sábado, 26 de noviembre de 2011

¿Qué hacer cuando Dios calla?

¿Qué hacer cuando Dios calla?

Aunque Dios calle y permanezca oculto, en el fondo del corazón percibimos su presencia, quien nos ama no nos abandona.

¿Qué hacer cuando Dios calla?
¿Qué hacer cuando Dios calla?

¿Por qué Dios está oculto? ¿Por qué, luego de encontrarlo, se esconde? ¿Por qué es tan difícil entenderle? ¿Por qué calla? ¿Por qué no siempre responde? ¿No le importan mis problemas? ¿Es que no me ama? ¿Se ha olvidado de mí?

Hay momentos en la vida en que gritamos a Dios como el salmista:

Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has abandonado?
A pesar de mis gritos mi oración no te alcanza.
Dios mío, de día te grito, y no respondes;
De noche, y no me haces caso… (Sal 22 (21))

¡Despierta ya! ¿Por qué duermes, Señor?
¡Levántate, no nos rechaces para siempre!
¿Por qué ocultas tu rostro y olvidas nuestra miseria y opresión? (Sal 44)

Cuando Dios calla nos sentimos perdidos

El silencio de una persona amada es doloroso. Se percibe como ausencia, vacío, desinterés, soledad… El silencio del otro provoca inseguridad y puede ser el origen de resentimientos y desconfianza.

Por eso el silencio de Dios es terriblemente doloroso. Jesucristo también lo padeció en la cruz, se sintió abandonado por el Padre. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (Mc 15, 34b)

Sabemos que Dios salió de su eterno silencio, reveló su secreto, desveló su misterio en la Palabra: Jesucristo. Y que Cristo está vivo. Lo sabemos, pero eso no quita su misterioso silencio.

Pero percibimos su presencia

Creo que todos hemos experimentado la pérdida de un ser querido. Cuando muere alguien a quien amamos, tenemos la impresión de que no ha muerto del todo. Sabemos que, de alguna manera, está vivo. Nuestro corazón guarda la seguridad, o al menos la esperanza, de que esa persona a la que amamos sigue existiendo y está presente en nuestra vida, aunque de manera diferente. Lo experimentamos así, porque la memoria del amor nos fortalece la seguridad de que quien nos ama no nos abandona.

Aunque Dios calle y permanezca oculto, casi como si estuviera muerto, en el fondo del corazón percibimos su presencia. Esta percepción interior crece a medida que se desarrolla en nosotros la semilla de las virtudes teologales. La experiencia nos va demostrando el amor que Dios nos tiene. La memoria iluminada por la fe nos ayuda a recordarlo. Y así, progresivamente, nos va invadiendo la confianza de que Dios está presente. Poco a poco la gracia de Dios va trabajando en nosotros y de esa manera en el fondo de nosotros mismos crece y se va fortaleciendo una percepción interior de la que el corazón está seguro y que, gracias a la fe, se convierte en certeza: Aunque no lo vea, aunque no lo sienta, Él está aquí, conmigo, y me ama.

Lecciones aprendidas ante el silencio de Dios

En mi vida he aprendido tres lecciones ante los silencios de Dios:

1. Que no debo perder la paz interior, aunque sufra lo indecible. Se vale quejarse, pero sin perder la paz interior. Esta es la gran lección del salmista.

Dios mío, de día clamo, y no respondes,
también de noche, no hay silencio para mí.
¡Mas tú eres el Santo,
que moras en las laudes de Israel!

En ti esperaron nuestros padres,
esperaron y tú los liberaste;
a ti clamaron, y salieron salvos,
en ti esperaron, y nunca quedaron confundidos(Sal 22(21), 2-6)

El Salmo 22 (21) nos enseña que no hay que desesperar, no hay que rebelarse contra Dios. Cuando Dios calla es tiempo de más oración, de súplica humilde y confiada.

Sí, tú del vientre me sacaste,
me diste confianza a los pechos de mi madre;
a ti fui entregado cuando salí del seno,
desde el vientre de mi madre eres tú mi Dios.

¡No andes lejos de mí, que la angustia está cerca,no hay para mí socorro! (Sal 22(21), 10-12)

Si Dios calla en tu vida, te recomiendo que pronuncies pausadamente, con plena conciencia, en actitud abierta y confiada, el Salmo 22.


2. Que debo aceptar mis límites y tener confianza. En la comunicación, el silencio tiene un significado. Y si el silencio viene de Dios puedo tener la certeza de que no puede ser más que un gesto de amor, algo que Él me ofrece para mi bien. En Dios el silencio no puede significar rechazo o desinterés, simplemente Dios no puede hacerme una cosa así.

El silencio de Dios se convierte para mí en un reclamo para que yo guarde silencio, que acepte que hay algo de Dios que no alcanzo a comprender y que aprenda a escucharlo y acoger su voluntad con plena confianza en la Providencia.

Job nos da lecciones estupendas. Él llegó a aceptar que no alcanzaba a comprender muchas cosas que le sucedían y que debía abrazar el Plan de Dios, renunciando a su propia lógica.

Sé que eres todopoderoso:

ningún proyecto te es irrealizable.

Era yo el que empañaba el Consejo

con razones sin sentido.

Sí, he hablado de grandezas que no entiendo,

de maravillas que me superan y que ignoro. (Job 42, 2-3)

Y después del silencio de Dios, Job alcanzó el culmen de su relación filial con Dios, hizo experiencia personal de la bondad y del amor de Dios aún en medio del misterio: “Sólo de oídas te conocía, pero ahora te han visto mis ojos” (Job 42, 5)

Esto me hace pensar en lo injustos que somos a veces con Dios: nos quejamos de que nos deja huérfanos cuando somos nosotros los que tantas veces nos comportamos como huérfanos, y Él, nuestro Padre y Hermano querido, allí está esperando pacientemente en silencio en el Sagrario, en nuestro corazón, en el prójimo, en todas partes…


3. Que debo perseverar en oración (cf. Mt 26, 41; cf 1 Tes 5, 17) y ser como el amigo inoportuno que llama a la puerta hasta que abre (cf Lc 18,1-8), con la certeza de que mi Padre me escuchará:

Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan! (Lc 11, 9-13)

Tarde o temprano escucharás tu nombre

Cuando Dios calla es tiempo de fe y libertad.

El silencio de Dios, no a pesar, sino precisamente por su complejidad y ambivalencia, es el espacio en el que se juega la libertad y la dignidad del hombre frente al tiempo y frente al Eterno (…), los tiempos de silencio de Dios son los tiempos de la libertad humana. (Bruno Forte)

Libertad para saber esperar, para optar por el amor sin condiciones. Cuando Dios calla, nos enseña a amar.

El silencio de Dios no es ausencia, es otra forma de estar presente, un lenguaje diferente. Lo que pasa es que somos impacientes y queremos respuestas inmediatas y siempre a nuestro estilo. Algo importante en el amor es aceptar al otro como es. También Dios merece este trato.

Cuando Dios calla es sábado santo. Tarde o temprano (tal vez hasta el día de nuestra muerte), escucharemos la voz tan esperada que nos llama por nuestro nombre, como aquél: “María” (Jn 20,16) de Cristo Resucitado.


De todos modos, la pregunta permanece abierta: ¿Por qué Dios calla?

Pregúntaselo tú mismo y espera con paciencia su respuesta.

viernes, 25 de noviembre de 2011

LAS TENTACIONES

LAS TENTACIONES por el Beato Tomás Hemerkem de Kempis


"Vuestro enemigo el diablo ronda como león rugiente alrededor
de vosotros, buscando a quién devorar" (1 Pedro 5,8)


Mientras vivimos en este mundo no podemos estar sin trabajos ni tentaciones. Por eso está escrito en el libro de Job: ¿acaso no es milicia la vida del hombre sobre la tierra?

Siendo esta así, debería cada cual andar solícito y estar prevenido contra sus tentaciones y velar en oraciones continuas para no dar lugar a las acechanzas del demonio, que nunca duerme, sino que anda siempre en derredor buscando a quien devorar.

No hay hombre tan perfecto y tan santo que no tenga tentaciones; así que no podemos vernos enteramente libres de ellas.

Utilidad de las tentaciones

Pero las tentaciones, aunque molestan y penosas, no dejan de ser a menudo útiles al hombre, porque le humillan, le purifican y le instruyen.

Todos los santos tuvieron que sufrir muchas penas y tentaciones, y de ellas sacaron grandes ventajas para su perfección. Y los que no fueron capaces de resistir a la tentación se hicieron réprobos y se perdieron para siempre.

No hay orden tan santa ni lugar tan retirado y desierto en donde no se hayan de sufrir tentaciones y adversidades.

Nadie está exento de tentaciones
El hombre, mientras vive, jamás podrá verse exento enteramente de tentaciones, porque en nosotros está el germen de ellas, es decir, la concupiscencia, en la cual nacimos.

No bien se ha sorteado una tentación o tribulación, sobreviene otra en seguida; y así siempre tendremos algo que sufrir. Y la razón es porque perdimos el don sustancial de nuestra felicidad primera.

Muchos procuran huir de las tentaciones, y caen más gravemente en ellas. No basta huir para vencerlas; son necesarias la paciencia y la verdadera humildad: con ellas nos hacemos inexpugnables a todos nuestros enemigos.

Quien se contenta con eludir únicamente la ocasión superficialmente y no arranca el mal de raíz trabajará en vano, y las tentaciones le asaltarán más pronto y con redoblada violencia.

Más fácilmente vencerás poco a poco, con paciencia y confianza, mediante el favor divino, que obrando con obstinación y dureza.

Pide a menudo consejo en las tentaciones y no te muestres desabrido con quien las padece, antes procura consolarle como desearías que hicieran contigo.

El origen de las tentaciones es el espíritu inconstante y la poca confianza en Dios.

Porque cual nave sin timón, impulsada en todas direcciones por las olas, así el hombre descuidado e inconstante en sus propósitos va a la deriva a merced de los embates del enemigo.

Así como el fuego prueba la dureza del hierro, así la tentación al hombre justo

Con harta frecuencia ignoramos lo que podemos por nosotros mismos; más la tentación pone de manifiesto qué en realidad somos.

Por eso debemos estar sobre aviso, máxime al principio de la tentación; porque es más fácil vencer al enemigo si, apenas llama a la puerta del alma, se sale a su encuentro y no se le deja entrar en ella, sino que se la rechaza en el umbral.

Por eso alguien dijo: Ataja el mal en sus principios; porque, de lo contrario, toda dilatación lo agrava, y entonces será tardío el remedio.

En efecto, primero asoma un simple pensamiento, luego sigue la imaginación ardiente; en seguida irrumpe la delectación y el movimiento desordenado, y el consentimiento.

Hay que resistirlo desde el inicio
Así se introduce insensiblemente el maligno enemigo hasta adueñarse totalmente del alma, cuando no se la resiste desde el comienzo.

Y cuanto más tardo y perezoso es uno en oponerle resistencia, tanto más débil se va tronando cada día, y el enemigo cobra mayores fuerzas contra él.

En cuanto a la violencia de las tentaciones, algunos las padecen más graves al principio de su conversión; otros por el contrario, al fin, al paso que otros las perecen a lo largo de casi toda su vida.

Los hay que sufren leves tentaciones, conforme al juicio y sabiduría de Dios, que las dosifica con equidad según el estado y méritos de los hombres, y lo ha ordenado todo de antemano para salvación de sus elegidos.

