertenecen más aún porque los ha hecho mensajeros de su designio de salvación: "¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?" (Hb 1, 14).
332 Desde la creación y a lo largo de toda la historia de la salvación, los encontramos, anunciando de lejos o de cerca, esa salvación y sirviendo al designio divino de su realización: cierran el paraíso terrenal protegen a Lot, salvan a Agar y a su hijo, detienen la mano de Abraham, la ley es comunicada por su ministerio (cf Hch 7, 53), conducen el pueblo de Dios, anuncian nacimientos y vocaciones, asisten a los profetas, por no citar más que algunos ejemplos. Finalmente, el ángel Gabriel anuncia el nacimiento del Precursor y el de Jesús.
333 De la Encarnación a la Ascensión, la vida del Verbo encarnado está rodeada de la adoración y del servicio de los ángeles. Cuando Dios introduce "a su Primogénito en el mundo, dice: `adórenle todos los ángeles de Dios'" (Hb 1, 6). Su cántico de alabanza en el nacimiento de Cristo no ha cesado de resonar en la alabanza de la Iglesia: "Gloria a Dios... (Lc 2, 14). Protegen la infancia de Jesús, sirven a Jesús en el desierto, lo reconfortan en la agonía, cuando El habría podido ser salvado por ellos de la mano de sus enemigos como en otro tiempo Israel. Son también los ángeles quienes "evangelizan" (Lc 2, 10) anunciando la Buena Nueva de la Encarnación, y de la Resurrección de Cristo. Con ocasión de la segunda venida de Cristo, anunciada por los ángeles, éstos estarán presentes al servicio del juicio del Señor.
Los ángeles en la vida de la Iglesia  
334 De aquí que toda la vida de la Iglesia se beneficie de la ayuda misteriosa y poderosa de los ángeles.
335 En su liturgia, la Iglesia se une a los ángeles para adorar al Dios tres veces santo; invoca su asistencia (así en el "Supplices te rogamus..." ["Te pedimos humildemente..."] del Canon romano o el "In Paradisum deducant te angeli..." ["Al Paraíso te lleven los ángeles..."] de la liturgia de difuntos, o también en el "Himno querúbico" de la liturgia bizantina) y celebra más particularmente la memoria de ciertos ángeles (san Miguel, san Gabriel, san Rafael, los ángeles custodios).
336 Desde la infancia a la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión. "Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida". Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los ángeles y de los hombres, unidos en Dios.


Los Nueve Coros de ángeles. Jerarquía
Desde el Seudo Dionisio (siglo VI), Padre de la Iglesia, suelen enumerarse tres jerarquías con tres coros cada una, sumando un total de nueve Coros u Ordenes Angélicos.

Primera Jerarquía (Estos ángeles de la mas alta jerarquía se dedican exclusivamente a glorificar, amar y alabar a Dios en su presencia).
Serafines, Querubines y Tronos.

Segunda JerarquíaDominaciones, Virtudes y Potestades
(gobiernan el espacio y las estrellas. Son los responsables del universo entero).

Tercera JerarquíaPrincipados, Arcángeles y Ángeles.
Son los que intervienen en todas nuestras necesidades; esto lo vemos también en la Biblia, cuando se nos presenta la intervención de los arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael, vemos que directamente intervienen en la vida de los hombres, cada uno con su propia misión dada por el mismo Dios. También se les ha dado la misión de proteger naciones, ciudades e Iglesias. La visión del profeta Daniel es la que confirma esta misión. (Dn 7 y 8) El cuidado de la Iglesias se confirma con el pasaje de Ap. 1:20 cuando se refiere a los Ángeles de las siete Iglesias.

Algunos autores y Místicos, dividen a los ángeles entre asistentes al Trono Divino, y Mensajeros de Dios para cumplir diversas misiones por encargo suyo. Así por ejemplo, el Libro de Tobías tiene como personaje central al Arcángel Rafael, el cual desempeña un oficio protector admirable y nos muestra el Amor de Dios manifestado en el ministerio de los Ángeles: "Yo soy Rafael, uno de los siete Santos Ángeles que presentamos las oraciones de los justos y tiene entrada ante la majestad del Santo" (To. 12,15).