Por lo mismo, no debemos desalentarnos cuando nos acosa la tentación, sino pedir a Dios con insistencia que se digne socorrernos en toda tribulación. Porque, según dice San Pablo, Él nos dará, junto con la tentación, un auxilio tan eficaz, que con él podremos sostenernos.

Humillemos, pues, nuestras almas bajo la mano de Dios en toda tentación y angustia, porque Él salvará y ensalzará a los humildes de corazón.

En las tribulaciones y tentaciones es donde mejor puede apreciarse el progreso espiritual del hombre, porque en ellas se adquiere mayor merecimientos y se pone más de relieve la virtud.

Porque no es de admirar que el hombre sienta devoción o fervor cuando no le oprime aflicción alguna; más si al tiempo de la adversidad sabe sufrirla con paciencia, entonces cabe esperar de él un gran progreso espiritual.

Algunos saben guardarse muy bien contra las grandes tentaciones, y son vencidos con frecuencia en las nimiedades de cada día; y esto para que, humillándose, nunca confíen en sí mismo en las grandes pruebas, cuando se muestran tan débiles en las de menor importancia.

Fuente: "Imitación de Cristo" del Beato Tomás Hemerkem de Kempis

lunes, 21 de noviembre de 2011

TEOLOGÍA FUNDAMENTAL

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Tratado I
TEOLOGÍA FUNDAMENTAL
1. La Teología es una ciencia
2. La religión cristiana
3. La religión cristiana es la verdadera
4. La religión cristiana es la verdadera (testimonio de Cristo)
5. Necesidad de la religión cristiana
6. Posibilidad de la Revelación
7. La Revelación de Moisés
8. La existencia de Dios
9. Posibilidad de la Revelación sobrenatural
10. Necesidad de la Revelación divina
11. Obligación de abrazar la religión verdadera
1. La Teología
-Es una ciencia
-Procede de la revelación de Dios a los hombres
-Sus verdades son más firmes que las verdades naturales
-Es más perfecta, más sublime y útil que las demás ciencias
-Es más excelente
-Es necesaria a la Iglesia y a los fieles
-Es «verdadera sabiduría»
-La Teología es una ciencia
Ciencia es un conjunto de conocimientos adquiridos por demostración, y que pertenecen a una rama del saber humano.
Por esta misma razón, poned el mayor empeño en añadir a vuestra fe la virtud, a la virtud el conocimiento, al conocimiento la templanza... (2 Pe. 1, 5).
-La Teología es una ciencia que no procede de los principios conocidos por la luz natural del entendimiento, sino por luz superior de la Revelación de Dios a los hombres.
Sin embargo, hablamos de sabiduría entre los perfectos, pero no de sabiduría de este mundo ni de los príncipes de este mundo, que se van debilitando; sino que hablamos de una sabiduría de Dios, misteriosa, escondida, destinada por Dios desde antes de los siglos para gloria nuestra, desconocida de todos los príncipes de este mundo... (1 Cor. 2, 6).
Aclaración. Hay dos clases de ciencia: la adquirida por la luz natural del entendimiento y la que procede de los principios conocidos por la revelación de Dios a los hombres.
-Las verdades de la Teología, en cuanto que están apoyadas en la Revelación de Dios que es la primera verdad, son más firmes y ciertas que las verdades naturales que están fundadas en la verdad participada.
Y así se nos hace más firme la palabra de los profetas... (2 Pe. 1, 19).
...porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios (2 Pe. 1, 21).
-La Teología es más perfecta, más sublime y más útil que todas las demás ciencias.
a) -Es más perfecta.
Feliz el hombre que se ejercita en la sabiduría, y que en su inteligencia reflexiona, que medita sus caminos en su corazón y sus secretos considera (Si. 20, 21).
Aclaración. Es más perfecta porque cuanto más se entrega el hombre al estudio de la sabiduría, más parte tiene en la bienaventuranza.
b) -Es más sublime.
...porque es para los hombres un tesoro inagotable y los que le adquieren se granjean la amistad de Dios,... (Sab. 7, 14).
Aclaración. Es la más sublime porque es la que más acerca al hombre a Dios por la amistad.
c) -Es más útil.
...apreciad la Sabiduría para que reinéis eternamente (Sab. 6, 21).
Aclaración. Es más útil porque la misma sabiduría conduce al reino de la inmortalidad.
-La Teología es más excelente que todas las demás ciencias humanas.
Sin embargo, hablamos de sabiduría entre los perfectos, pero no de sabiduría de este mundo ni de lo príncipes de este mundo, que se van debilitando; sino que hablamos de una sabiduría de Dios, misteriosa, escondida, destinada por Dios desde antes de los siglos para gloria nuestra, desconocida de todos los príncipes de este mundo... (1 Cor. 2, 6).
-La Teología, prescindiendo del método y orden con que hoy suele enseñarse, es, por providencia de Dios, necesaria a la Iglesia para la conservación de su doctrina. Y a cada uno de los fieles necesaria para conseguir la salvación.
a) -Necesaria a la Iglesia.
Porque el epíscopo, como administrador de Dios, debe ser irreprochable; no arrogante... Que esté adherido a la palabra fiel, conforme a la enseñanza, para que sea capaz de exhortar con la sana doctrina y refutar a los que contradicen (Tit. 1, 7-9).
b) -Necesaria a cada uno.
Para que no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error,... (Ef. 4, 14).
-La Teología es y se llama «verdadera sabiduría».
Sin embargo, hablamos de sabiduría entre los perfectos, pero no de sabiduría de este mundo ni de los príncipes de este mundo, que se van debilitando; sino que hablamos de una sabiduría de Dios, misteriosa, escondida, destinada por Dios desde antes de los siglos para gloria nuestra, desconocida de todos los príncipes de este mundo -pues de haberla conocido no hubieran crucificado al Señor de la gloria- (1 Cor. 2, 6-8).
...para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora manifestada a los Principados y a las Potestades en los cielos, mediante la Iglesia,... (Ef. 3, 10).
2. La Religión cristiana
-Fue profetizada en el A. T.
-La religión verdadera no puede ser más que una
-Los criterios internos no manifiestan la verdad revelada, a no ser que coincidan con los externos
-Es de origen divino
-La fundación de la Religión verdadera fue profetizada en el Antiguo Testamento.
Confluirán a él todas las naciones, y acudirán pueblos numerosos. Dirán: Venid, subamos al monte de Yahvéh, a la Casa del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos y nosotros sigamos sus senderos. Pues de Sión saldrá la Ley, y de Jerusalén la palabra de Yahvéh (Is. 2, 2-3).
-La Religión verdadera no puede ser más que una.
El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará (Mc. 16, 16).
Aclaración. Jesucristo condiciona la salvación eterna y la consecución del último fin, a creer y ser bautizado en la religión que él reveló. Por tanto, la religión verdadera no puede ser más que una.
-Los criterios internos de la revelación no manifiestan la verdad revelada, a no ser que coincidan con otros criterios externos.
Criterios internos de la revelación son aquellos que están en la conciencia de cada hombre creyente. Externos son los que están fuera de la conciencia. Externos intrínsecos son los que surgen de las mismas verdades reveladas y extrínsecos son los que las demuestran y confirman.
Pero yo tengo un testimonio mejor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas que yo realizado, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado (Jn. 5, 36).
Jesús les respondió: «Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí,... (Jn. 10, 25).
-El origen divino de la religión cristiana se demuestra porque Él no fue engañado ni pudo engañar.
a) -No fue engañado.
-Por la humildad que mostró.
...el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos (Mt. 20, 28).
...he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado (Jn. 6, 38).
...echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos... (Jn. 13, 5).
-Por la sabiduría eminente que manifestó.
...todos los que le oían estaban estupefactos por su sabiduría y por sus respuestas (Lc. 2, 47).
Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca (Lc. 4, 22).
Algunos de los escribas le dijeron: Maestro, has hablado bien. Y ya no se atrevía a preguntarle nada (Lc. 20, 39-40).
Respondieron los guardias: «Jamás un hombre ha hablado como habla este hombre» (Jn. 7, 46).
b) -No engañó a otros.
Mostró integridad en su conducta.
¿Quién de vosotros puede probar que soy pecador? (Jn. 8, 46).
Se mostró modelo de virtud.
-Celo por la gloria de su Padre.
El celo por tu Casa me devorará (Jn. 2, 17).
-Pretendía el honor de su Padre.
«Yo no tengo un demonio, sino que honro a mi Padre,... (Jn. 8, 49).
-Hacía siempre lo que agradaba a su Padre.
...yo hago siempre lo que le agrada a Él (Jn. 8, 29).
-Fue humilde.
Yo no busco mi gloria (Jn. 8, 50).
-No dejó que lo alabaran.
Jesús les mandó que a nadie se lo contaran (Mc. 7, 36).
-Despreció honras y honores.
...el diablo le dice: «Todo esto te daré si te postras y me adoras» (Mt. 4, 9).
Dícele entonces Jesús «Apartate, Satanás, porque está escrito:
Al Señor tu Dios adorarás, sólo a Él darás culto» (Mt. 4, 9-10).
-Llevó vida pobre.
«...el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza» (Mt. 8, 20).
-Despreció la dignidad real.
Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él sólo (Jn. 6, 15).
-Llevó su cruz.
...soportó la cruz sin miedo a la ignominia... (Hebr. 12, 2).
-Hizo bien a todos.
...pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el Diablo,... (Hch. 10, 38).
-Curó a los enfermos.
Y se maravillaban sobremanera y decían: «Todo lo ha hecho bien; también hace oír a los sordos y hablar a los mudos» (Mc. 7, 37).
-Consoló a los tristes.
Al verla el Señor, tuvo compasión de ella, y le dijo: «No llores» (Lc. 6, 13).
-Perdonó a los que le torturaron.
Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lc. 23, 34).
-No huyó de Judas.
Y al instante se acercó a Jesús y le dijo: «¡Salve Rabbi!», y le besó (Mt. 26, 49).
3. La Religión cristiana es la verdadera
-Los milagros son argumento certísimo
-Los discípulos enseñaban que los milagros que Jesucristo realizaba confimaban su doctrina
-Su propagación fue muy rápida
-Su veracidad se demuestra por su propagación tan rápida
-Esta propagación no se produjo por causas naturales, sino por providencia especial de Dios
-Su veracidad también se prueba por la excelencia de sus dogmas, preceptos, sanciones y medios de salvación
-También se prueba por la conversión de los judíos
-Por la renovación de costumbres
-Por su estabilidad perfecta
-Los milagros son un argumento certísimo de la divinidad y de la veracidad de la doctrina de Cristo.
«...Si no hago las obras de mi Padre, no me creía; pero si las hago, creed por las obras, aunque a mí no me creáis y así sabréis y conoceréis que el Padre está en mí y yo en el Padre» (Jn. 10, 37-38).
Las características del apóstol se vieron cumplidas entre vosotros: paciencia perfecta en los sufrimientos y también señales, prodigios y milagros (2 Cor. 12, 12).
Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos (Jn. 2, 11).
-Los mismos discípulos de Jesucristo enseñaban que los milagros que él realizaba servían para confirmar su doctrina.
Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañan (Mc. 16, 20).
Las características del apóstol se vieron cumplidas entre vosotros: paciencia perfecta en los sufrimientos y también señales, prodigios y milagros (2 Cor. 12, 12).
Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. Estas los han sido para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre (Jn. 20, 30).
-La propagación de la religión cristiana se produjo muy rápidamente.
Los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel día se les unieron unas tres mil almas (Hch. 2, 41).
Ante todo, doy las gracias a mi Dios por medio de Jesucristo, por todos vosotros, pues vuestra fe es alabada en todo el mundo (Rom. 1, 8).
Vuestra obediencia se ha divulgado por todas partes;... (Rom. 16, 19).
...la Palabra de la verdad de la Buena Nueva, que llegó hasta vosotros, y fructifica y crece entre vosotros lo mismo que en todo el mundo, desde el día en que oísteis y conocísteis la gracia de Dios en la verdad;... (Col. 1, 5-6).
-La veracidad y la divinidad de la religión cristiana se demuestran por su rápida propagación.
...Pedro les conjuraba y les exhortaba: «Salvaos de esta generación perversa.» Los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel día (de Pentecostés) se le unieron unas tres mil almas (Hch. 2, 40-41).
...vuestra fe es alabada en todo el mundo (Rom. 1,8).
Vuestra obediencia se ha divulgado por todas partes; por la cual me alegro de vosotros (Rom. 16, 19).
...la Palabra de la verdad y de la Buena Nueva, que llegó hasta vosotros, y fructifica y crece entre vosotros lo mismo que en todo el mundo, desde el día en que oísteis y conocísteis la gracia de Dios en la verdad;... (Col. 1, 6).
-La rápida propagación de la religión cristiana no puede producirse por causas naturales, sino por una especial providencia de Dios.
a) -La religión cristiana contiene dogmas contrarios a la razón y muy difíciles de creer.
Así, mientras los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles;... (1 Cor. 1, 22-23).
b) -Los Judíos muy adictos a sus leyes y los Paganos muy dados a la idolatría y a todos los vicios, se mostraban con ánimo muy contrario al Evangelio.
Para superar tantos obstáculos, los Apóstoles no usaban armas, ni riquezas, si sabían filosofías ni otras ciencias humanas, sino que solamente predicaban a Cristo.
...quiso Dios salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación (1 Cor. 1, 21).
-La veracidad y la divinidad de la religión cristiana se prueban por la excelencia de sus dogmas, de sus preceptos, de sus sanciones y de los medios de salvación.
a) -Excelencia de sus dogmas.
...cuando acabó Jesús estos discursos, la gente quedó asombrada de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y como sus escribas (Mt. 7, 28-29).
Quedaron asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad (Lc. 4, 32).
b)-Excelencia de sus preceptos.
-Son santísimos.
Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial (Mt. 5, 48).
Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación;... (1 Tes. 4, 3).
Seréis santos, porque santo soy yo (1ª Pe. 1, 16).
-Son simplicísimos.
Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente (Mt. 22, 37).
Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Mt. 22, 39).
La caridad es, por tanto, la Ley en su plenitud (Rom. 13, 10).
c) -Excelencia de sus sanciones.
...y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas (Mt. 11, 29).
El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo (Rom. 15, 13).
...y esta es la promesa que él mismo os hizo: la vida eterna (1 Jn. 2, 25).
d) -Excelencia de los medios de salvación.
-La fe y el Bautismo.
El que crea y sea bautizado, se salvará (Mc. 16, 16).
-La comunión.
Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre (Jn. 6, 51).
-La oración.
Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados (Sant. 5, 15).
-La veracidad y divinidad de la religión cristiana se demuestran por la conversión de los judíos.
Los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel día se les unieron unas tres mi almas (Hch. 2, 41).
Sin embargo, muchos de los que oyeron la Palabra creyeron; y el número de hombres llegó a unos cinco mil (Hch. 4, 4).
La Palabra de Dios iba creciendo; en Jerusalén se multiplicó considerablemente el número de los discípulos, y multitud de sacerdotes iban aceptando la fe (Hch. 6, 7).
-La veracidad y la divinidad de la religión cristiana se demuestran por la renovación de costumbres que ha introducido en el mundo.
a) -La corrupción de costumbres entre los gentiles.
...llenos de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad, henchidos de envidia, de homicidio, de contienda, de engaño, de malignidad, chismosos, detractores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres, insensatos, desleales, desamorados, despiadados,... (Rom. 1, 29-30).
b) -La corrupción entre los paganos.
Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces, heredarán el Reino de Dios. Y tales fuisteis algunos de vosotros (1 Cor. 6, 9-10).
c) -La renovación de costumbres.
Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios (1 Cor. 6, 11).
Aclaración. Esta renovación de costumbres no puede proceder sino de Dios.
-La veracidad y la divinidad de la religión cristiana se demuestra por su perpetua estabilidad.
...Jesús le respondió: «...Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella...» (Mt. 16,18).
Aclaración. Después de 20 siglos, la Iglesia conserva sustancialmente los mismos dogmas, los mismos preceptos, los mismos sacramentos y el mismo modo de gobierno. Que esta estabilidad procede de Dios y no de los hombres consta en
...si esta idea o esta obra es de los hombres, se destruirá; pero si es de Dios, no conseguiréis destuirles (Hch. 5, 38-39).
4. La Religión cristiana es la verdadera (testimonios de Jesucristo)
-Su sabiduría y su santidad
-Sus profecías de sí mismo
-Su profecía y milagro de la resurrección
-Las profecías de sus discípulos, de su religión de los judíos
-Los milagros de las Apóstoles
-Su Santidad demuestra que manifestó siempre la verdad a los hombres
-Su sabiduría demuestra que manifestó siempre la verdad a los hombres
-No predicó por el conocimiento de otras doctrinas
-No recurrió al testimonio del Espíritu Santo sino a otros motivos
-El mismo Cristo, su sabiduría y su Santidad dan testimonio de su legación divina y de la veracidad de la religión.
a) -El mismo Cristo.
Jesús le dice: «Yo soy, el que te está hablando» (Jn. 4, 26).
Jesús les respondió: «Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado...» (Jn. 7, 16).
...porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar,... (Jn. 12, 49).
«...Por eso, las palabras que yo hablo las hablo como el Padre me lo ha dicho a mí» (Jn. 12, 50).
b) -Su sabiduría.
...todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas (Lc. 2, 47).
Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca (Luc. 4, 22).
Respondieron los guardias: «Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre» (Jn. 7, 46).
c) -Su santidad.
-El celo por la gloria del Padre.
El celo por tu casa me devorará (Jn. 2, 17).
-La honra de su Padre.
«Yo no tengo un demonio; sino que honro a mi Padre, y vosotros me deshonráis a mí» (Jn. 8, 49).
-La fidelidad a su Padre.
...y que no hago nada por mi propia cuenta; sino, lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo que hablo» (Jn. 8, 27).
-El agrado de su Padre.
«...porque yo hago siempre lo que le agrada a él» (Jn. 8, 29).
-La obediencia a su Padre.
...y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz (Fil. 2, 8).
-Fue manso y humilde.
«...aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón;...» (Mt. 11, 29).
-Jamás buscó su propia gloria.
Yo no busco mi gloria; ... (Jn. 8, 49).
-Nunca permitió que los hombres le alabaran.
Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban (Mc. 7, 36).
-Despreció las riquezas y los honores.
...el diablo le dice: «Todo esto te daré si te postras y me adoras.» Dícele entonces Jesús: «Apártate, Satanás...» (Mt. 4, 9-10).
-Vivió vida muy pobre.
Dícele Jesús: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza» (Mt. 8, 20).
- Despreció su dignidad real.
Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él sólo (Jn. 6, 15).
-Aceptó las cruces de la vida.
...soportó la cruz sin miedo a la ignominia... (Hebr. 12, 2).
-Vivió haciendo bien a todos.
...y como él pasó haciendo el bien... (Hch. 10, 38).
-Curaba a los sordos y a los mudos.
Entonces le fue presentado un endemoniado ciego y mudo y le curó... (Mt. 12, 22).
Al verla el Señor tuvo compasión de ella, y le dijo: «No llores» (Luc. 7, 13).
-Pidió al Padre perdón para los que le torturaban.
Jesús decía: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hace.» (Lc. 23, 34).
-La veracidad y la divinidad de la religión cristiana se demuestran por las mismas profecías que Jesucristo dijo de sí mismo.
a) -Predijo que iba a ser entregado a los Judíos.
«Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas;...» (Mt. 20, 18).
b) -Predijo que se burlarían de él, que le azotarían, que le condenarían a muerte, que le crucificarían y que resucitaría al tercer día.
«...le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles para burlarse de él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitar.» (Mt. 20, 19).
-La veracidad y la divinidad de la religión cristiana se demuestran por la profecía y por milagro de la Resurrección.
a) -Profecías de Cristo acerca de su resurrección.
Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del Hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches (Mt. 12, 40).
Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación (Lc. 11, 30).
Jesús les respondió a los judíos: «Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré» (Jn. 2, 19).
Aclaración. Los mismos judíos interpretaron la resurrección de Cristo, en estas palabras.
b) -El milagro de la resurrección.
-Cristo murió.
...los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron ante Pilato y le dijeron: «Señor, recordamos que ese impostor dijo aun cuando vivía: «A los tres días resucitaré. Manda, pues...» (Mt. 27, 63).
-Cristo resucitó.
-Los Apóstoles no fueron engañados.
-Por el número de testigos.
Se apareció a Cefas y luego a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez,... (1 Cor. 15, 6).
-Por el número de apariciones.
A estos mismos, después de su pasión, se les presentó dándoles muchas pruebas de que vivía, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca de lo referente al Reino de Dios (Hch. 1, 3).
-Por el modo de aparecerse.
Pero él les dijo: «Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo.» Y diciendo esto les mostró las manos y los pies (Lc. 24, 38-40).
-Por la actitud de los apóstoles que se mostraban mas bien incrédulos.
Por último, se les apareció y les echó en cara su incredulidad y su dureza de cabeza, por no haber creído a quienes le habían visto resucitado (Mc. 16, 14).
Pero todas estas palabras les parecían como desatinos y no las creían (Lc. 24, 11).
Tomás les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y meto mi mano en su costado, no creeré» (Jn. 20, 25).
-Por la transcendencia del hecho.
Y si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe (1 Cor. 15, 14).
-Los Apóstoles no quisieron engañar a los demás.
-Predicaron ante la turba.
Pedro y los apóstoles les contestaron:
«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús a quien vosotros disteis muerte colgándolo de un madero...» (Hch. 5, 29-30).
-A los Apóstoles nunca les acusaron de fraude, sino que les mandaron guardar silencio.
Pero a fin de que esto no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen ya más a nadie en este nombre (Hch. 4, 17).
-El sanedrín no les negó la verdad que predicaban de la resurrección, sino que pensaban matarlos.
Ellos, al oír esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos (Hch. 5, 33).
-La veracidad y la divinidad de la religión Cristiana se demuestran por las mismas profecías que Jesucristo dijo de sus discípulos.
a) -De los discípulos predijo:
- La entrega de Judas.
Y mientras comían dijo: «Yo os aseguro que me entregará uno de vosotros» (Mt. 26, 21).
- La triple negación de Pedro.
Díjole Jesús: «Yo te aseguro que esta misma noche, antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces» (Mt. 26, 34).
- La dispersión de los Apóstoles.
Entonces les dijo Jesús: «Todos vosotros os vais a escandalizar esta noche, porque está escrito; Heriré al Pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño...» (Mt. 26, 31).
- Las tribulaciones de los Apóstoles.
Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en su sinagogas; y por mí os llevarán ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles (Mt. 10, 17).
-La predicación de los Apóstoles en todo el mundo.
...y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra (Hch. 1, 8).
-La veracidad y la divinidad de la religión Cristiana se demuestran por los milagros de los Apóstoles.
a) -Cristo les da el poder de hacer milagros.
Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios. De gracia lo recibisteis; dadlo de gracia (Mt. 10, 8).
b) -Los Apóstoles realizan milagros.
Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañan (Mc. 16, 20).
El temor se apoderó de todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y señales (Hch. 2, 43).
Por manos de los apóstoles se realizaban muchas señales y prodigios en el pueblo... (Hch. 5, 12).
Había allí sentado un hombre tullido de pies, cojo de nacimiento y que nunca había andado. Éste escuchaba a Pablo que hablaba. Pablo fijó en él su mirada y viendo que tenía fe para ser curado, le dijo con voz fuerte: «Ponte derecho sobre tus pies.» Y él dio un salto y se puso a caminar (Hch. 14, 8-10).
-La santidad extraordinaria de Jesucristo demuestra evidentemente que él quiso siempre manifestar la verdad a los hombres.
a) -Por la integridad de su vida.
¿Quién de vosotros puede probar que soy pecador? Si digo la verdad, ¿por qué no me creéis? (Jn. 8, 46).
b) -Por las virtudes que practicó.
-El celo por la gloria de su Padre.
El celo por tu Casa me devorará (Jn. 2, 17).
-Defendía la honra de su Padre.
Respondió Jesús:«Yo no tengo un demonio; sino que honro a mi Padre, y vosotros me deshonráis a mí» (Jn. 8, 49).
-Siempre hacía lo que agradaba a su Padre.
«...yo hago siempre lo que le agrada a él» (Jn. 8, 29).
-Obedeció hasta la muerte.
...y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz (Fil. 2, 8).
-Fue humilde.
«...aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón;...» (Mt. 11, 29).
-Nunca buscó su propia gloria.
Yo no busco mi gloria; ... (Jn. 8, 50).
-Nunca dejó ser alabado por los hombres.
Jesús les mandó que a nadie se lo contaran (Mc. 7, 36).
-Despreció las riquezas y los honores.
Todavía le lleva el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria y le dice: «Todo esto te daré si te postras y me adoras.» Dícele entonces Jesús: «Apártate, Satanás...» (Mt. 4, 9).
-Vivió en pobreza total.
Dícele Jesús: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza» (Mt. 8, 20).
-Despreció la dignidad real.
Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él sólo (Jn. 6, 15).
-Prefirió el sufrimiento al gozo.
...fijos los ojos en Jesús, el que inicial y consuma la fe, el cual, en lugar del gozo que se le proponía, soportó la cruz sin miedo a la ignominia... (Hebr. 12, 2).
c) Por su amor a los hombres.
-Haciendo bien a todos.
...y como él pasó haciendo el bien...y curando a todos los oprimidos por el Diablo,... (Hch. 10, 38).
-Sanando a los enfermos.
Y se maravillaron sobremanera y decían: «Todos lo ha hecho bien; también hace oír a los sordos y hablar a los mudos» (Mc. 7, 37).
-Consolando a los tristes.
Al verla el Señor tuvo compasión de ella, y le dijo: «No llores» (Luc. 7, 13).
-Pidiendo perdón para los que le atormentaban:
Jesús le decía: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» (Lc. 23, 34).
Aclaración. De estas virtudes practicadas por Cristo se deduce claramente el carácter divino de su Religión.
-La Sabiduría extraordinaria de Jesucristo demuestra evidentemente que él quiso siempre manifestar la verdad a los hombres.
Nadie era capaz de contestarle nada; y desde ese día ninguno se atrevió ya a preguntarle más (Mt. 22, 46).
...todos los que le oían estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas (Lc. 2, 47).
Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos (Lc. 4, 15).
Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca (Lc. 4, 22).
Algunos de los escribas le dijeron: «Maestro, has hablado bien.» y ya no se atrevían a preguntarle nada (Lc. 20, 39).
Respondieron los guardias: «Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre» (Jn. 7, 46).
Aclaración. Tanta sabiduría brilló en Jesucristo, que cuanto más se penetra, tanta más admiración causa.
-Cristo no predicó su doctrina por el conocimiento de otras doctrinas.
...subió Jesús al Templo y se puso a enseñar. Los judíos, asombrados, decían: «¿Cómo entiende de letras sin haber estudiado?»
Jesús les respondió: «Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado» (Jn. 7, 14-16).
Jesucristo nunca recurrió al testimonio interno del Espíritu Santo, cuando quiso mostrar la verdad de la Revelación, sino siempre a otros motivos.
Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos (Jn. 2, 11).
...porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas obras que realizó, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado (Jn. 5, 36).
Jesús les respondió: «Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí;... (Jn. 10, 25).
5. Necesidad de la Religión Cristiana
-Jesucristo lo enseñó así
-La religión es necesaria al hombre
-Cada hombre tiene obligación de practicar la religión revelada
-El hombre debe tributar culto a Dios
-El hombre que abandona la religión queda sometido a las pasiones más perversas, a sufrir calamidades y el juicio justísimo de Dios
-La sociedad está obligada a profesar la religión verdadera
-Jesucristo enseñó que todos los hombres tienen que abrazar su doctrina.
Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado...» (Mt. 28, 18-20).
Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará» (Mc. 16, 15-16).
...y les dijo: «Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y se predicará en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones...» (Luc. 24, 46-47).
-La Religión es absolutamente necesaria al hombre.
Religión es el vínculo moral que une al hombre con Dios.
Se divide en objetiva y subjetiva.
Religión objetiva es el conjunto de verdades reveladas al hombre por Dios y de deberes que perfeccionan las relaciones con Él.
Religión subjetiva es la virtud moral que inclina al hombre a aceptar las verdades reveladas y a cumplir sus deberes para con Él.
A Yahvéh tu Dios temerás, a él le servirás, por su nombre jurarás (Dt. 6, 13).
El hijo honra a su padre, el siervo a su señor. Pues si yo soy padre, ¿dónde está mi honra? (Mal. 1, 6).
Dícele entonces Jesús: «Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, sólo a él darás culto» (Mt. 4, 10).
...porque habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en vanos razonamientos y su insensato corazón se entenebreció...Por eso Dios los entregó a las apetencias de su corazón... (Rom. 1, 21 y 24).
-Cada hombre tiene obligación grave de abrazar y practicar la religión revelada.
El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará (Mc. 16, 16).
Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos (Hch. 4, 11).
Ahora bien, sin la fe es imposible agradarle,... (Hebr. 11, 6).
Aclaración. Aquellos que voluntaria y libremente renuncian a creer y practicar la religión cristiana, son los que se condenarán.
-El Hombre debe tributar a Dios un culto interno y otro externo.
a) -El culto interno con actos de fe, esperanza y caridad.
-Con actos de fe.
Ahora bien, sin la fe es imposible agradarle, pues el que se acerca a Dios ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan (Hebr. 11, 6).
-Con actos de esperanza.
...los que por medio de él creéis en Dios, que ha resucitado de entre los muertos y le ha dado la gloria, de modo que vuestra fe y vuestra esperanza estén en Dios (1 Pe. 1, 21).
-Con actos de caridad.
Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente;...» (Lc. 10, 27).
b) -El culto externo.
También a Set le nació un hijo, al que puso por nombre Enós. Éste fue el primero en invocar el nombre de Yahvéh (Gén. 4, 26).
Respondió Dios a Moisés: «Yo estaré contigo y ésta será la señal de que yo te envío: Cuando hayas a sacado al pueblo de Egipto, daréis culto a Dios en este monte» (Ex. 3, 12).
Siguió Dios diciendo a Moisés: «...Este es mi nombre para siempre, por él seré invocado de generación en generación» (Ex. 3, 15).
Este es el ritual del holocausto, de la oblación, del sacrificio por el pecado, del sacrificio de reparación, del sacrificio de investidura y del sacrificio de comunión, que Yahvéh prescribió a Moisés en el monte Sinaí, el día en que mandó a los hijos de Israel que presentaran sus ofrendas a Yahvéh en el desierto del Sinaí (Lev. 7, 37).
-El hombre, cuando advertida y voluntariamente abandona la religión, queda sometido a las pasiones mas perversas, se expone a sufrir desastrosas calamidades y a sufrir el juicio justísimo de Dios.
...porque habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en vanos razonamientos y su insensato corazón se entenebreció: jactándose de sabios se volvieron estúpidos,... (Rom. 1, 21).
Por eso Dios los entregó a las apetencias de su corazón hasta una impureza tal que deshonraron entre sí sus cuerpos;... (Rom. 1, 24).
Por eso los entregó Dios a pasiones infames; pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza; igualmente, los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido por su extravío (Rom. 1, 26).
Y como no tuvieron a bien guardar el verdadero conocimiento de Dios, entrególos Dios a su mente réproba, para que hicieran lo que no conviene: llenos de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad, henchidos de envidia, de homicidio, de contienda, de engaño de malignidad, chismosos detractores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres, insensatos, desleales, desamorados, despiadados, los cuales, aunque conocedores del veredicto de Dios que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican, no solamente las practican, sino que aprueban a los que las cometen (Rom. 1, 28-32).
...y sabemos que el juicio de Dios es según verdad contra los que obran semejantes cosas (Rom. 2, 2).
-La sociedad civil, como sociedad, está obligada a profesar la religión verdadera.
Pues la nación y el reino que no se sometan a ti perecerán, esas naciones serán arruinadas por completo (Is. 60, 12).
Aclaración. Las palabras «sometan a ti» se refieren a Jerusalén, verdadera Iglesia de Cristo, según consta en todo el capítulo 60.
6. Posibilidad de la Revelación
-La Revelación es posible
-Dios habló a los hombres por los profetas y después por medio de su Hijo
-La Revelación primitiva tiene manifestaciones de ser de origen divino
-Tuvo a Dios por autor
-Es la misma que la Revelación cristiana
-La Revelación, que añade preceptos positivos a la Ley natural, es posible.
Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará» (Mc. 16, 15-16).
Aclaración. Además de la Ley natural, Cristo determinó que el Bautismo es necesario para la Salvación.
-Dios habló a los hombres en tiempos anteriores por medio de los profetas y en los últimos tiempos por medio de su Hijo.
...la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo (Jn. 1, 17).
De un manera fragmentaria y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo,... (Hebr. 1, 1).
-La Revelación primitiva tiene manifestaciones de ser de origen divino.
a) -Los dogmas.
-Existencia de un sólo Dios, fuerte, omnipotente, creador del cielo y de la tierra, gobernador de todas las cosas, legislador supremo, juez supremo.
-La creación del hombre a su imagen y semejanza, la espiritualidad y la libertad de su alma, el pecado del primer hombre que fue el principio de todo mal, expulsión del hombre del paraíso, la promesa del Redentor, la conservación de la libertad en el hombre después del pecado y el estado de la vida futura.
b) -Los preceptos de moral.
Además de los preceptos de la ley natural en los cuales constan los deberes del hombre para con Dios, prescribe los deberes del hombre para con el prójimo, fidelidad conyugal, no comer del árbol de la ciencia y dar a Dios el culto debido.
c) -Los deberes del culto a Dios.
También a Set le nació un hijo, al que puso de nombre Enós. Éste fue el primero en invocar el nombre de Yahvéh (Gén. 4, 26).
...el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre, por él seré invocado de generación en generación (Ex. 3, 15).
-La Revelación primitiva tuvo a Dios por autor.
Revelación primitiva es aquella que fue comunicada por Dios a los antiguos Patriarcas que vivieron desde Adán hasta Moisés y transmitida de padres a hijos por tradición oral.
De la tierra creó el Señor al hombre,...
Les formó boca, lengua, ojos,
oídos, y un corazón para pensar.
De saber e inteligencia los llenó,
les enseñó el bien y el mal.
Puso un ojo en sus corazones,
para mostrarles la grandeza de sus obras.
Por eso su santo nombre alabarán,
cantando la grandeza de sus obras.
Aún les añadió el saber,
la ley de vida dioles en herencia.
Alianza eterna estableció con ellos,
y sus juicios les enseñó.
Los ojos de ellos vieron la grandeza de su gloria,
la gloria de su voz oyeron sus oídos.
Y les dijo: «Guardaos de toda iniquidad»,
y a cada cual le dio órdenes respeto de su prójimo (Si. 17, 1 y 6-14).
Aclaración. Palabras alusivas a los progenitores del género humano, a los cuales Dios se les apareció, conversó con ellos, les dio sus consejos, les impuso sus preceptos, después de su pecado les prometió un Redentor. Dios hizo así su primera revelación a los progenitores de la humanidad.
-La Revelación primitiva es sustancialmente la misma que la Revelación cristiana.
Y la adorarán todos los habitantes de la tierra cuyo nombre no está inscrito, desde la creación del mundo, en el libro de la vida del Cordero degollado (Apoc. 13, 8).
Aclaración. Alude a la salvación de aquellos que, desde el principio del mundo, son justificados porque agradaron a Dios por la fidelidad tenida al Cristo prometido. La fidelidad la practicaron por medio de los sacrificios que prefiguraban la muerte de Cristo.
7. La Revelación de Moisés
-Tuvo a Dios por autor
-Moisés mostró argumentos muy sólidos de su misión divina
-Contiene dogmas que nunca se hubieran conocido sin la Revelación divina
-Toda la Revelación se consuma en Cristo Jesús
-La Revelación mosaica tuvo a Dios por autor.
La Revelación mosaica es manifestada por Dios a Moisés y contiene dogmas, toda la ley moral promulgada en el monte Sinaí, preceptos ceremoniales y preceptos judiciales.
a) -Dogmas.
-Los que fueron revelados a los Patriarcas,
-La unidad de Dios, naturaleza, providencia, eternidad, omnipresencia, justicia, misericordia, bondad y demás atributos.
-La fe y esperanza en el futuro Redentor.
-La libertad del hombre, la inmortalidad del alma y la vida futura en la cual los justos obtendrán su premio y los impíos su castigo.
b) -Preceptos morales.
-Son los que regulan los deberes del hombre para con Dios, para con el prójimo y para consigo mismo.
-Otros interiores prescriben o prohíben las tendencias del espíritu.
Unos y otros son ordenados para que el hombre ame a Dios sobre todas las cosas.
Amarás a Yahvéh tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza (Dt. 6, 5).
c) -Preceptos ceremoniales.
Enseñan el culto a Dios, determinan los sacramentos, prescriben los ritos y las ceremonias, indican el tiempo, el lugar y las clases de sacrificios, especifican las fiestas que hay que celebrar e imponen la santificación del sábado.
d) -Preceptos judiciales.
Muestran la forma del régimen civil, determinan las relaciones del pueblo de Israel con los pueblos fronterizos, regulan las relaciones de los superiores con los inferiores, de los inferiores con los superiores y de los súbditos entre sí, y determinan todas aquellas cosas necesarias y útiles a la vida doméstica, política y civil.
Aclaración. Todas estas leyes son santísimas, de acuerdo con la recta razón y tienden a la utilidad del hombre, como se ve en los textos siguientes:
Y ¿Cuál es la gran nación cuyos preceptos y normas sean tan justos como toda esta Ley que hoy os doy? (Dt. 4, 8).
Así que, la Ley es santa, y santo el precepto, y justo y bueno (Rom. 7, 12).
-Moisés mostró argumentos muy sólidos de su misión divina.
a) -Aseguró solemnemente y muchas veces que él habló en nombre de Dios.
Estos son los mandamientos, lo preceptos y las normas que Yahvéh vuestro Dios ha mandado enseñaros que los pongáis en práctica en la tierra que vais a poseer,... (Dt. 6, 1).
b) -Todo el pueblo judío estaba convencido de que Dios hablaba por medio de Moisés.
Fue, pues, Moisés y convocó a los ancianos del pueblo y les expuso todas estas palabras que Yahvéh les había mandado. Todo el pueblo a una respondió diciendo: «Haremos todo cuanto a dicho Yahvéh». Y Moisés llevó a Yahvéh la respuesta del pueblo (Ex. 19, 7-8).
c) -Moisés realizó milagros espléndidos.
...Moisés a quien Yahvéh trataba cara a cara, ya sea por todas las señales y prodigios que Yahvéh le mandó realizar...ya por la mano tan fuerte y el gran terror que empleó Moisés a los ojos de todo Israel (Dt. 34, 10-12).
d) -Fue profeta.
No ha vuelto a surgir en Israel un profeta como Moisés,... (Dt. 34, 10 ).
e) -Confirmó su misma misión divina.
Moisés dijo: «En esto conoceréis que Yahvéh me ha enviado para hacer todas estas obras, y que no es ocurrencia mía...» (Núm. 16, 28).
-La Revelación de Moisés contiene dogmas que nunca se hubiera podido conocer sin la divina Revelación.
Entre otros, la resurrección de los muertos, la retribución de los justos en el cielo, y las penas de los condenados en el infierno.
a) -La resurrección de los muertos.
Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horror eterno (Dan. 12, 2).
b) -La retribución de los justos en el cielo.
Dijo Yahvéh: «No temas, Abram. Yo soy para ti un escudo. Tu premio será muy grande» (Gén. 15, 1).
c) -Las penas de los condenados en el infierno.
«Lo mismo nosotros: apenas nacidos, dejamos de existir (en la tierra), y no podemos mostrar vestigio alguno de virtud; nos consumimos en nuestra maldad» (Sab. 5, 13).
-Toda la Revelación de Dios se consuma en Cristo Jesús.
Pues todas las promesas hechas por Dios ha tenido su sí en él; y por eso decimos por él «Amén» a la gloria de Dios (2 Cor. 1, 20).
Hasta el día de hoy, siempre que se lee a Moisés, un velo está puesto sobre sus corazones. Cuando se hayan convertido al Señor, entonces caerá el velo (2 Cor. 3, 15-16).
Pues el mismo Dios que dijo: «Del seno de las tinieblas brille la luz», ha hecho brillar la luz en nuestros corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios que está en la faz de Cristo (2 Cor. 4, 6).
8. La existencia de Dios
-El hombre puede conocerla
-Se puede demostrar por la razón natural
-Dios manifiesta su grandeza en las perfecciones de sus criaturas
-El hombre puede conocer la existencia de Dios en el estado actual de naturaleza caída.
a) -A través de la naturaleza.
Si, vanos por naturaleza todos los hombres que ignoraron a Dios y no fueron capaces de conocer por los bienes visibles a Aquel-que-es, ni atendiendo a las obras, reconocieron al Artífice;... (Sab. 13, 1).
...de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor (Sab. 13, 5).
...si llegaron a adquirir tanta ciencia que les capacitó para indagar el universo, ¿cómo no llegaron primero a descubrir a su Señor? (Sab. 13, 89).
Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables;... (Rom. 1, 20).
b) -A través de la conciencia.
En efecto, cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la ley, sin tener ley, para sí mismos son ley; como quienes muestran tener la realidad de esa ley escrita en su corazón atestiguándolo su conciencia,... (Rom. 2, 14-15).
c) -A través de la historia.
...os predicamos que abandonéis estas cosas vanas y os volváis al Dios vivo que hizo el cielo, la tierra, el mar y cuanto en ellos hay, y que en las generaciones pasadas permitió que todas las naciones siguieran sus propios caminos; si bien no dejó de dar testimonio de sí mismo, derramando bienes, enviándoos desde el cielo lluvias y estaciones fructíferas, llenando vuestros corazones de sustento y alegría (Hch. 14, 15-17).
Él creó, de un sólo principio, todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la faz de la tierra y determinó con exactitud el tiempo y los límites del lugar donde habían de habitar, con el fin de que buscasen a Dios, para ver si a tientas le buscaban y le hallaban; por más que no se encuentra lejos de cada uno de nosotros (Hch. 17, 26-27).
-La existencia de Dios se puede demostrar por la razón natural solamente, sin la ayuda de la Revelación.
Pero interroga a las bestias para que te instruyan, a las aves del cielo para que informen. Te instruirán los reptiles de la tierra, te enseñarán los peces del mar. Pues entre todos ellos ¿quién ignora que la mano de Dios ha hecho esto? (Job 12, 7-9).
Sí, vanos por naturaleza todos los hombres que ignoraron a Dios y no fueron capaces de conocer por los bienes visibles a Aquel-que-es, ni atendiendo a las obras, reconocieron al Artífice; sino que al fuego, al viento, al aire sutil, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a las lumbreras del cielo los consideraron como dioses, señores del mundo (Sab. 13, 1).
...pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor (Sab. 13, 5).
-Dios se manifiesta en la grandeza y en las perfecciones de las cosas creadas.
¿Dónde estabas tú cuando fundaba yo la tierra?
Indícalo, si sabes la verdad.
¿Quién fijó sus medidas? ¿Lo sabrías?
¿Quién tiró el cordel sobre ella?
¿Sobre qué se afirmaron sus bases?
¿Quién asentó su piedra angular,
entre el clamor a coro de las estrellas del alba
y las aclamaciones de todos los Hijos de Dios?
¿Quién encerró el mar con doble puerta,
cuando el seno materno salía borbotando,
cuando le puso una nube por vestido
y del nubarrón hice sus pañales;
cuando le tracé sus linderos
y coloqué puertas y cerrojos? (Job, 38, 5-10).
9. Posibilidad de la Revelación sobrenatural
-La Revelación de Dios es posible
-La de sus misterios también
-La Religión fue revelada al hombre por Dios desde un principio
-El objeto de la Revelación es Dios
-Dios dispuso revelarse a sí mismo.
-Dios revela las verdades de la fe explícita e implícitamente
-No habrá más revelaciones públicas
-La Revelación sobrenatural es posible.
Revelación sobrenatural es la manifestación de los misterios de Dios a los hombres.
...tomando Jesús la palabra dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios y prudentes, y se las has revelado a pequeños (Mt. 11, 25).
Así, ya no os falta ningún don de gracia a los que esperáis la Revelación de nuestro Señor Jesucristo (1 Cor. 1, 7).
...sino que hablamos de una sabiduría de Dios misteriosa, escondida, destinada por Dios desde antes de los siglos para gloria nuestra, desconocida de todos los príncipes de este mundo,... (1 Cor. 2, 7-8).
De una manera fragmentaria y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres, por medio de los Profetas; en estos últimos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo,... (Hebr. 1, 1-2).
-La Revelación de los misterios es posible.
Misterio, en general, es cualquier verdad oculta.
Misterio en Teología es una verdad que excede de tal grado el entendimiento creado, que la razón ni lo puede descubrir por sus propias fuerzas, ni, después de revelado, lo puede entender.
Jesús dijo: «Yo te bendigo, Padre, ....porque has ocultado estas cosas a sabios y prudentes, y se las has revelado a pequeños (Mt. 11, 25).
...revelación de un misterio mantenido en secreto durante siglos eternos, pero manifestado al presente, por las Escrituras que lo predicen, por disposición del Dios eterno, dado a conocer a todos los gentiles para obediencia de la fe,... (Rom. 16, 25-26).
...sino que hablamos de una sabiduría de Dios, misteriosa, escondida, destinada por Dios desde antes de los siglos para gloria nuestra, desconocida de todos los príncipes de este mundo,... (1 Cor. 2, 7-9).
...para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora manifestada a los Principados y a las Potestades en los cielos, mediante la Iglesia,... (Ef. 3, 10).
Les fue revelado que no administraban en beneficio propio sino en favor vuestro este mensaje que ahora os anuncian quienes os predican el Evangelio, en el Espíritu Santo... (1 Pe. 1, 12).
-La Religión fue revelada al hombre por Dios desde un principio.
De la tierra creó el Señor al hombre,
y de nuevo le hizo volver a ella (Si. 17, 1),
Les formó boca, lengua, ojos,
oídos, y un corazón para pensar.
De saber e inteligencia los llenó,
les enseñó el bien y el mal.
Puso un ojo en sus corazones,
para mostrarles la grandeza de sus obras.
Por eso su santo nombre alabarán,
cantando la grandeza de sus obras.
Aún les añadió el saber,
la ley de vida dioles en herencia.
Alianza eterna estableció con ellos,
y sus juicios les enseñó.
Los ojos de ellos vieron la grandeza de su gloria,
la gloria de su voz oyeron sus oídos.
Y les dijo: «Guardaos de toda iniquidad»,
y a cada cual le dio órdenes respecto de su prójimo (Si. 17, 6-14).
-El objeto de la Revelación divina es Dios mismo.
En el principio la Palabra existía y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios (Jn. 1, 1).
El Padre y yo somos una sola cosa (Jn. 10, 30).
Aclaración. Por la identidad que existe entre el Padre y el Hijo, es decir, entre Dios y su Palabra.
-Dios dispuso revelarse a sí mismo y manifestar el misterio de su voluntad.
...Misterio mantenido en secreto durante siglos eternos, pero manifestado al presente, por las Escrituras que lo predicen por disposición del Dios eternos, dado a conocer a los gentiles para obediencia de la fe, a Dios, el único sabio,... (Rom. 16, 25-27).
...dándonos a conocer el Misterio de su voluntad según el benévolo designio que en él su propuso de antemano... (Ef. 1, 9).
-Dios revela las verdades de la fe de dos modos: explícita e implícitamente.
a) -Explícitamente, si la verdad se deduce claramente de las palabras que expresan la verdad revelada.
Y la Palabra se hizo carne,... (Jn. 1 14).
b) -Implícitamente, si la verdad no se deduce claramente de las palabras que revelan.
Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje;... (Gén. 3, 15).
Aclaración. La primera expresa que «El Verbo de Dios se hizo hombre» y la segunda que «La Virgen María fue concebida sin pecado original.
-No habrá más Revelaciones públicas antes de la manifestación gloriosa de Jesucristo.
...que conserves el mandato sin tacha ni culpa hasta la Manifestación de Nuestro Señor Jesucristo, Manifestación que a su debido tiempo hará ostensible el Bienaventurado y único Soberano, el Rey de reyes y el Señor de los Señores,... (1 Tim. 6, 14-15).
...aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo;... (Tit. 2, 13).
10. Necesidad de la Revelación divina
-Es necesario para conocer la Ley natural
-Con certeza firme y sin error
-No es necesaria para conocer las verdades naturales
-La Revelación divina es necesaria al hombre para que pueda conocer toda la Ley natural sin mezcla de error.
...porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en vanos razonamientos y su insensato corazón se entenebreció: jactándose de sabios se volvieron estúpidos, y cambiaron la gloria de Dios incorruptible por una representación en forma de hombre corruptible,... (Rom. 1, 21-23).
Aclaración. Es claro que muchos filósofos yerran en la interpretación de la ley natural, cuando les falta la luz de la revelación.
-La Revelación sobrenatural es necesaria al hombre en el estado actual de su naturaleza humana, para que pueda conocerla con certeza firme y sin ningún error.
...porque habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, antes bien ofuscaron en vanos razonamientos y su insensato corazón se entenebreció: jactándose de sabios se volvieron estúpidos,... (Rom. 1, 21).
Aclaración. El conocimiento de Dios, sin su Revelación, puede llevar a los hombres a los más desviados errores.
-La Revelación sobrenatural no es necesaria al hombre para conocer las verdades naturales aunque sean referentes a la religión.
Sí, vanos por naturaleza todos los hombres que ignoraron a Dios y no fueron capaces de conocer por los bienes visibles a Aquel-que-es, ni, atendiendo a las obras, reconocieron al Artífice; sino que al fuego, al viento, al aire sutil, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a las lumbreras del cielo los consideraron como dioses, señores del mundo (Sab. 13, 1-2).
11. Obligación de abrazar la Revelación verdadera
-El hombre tiene obligaciones de abrazarla
-Hay que prestarle obediencia de fe
-El hombre tiene obligación de abrazar la verdadera Revelación.
...el que no crea, se condenará (Mc. 16, 16).
Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos (Hch. 4, 12).
Ahora bien, sin la fe es imposible agradarle,... (Hebr. 11, 6).
Aclaración. Es manifiesta la obligación de aceptar la Revelación sobrenatural.
-A la Revelación de Dios hay que prestar obediencia de fe.
...Jesucristo Señor nuestro, por quien recibimos la gracia y el apostolado, para predicar la obediencia de la fe a gloria de su nombre, entre todos los gentiles,... (Rom. 1, 5).
...vosotros, que erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquel modelo de doctrina al que fuisteis entregados, y liberados del pecado, os habéis hecho esclavos de la justicia (Rom. 6, 17).
Deshacemos sofismas y toda altanería que se subleva contra el conocimiento de Dios y reducimos a cautiverio todo entendimiento para obediencia de Cristo (2 Cor. 10, 5).

aprender a amar ( gratis)

Leyendo la sección de anuncios del periódico encontró el siguiente anuncio: Aprenda a amar. Matrícula gratuita. Duración desde el primer día hasta el último de vida. El inquieto lector no dudó en llamar al teléfono indicado. Un contestador le respondió diciendo: “Todos necesitamos aprender a amar con un amor sin ansias posesivas, que fluya abundantemente, que fascine a los demás y dé un nuevo sabor a la vida. Cree en el amor que llevas dentro. Cree por igual en el amor que das y en el que recibes, déjate guiar por él hasta lo más profundo. Te deseo que tu amor no se enfríe sino que crezca y se desborde. Llame a este número cada vez que se desanime en la tarea”.

Al final del curso suelen darse las calificaciones. Parece que en el evangelio de hoy se dan las calificaciones de esta escuela de amor en la que la asignatura no es otra que la caridad. En ningún momento se habla de pecado o de incumplimiento de algún mandamiento sino del interés o desinterés que se ha tenido ante la situación del prójimo: el hambre, la sed, la extranjería, la desnudez, la enfermedad, la falta de libertad. Lo que importa no es el comportamiento del hombre con Dios sino del hombre con el hombre, como único medio de amar a Dios, a ese Dios, buen pastor, que describe Ezequiel, que está fundido totalmente con el ser humano de forma que lo que hicisteis con uno de estos, mis humildes hermanos a mí me lo hicisteis. La clave de la relación con Dios no está en las rúbricas ni en los cumplimientos sino en la honradez, la sinceridad y la transparencia con toda persona, en la intensidad con que nuestro corazón late ante el sufrimiento ajeno sea de la clase que sea. En resumen, la caridad ha de informar y conformar nuestra vida. Lo demás son cuentos poco honrados que empañan la vivencia del evangelio, acartonándola y empobreciéndola a manos llenas. En el precioso documento La Caridad de Cristo nos apremia, afirman los obispos españoles: “El anuncio del Evangelio es la primera forma de la caridad. Pero sin el testimonio de la caridad, dicho anuncio corre el peligro de ser incomprendido o de quedarse en el mar de palabras, de los grandes discursos sin el aval de las obras”.

Esa fue la actitud que siguió Jesús a lo largo de su vida. Jesús no elaboró un tratado sistemático, sino que el Reino que anunció es una manera de vivir basada en hechos concretos: dar vida a enfermos, devolver la dignidad a los endemoniados, pecadores y marginados, felicidad a los pobres, a los que lloran, a los que sufren. Es el Reino de la verdad y de la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, del amor y la paz. El Reino es vida, Vida con mayúscula. El Reino es lo más humano y liberador que se le puede anunciar a una persona, es Buena Noticia. Evangelio puro, vivo. espontáneo, fácil de entender. No se trata de un Reino solo para los buenos, y aquellos que no entran son malos. Es un Reino universal en el que todos estamos llamados a entrar. Solo quienes no respetan la vida, quienes basan su felicidad en privar de dignidad al resto, tendrán que convertirse antes de poder entrar.

Y después de esto que, ¿qué se exige de nosotros? ¿Cómo llevar a cabo el cursillo de amor? Basándonos en el Reino, es nuestra responsabilidad, como cristianos, implicarnos sin descanso en la tarea de expandirlo, de intentar que nuestra vida se parezca más al que Jesús intentó instaurar. Nuestra espiritualidad del seguimiento sólo es auténtica en la medida en que es fiel al proyecto del Reino y eso significa estar atentos y colaborar en que se respete la vida de los seres humanos, su seguridad, su dignidad, sus derechos y su felicidad. Borrar el sufrimiento de todos es nuestra tarea como miembros de una Iglesia que se entrega en los lugares donde nadie acude, que se despliega como embajadora de felicidad y esperanza en medio de los más desfavorecidos. No hacen falta grandes espectáculos. Hacen falta corazones despiertos y vivos pues es en las cosas sencillas como dar comida, bebida, atención, cariño… donde vamos construyendo humanidad, donde vamos dando rostro al Reino. Esta es la verdadera escuela de amor en la que hemos de aspirar al sobresaliente y no confomarnos con un aprobadillo.


Roberto Sayalero Sanz, agustino recoleto. Colegio San Agustín (Valladolid, España)

sábado, 19 de noviembre de 2011

OPCION POR LOS POBRES

OPCION POR LOS POBRES

I. Introducción

La comprensión de la opción por los pobres suscita al punto tres grandes interrogantes que se relacionan entre sí: ¿Quiénes son los pobres? ¿Por qué hay pobres? ¿Cuál es su significado y potencialidad?

Para situar estos interrogantes de una manera más precisa recurrimos a tres adjetivos, que nos ayudan a definir al pobre de hoy: colectivo, conflictivo y alternativo. Los pobres, en efecto, constituyen un fenómeno colectivo, son resultado de un proceso conflictivo y postulan un proyecto histórico alternativo. Profundizaremos a continuación cada uno de estos rasgos.

Tomamos pobres aquí en un sentido real, no en, sentido metafórico. Pobres son los que viven privados de los bienes necesarios para una existencia digna bien por estar excluidos del sistema socio-económico, bien por encontrarse situados en el margen mismo de este sistema a título de trabajadores explotados.

1. LOS POBRES SON UN FENÓMENO COLECTIVO. La pobreza es hoy una cuestión social, estructural y masiva. Son pobres clases, masas y pueblos enteros. Se encuentran manifiestamente sobre todo en los centros urbanos del tercer mundo: son las chabolas, los barrios populares y también la zona rural abandonada. En América Latina representan la gran mayoría de la población (80 por 100).

Esa realidad nos obliga a superar decididamente aquella visión empirista o vulgar, presente en la mayoría de las iniciativas religiosas del siglo pasado e incluso del presente, nacidas. generalmente de una sincera compasión; visión ésta que concibe al pobre como individuo, abstraído de sus condiciones sociales y de las estructuras que lo sitúan y definen; como mero objeto de las prácticas asistencialistas de los ricos y poderosos. A pesar de todos los esfuerzos, este tipo de pobreza no logró extinguir la pobreza, que presenta hoy contornos más graves.

2. LOS POBRES SON RESULTADO DE UN PROCESO CONFLICTIVO. Durante mucho tiempo de nuestra historia se ha concebido la pobreza como fruto de la ignorancia y la pereza de los pobres o del lucro y el egoísmo de los ricos, cuando no del destino de los así nacidos; se puso el énfasis solamente en las causas morales y naturales, en detrimento de las causas reales.

Hoy sabemos que los pobres constituyen un fenómeno socialmente producido. Son reducidos a pobreza (em-pobre-C1dOS) o mantenidos en ella por una organización económica excluyente, como es el caso del capitalismo en el tercer mundo. En él los pobres emergen como clases oprimidas de contornos propios. Destacamos dos sectores: a) los marginados: éstos, que se cuentan por millones, viven al margen del sistema y representan un conjunto socialmente heterogéneo y políticamente no organizado. Destacamos los desocupados, los subocupados, los trabajadores de la economía sumergida y la gran masa de los miserables: los mendigos, los niños y las niñas de la calle, las prostitutas, etc.; b) los explotados: se trata de los "pobres que trabajan", tiranizados por el sistema económico, que se encuentran en el campo y en la ciudad. Destacamos los obreros, que a pesar de representar sólo el 15 por 100 de la población oprimida, poseen una enorme fuerza social por estar estratégicamente situados en relación directa con la fuerza del capital; y los campesinos, entre ellos los temporeros, el pequeño propietario, el quiñonero, el arrendatario, etcétera.

Finalmente es preciso decir que la figura tradicional y clásica del pobre como ser miserable y andrajoso que va de puerta en puerta pidiendo una limosna está histpricamente superada como figura ~~po. Hoy tenemos del pobre una imagen menos romántica y más realista. Es la figura del oprimido de mil formas, que busca su liberación. Esa imagen crítica e internamente diferenciada del pobre es fundamental desde el punto de vista de la práctica concreta de la opción por los pobres, y requiere metodologías y estrategias específicas, aunque dentro de un mismo horizonte de liberación. Porque una cosa es el pueblo organizado y otra muy distinta el pueblo no organizado, que es la gran mayoría.

3. LOS POBRES RECLAMAN UN PROYECTO SOCIAL ALTERNATIVO. Hemos visto antes que la pobreza es una realidad estructural. Consiguientemente, la liberación pasa también por el cambio de las estructuras sociales que mantienen esa pobreza.

Los pobres juzgan a la sociedad actual y se sitúan en la perspectiva de su cambio en favor de una sociedad nueva. Por eso "pobre" está ligado indisolublemente a la idea de revolución, en el sentido preciso de cambio de las bases de un sistema social.

La creciente conciencia de la pobreza como fenómeno colectivo y como resultado de un proceso conflictivo ha consolidado una visión crítica y dialéctica de la pobreza como proceso de empobrecimiento creciente en cuanto consecuencia de otro de continuo enriquecimiento. Sólo en esa conciencia crítica emerge lo alternativo como conciencia de transformación del sistema a partir de los oprimidos. Esta conciencia está surgiendo con fuerza en los últimos veinticinco años en el tercer mundo, y más en particular en América Latina. Ahí los pobres se van levantando y organizando en orden a su liberación colectiva.

4. OTRAS "POBREZAS". La comprensión del pobre como categoría socio-económica (clase) es la más determinante. Fuera de esa categoría no existen pobres, a no ser que se hable de modo simbólico: pobres de espíritu, pobres pecadores, etc.

Con todo, en nuestra realidad comprobamos la existencia de otras formas específicas de opresión, que constituyen pobrezas de carácter preferentemente socio-cultural: a) las incluidas bajo la denominación de "discriminación". Destacamos la de las minorías extranjeras, religiosas u homosexuales; la de los deficientes físicos y mentales; la de los ancianos; pero sobre todo la discriminación racial (negro), étnica (indio) y sexual (mujer).

Estas pobrezas aunque sean realidades autónomas cuyas dinámicas internas prop¡as no pueden reducirse al aspecto económico, no dejan de estar condicionadas por este mismo aspecto. Son variables agravantes de la pobreza real, y hacen de ella una "pobreza concentrada". Para poner un ejemplo, citamos la triple discriminación que sufren las mujeres negras, sobre todo cuando son pobres; b) los denominados "nuevos pobres" de la sociedad industrial. Son éstos los trabajadores extranjeros, los ancianos jubilados, los jóvenes drogados, etc. Estas categorías no constituyen clases nuevas al lado de las clases marginadas y explotadas. Tampoco se sitúan por encima de ellas, sino dentro de la relación de clases. Acaso pueda decirse que, si bien la extracción de clase es distinta (los drogados o los jubilados provienen tanto de las clases ricas como de las subalternas), la situación concreta de clase coloca a esos nuevos pobres entre los pobres socio-económicos precisamente en la condición de marginados. De todos modos, son fruto típico a la vez que un potencial impugnador de una sociedad opulenta, pero materialista, que sacia el cuerpo y vacía el espíritu. Por eso claman por una acción efectiva que los libere realmente de su alienación, liberando al sistema que los aliena.

Finalmente, es preciso que tengamos claro que en la base de los intereses es donde los otros intereses tendrán que articularse. En otras palabras, la lucha contra todas las formas de opresión sólo será realmente eficaz si se la inserta en el contexto más amplio de una liberación socioeconómica.

En el tercer mundo la creciente conciencia de esta articulación de luchas ha conseguido que la lucha de la clase pobre por la emancipación económica se extienda a una gran lucha de todo el pueblo por una liberación integral.

5. LOS POBRES COMO CUESTIÓN MUNDIAL. Ampliando el esquema del pobre y su proceso de empobrecimiento, que hemos visto anteriormente, verificamos que los pobres no postulan sólo una sociedad nueva, sino una nueva humanidad, un mundo nuevo, un nuevo orden internacional, puesto que constituyen un problema mundial.

Exactamente como en la cuestión general de la pobreza, las causas del subdesarrollo del tercer mundo se pueden abordar desde dos ópticas distintas.

La primera, funcionalista o liberal, concibe el subdesarrollo sólo como una mera situación de atraso económico, cuya salida estaría sobre todo en el aumento del PIB con la "ayuda" exterior mediante tecnología, capital y comercio.

La segunda óptica, dialéctica o histórico-estructural, partiendo de la conflictividad de todo el proceso de empobrecimiento, entiende el subdesarrollo como un proceso histórico de dependencia a nivel transnacional, consistiendo aquí la salida en la liberación del dominio económico y político a través de la organización autónoma del pueblo.

Así, se da la relación entre norte y sur. Tal relación no ha de plantearse en primer lugar en términos de relación entre Estados o naciones, sino entre clases de diferentes naciones. Tanto en los países del centro (norte) como en los países de la periferia (sur) existen clases dominantes y clases dominadas, características de las sociedades capitalistas, cuyo desarrollo contradictorio genera una división de clases.

Ello explica la existencia de millones de pobres en los países ricos, y por otro lado la existencia en los países pobres de un pequeño grupo dinámico de desarrollo con una clase rica reducida pero opulenta: en Brasil, el 1 por 100 posee una renta superior al 50 por 100 de la población.

Además, tanto en el norte como en el sur existen clases dominadas, si bien las del sur están doblemente dominadas, debido ala transferencia de la renta (del sur al norte) y de la tasa de explotación del trabajador (en el norte ganan, como media, ocho, diez o quince veces más que en el sur). Por eso las sociedades del norte pueden ser redistribuidoras y democrático-liberales, mientras que las del sur tienden a ser concentradoras de renta y autoritarias.

Finalmente, el conflicto entre norte y sur así entendido constituye una gran contradicción mundial hoy. Esta contradicción es mantenida intencionadamente por las clases dominantes a través de .sus cárteles, trusts y otras asociaciones. Por eso defienden sus intereses globales apoyadas siempre por sus respectivos gobiernos. En contraposición, las clases dominadas poseen escasas organizaciones de defensa a nivel internacional, debido a dificultades de contacto, divisiones ideológicas y a la posición de sus propios gobiernos.

El proceso actual de mundialización de la economía, acelerado por la crisis del campo socialista, no cambia el escenario, sino que lo agudiza. En efecto, este proceso no se da en términos de colaboración, sino más bien de competitividad. Por eso el "mercado global" pasa a estar dominado por los bloques económicos más poderosos (EUA/ Canadá, Europa de los doce y Japón/ Pacífico), que subyugan al resto del mundo pobre. Una posible alternativa para el sur sería su integración en una especie de "sindicato del tercer mundo". Mas esto sólo es posible por la presión política de las masas de esos mismos países sobre sus gobiernos y clases dominantes en general.

La importancia de esta visión estriba en mostrar que la lucha efectiva contra la pobreza debe tener una dimensión mundial a través de una más amplia organización de las clases oprimidas. Esto es sumamente importante para una institución universal como es la Iglesia cristiana y sus organizaciones (institutos religiosos, etcétera). Precisamente en esos espacios institucionales es donde se puede percibir claramente tanto la dimensión mundial de la pobreza como la posibilidad de articular formas adecuadas, igualmente mundiales, que contribuyan a superarla.

II. Aproximación bíblica

1. OPCIÓN POR LOS POBRES EN EL AT. Antes de abordar la opción por los pobres en el AT, es importante aclarar quién es el Dios de la Biblia. Fundamentalmente es el Dios que sacó a Israel de Egipto y el Dios que resucitó a Jesucristo de entre los muertos. Es el Dios que demostró su predilección por los esclavos en Egipto y por los pobres de Galilea en Palestina.

Israel nace de la alianza entre el pueblo y el Dios Yhwh -y no otros dioses-, cuya acción principal fue liberar al pueblo de la esclavitud de Egipto. Por tanto, para Israel el único Dios verdadero es el que le liberó de la esclavitud. Y su nombre es Yhwh, como él mismo se lo reveló a Moisés al encargarle la liberación de su pueblo (Ex 20,2-3; 3,14-15). A partir de ese momento, el nombre de Yhwh afirma de modo definitivo la singularidad de Dios como libertador de los pobres. E1 hecho de la liberación es lo que hace de Yhwh el Dios de Israel y de Israel el pueblo de Yhwh. Por tanto, no se puede adorar a Yhwh sin tener en cuenta la liberación de la esclavitud. Existe, pues, una relación indisociable entre el éxodo y el pueblo de Yhwh. Y queda claro en el relato del éxodo que Yhwh es el Dios que oye el gemido del pueblo oprimido, toma partido por él y le propone la . liberación. Esta opción de Yhwh posee un carácter fundante para Israel y ejerce una influencia básica en toda su historia. La apropiación e interpretación del nombre de Yhwh está íntimamente ligada a los proyectos político-religiosos de los grupos presentes dentro de la sociedad israelita. Veamos, a grandes rasgos, cómo se dio la apropiación por la teología bíblica de la liberación en los principales relatos bíblicos del AT.

a) En el Éxodo. En el relato del éxodo, Israel narra sus orígenes como pueblo y reconoce que los debe a Yhwh, confesándose por lo mismo como el pueblo de Yhwh. Es un relato "oficial", cuya finalidad principal es conferir a Israel una identidad nacional, a ejemplo de las grandes sagas sagradas que narran los orígenes de diversospueblos.

El libro del Exodo, como todo el Pentateuco, no tuvo su redacción final hasta el siglo v a.C., ocho siglos después del acontecimiento que relata. Durante este período ocurrieron hechos señalados para la historia de Israel, que fueron determinantes en las diversas interpretaciones del hecho fundante del éxodo.

Al principio, durante dos siglos, Israel existió como confederación tribal, rodeado de ciudades-Estado cananeas, siempre hostiles. Ya en el año 1000 a.C., por intereses económicos de algunas tribus y por presiones externas, se vio obligado a crear un Estado monárquico de modelo tributario, que duró cuatro siglos. A partir del 587 a.C., después de sufrir la experiencia del destierro, Israel se organizó como nación religiosa bajo el liderazgo de una casta sacerdotal con la tolerancia del imperio persa. Cada una de las grandes experiencias suscitó lecturas diversas del hecho del éxodo. El texto final contiene elementos de todas estas lecturas y presenta estratos superpuestos con las varias interpretaciones de los acontecimientos que ocurrieron en Egipto y en el siglo xiii a.C.

En el primer estrato del relato del éxodo, probablemente oral, el sujeto de la liberación es designado con el nombre de "hebreo" (ápiru). El nombre designa diferentes grupos de diversas localidades, desde Egipto a Mesopotamia, cuya característica principal es el hecho de no estar integrados en una sociedad más amplia, situándose fuera de las leyes generales de las sociedades de entonces. Son mercenarios, caravaneros, rebeldes. En este sentido se entiende también el grupo que salió de Egipto; al aceptar la invitación de Yhwh y de Moisés de salir de la esclavitud, el grupo rompió con la legalidad de la sociedad egipcia. En este momento, el relato del éxodo, básico para el movimiento de las tribus, tiene como punto central la acción de Yhwh para la liberación; si los hebreos consiguieron romper con la esclavitud de Egipto, fue porque Yhwh estaba con ellos y optó por los oprimidos.

En el segundo estrato, con el establecimiento ya del Estado monárquico en Israel, el relato del éxodo pasa por las manos de escribas oficiales, convirtiéndose en épica nacional junto con las tradiciones de los patriarcas. En este contexto surge la tradición yavista (J), probablemente en la corte de Salomón. El éxodo se lee entonces como lucha de liberación nacional, en la que los israelitas fueron esclavizados en Egipto (adonde escaparon del hambre de Cancán) y tuvieron que luchar contra ellos para que les permitiesen regresar a su tierra. El relato no describe nunca un movimiento social dentro de la sociedad egipcia, sino una lucha entre dos pueblos, en la que Yhwh toma partido por Israel. Yhwh aparece aquí como el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob (Éx 3,16), los patriarcas que vivieron en Cancán en el pasado, intentando mostrar que mucho antes de la explotación de Egipto, Yhwh era ya el Dios del pueblo de Israel. Con este relato el proyecto monárquico consiguió crear y difundir en Israel una conciencia de tipo nacional, haciendo que el relato más genuino del éxodo perdiese buena parte de su carga revolucionaria. Así, en vez de mostrar la opción de Yhwh por los oprimidos, el éxodo se va convirtiendo en pura gracia de Yhwh en cumplimiento de las promesas hechas a los patriarcas (cf Dt 7,7-8).

En el tercer estrato tenemos una relectura verificada en el período posexílico por la tradición sacerdotal (P), cuando Judá existía como grupo nacional-religioso bajo el imperio persa. Preocupada mucho más por mostrar la grandeza de Yhwh, esta relectura alteró el énfasis del relato (cf Éx 17,1-5): el propio Yhwh es quien endurece el corazón del faraón para tener la oportunidad de mostrar su grandeza.

Con tantas relecturas, la opción de Yhwh por los pobres y oprimidos -inspiración primordial del Israel premonárquico- quedó difuminada y como envuelta en una nube de polvo. No obstante, la memoria originaria se mantenía viva en los círculos proféticos, como veremos más adelante.

b) En la monarquía davídica. A finales del siglo xi a. C. surge en Israel un movimiento promonárquico, encabezado por Saúl y luego por David. Con Salomón (s. x), Israel tiene ya una monarquía estructurada según los moldes de las demás monarquías de la época: fundada en un sistema tributario, con una corte establecida en la capital Jerusalén, con un ejército y una legitimación religiosa a través del templo. La ideología monárquica utilizó a la religión yavista para legitimarse. Veamos cómo, en este contexto, la monarquía afectó a la fe en Yhwh, el Dios de los pobres y de los oprimidos.

El principal problema para la implantación de la monarquía es la creencia de que Yhwh es el Dios que liberó a los campesinos de la dominación de los reyes y del sistema tributario. Esto lo vemos claramente en la oposición del profeta Samuel cuando algunas tribus reclamaban un rey (1Sam 8-12): al hacer tal cosa, estarían rechazando a Yhwh y corriendo el riesgo de "volver a Egipto". En estas circunstancias el movimiento promonárquico, aunque hegemónico se vio forzado a absorber el elemento más genuino de la fe yavista: Yhwh es el Dios de los pobres. Esta absorción la vemos claramente en el texto de los Salmos, retrato fiel de la ideología real predominante en la corte y en el templo de Jerusalén. En semejante contexto, la función del rey queda religiosamente legitimada. El salmo 72 nos brinda una idea de lo que la religión oficial atribuía al rey: es el que gobierna con justicia, defiende a los pobres y los humildes, aplasta al opresor, libra al pobre y al desvalido, tiene compasión del débil y del indefenso, da abundancia al pueblo; en una palabra, exactamente todo lo contrario de lo que realmente fue la monarquía en Israel. Vemos, no obstante, que, aun distorsionando el proyecto político originario que inspira la fe en Yhwh, la monarquía no pudo prescindir del carácter esencial de esta fe: la convicción de que Yhwh es el Dios de los pobres y los oprimidos; que, incluso "pasteurizada" por la ideología real, hubo de ser preservada en la memoria religiosa de Israel.

El contrapunto de la ideología real se encuentra en la tradición deuteronomista (Dt, Jos, Jue, Sam y Re, compilados en la ép de la destrucción de Samaria n el 722, que condiciona la exist ncia de los~eyes a su obediencia a s normas y estatutos dados por Yhwh a Moisés en el Sinaí. Desde este punto de vista, el rey será juzgado conforme a la justicia que haya practicado con los oprimidos, pudiendo incluso ser extirpado el linaje real (cf Jer 22,1-5).

c) En la tradición legal de Israel. La tradición legal de Israel se entiende como derivación de Yhwh. El texto ocupa casi la mitad del Pentateuco y revela las normas dadas por Yhwh al pueblo para que viviese de acuerdo con la alianza firmada en la liberación. Así, desde el Sinaí (Éx 19, 1-Núm 10,11) hasta las estepas de Moab (Dt 12-26), Yhwh dio al pueblo normas para que viviese como pueblo de Yhwh. Gran parte de este acuerdo legal se originó y transmitió como ley popular -o sea, independiente de la corte, que casi nunca legisló- a través de los ancianos (Rut 4,1-8; Am 5,10-12) en las puertas de las ciudades. El proceso de recopilación de esta ley popular yavista dio origen a tres grandes códigos legales: el código de la alianza (Éx 20,22-23,19), el código deuteronomista (Dt 12-26) y el código de santidad (Lev 17-26). En todos ellos se advierte el carácter central del pobre y la preocupación por la justicia para con los más débiles del pueblo.

En el origen de la tradición legal está el Israel premonárquico. Las leyes constantes en ella se adecuan bien a la organización tribal de los inicios. Con la implantación de la monarquía tributaria estas leyes funcionan mucho más como memoria del pasado que como práctica actual. Entonces es cuando se alza la voz de los profetas en defensa de la justicia de Yhwh.

d) En el grito de los profetas. Al constituir una monarquía, Israel no sólo modificó su sistema de gobierno; modificó además su sistema económico de producción y de distribución de la riqueza producida; modificó el sistema de propiedad y la división social del trabajo. Pasó de un sistema tribal de producción a un sistema tributario, el único compatible con el régimen monárquico de la época. La fe en Yhwh que había inspirado el sistema tribal, fue re-significada en la monarquía con el fin de legitimar el sistema tributario, que es justamente el sistema de los reyes cananeos, clasificado por el yavismo como idolátrico y baalista. En otras palabras, la monarquía, al afirmarse en nombre de Yhwh, en realidad estaba ocultando un Baal detrás del nombre de Yhwh. Esto supone una clara traición de la alianza firmada con Yhwh en el Sinaí, una infidelidad de Israel. Tal jes la causa fundamental del movimiento profético en Israel. Él es la caja de resonancia del conflicto básico existente en la sociedad israelita: ciudad-campo, baalismo-yavismo, davidismo-mosaísmo, tributarismo-tribalismo, rey-profeta. No es una coincidencia que el movimiento profético de Israel alcance su máximo vigor en el mismo período en el que perdura la monarquía: siglos x a vi a.C.

En este contexto, el movimiento profético clama siempre en favor de los pobres (léase los campesinos oprimidos por el sistema tributario); no sólo en el sentido de que la monarquía debía velar por los pobres, sino que ella misma era la causa de la pobreza. Los profetas rechazan la monarquía no sólo como régimen de gobierno, sino también como estructura social y política contraria a la voluntad de Yhwh. Uno de los portavoces más enérgicos del campesino oprimido es Miqueas; él detecta a los agentes de la opresión: la corte y el templo de Jerusalén, y esboza el proyecto de una sociedad justa (léase: conforme a la voluntad de Yhwh: cf Miq 3,9-12; 2 1-5). En esta línea actúan también Amós, Oseas e Isaías (s. viii) y Jeremías (s. vii).

Así pues, el movimiento profético de Israel aparece como el gran responsable del mantenimiento de la fe yavista primordial, de la memoria de Yhwh como Dios de los pobres y libertador de los oprimidos.

Pero también la corte tuvo sus profetas: los que legitiman religiosamente la monarquía actuando como intermediarios entre el rey y la divinidad nacional (en el caso de Israel, Yhwh, cuya fe popular se utilizó en la legitimación del proyecto monárquico). Ejemplo típico de estos profetas de corte es Natán, legitimador de la dinastía davídica (2Sam 7,16). Sin embargo, esos profetas, incluso actuando en la corte, no podían dejar de ser críticos y de moderar los deseos despóticos del rey, recordando que el único rey de Israel es Yhwh.

A pesar de establecer una relación ambigua con el Yhwh del éxodo, la religiosidad oficial de Israel no consiguió sofocar la tradición premonárquica -y popular- de que Yhwh es el Dios de los pobres. Así lo vemos claramente en muchos textos de los salmos, vinculados a la liturgia oficial del templo de Jerusalén. En ellos Yhwh aparece como el defensor de los pobres, y el Estado como instrumento de justicia para con los oprimidos (cf Sal 6,10; 22; 37; 94).

2. OPCIÓN POR LOS POBRES EN EL NT. La práctica y las palabras de Jesús y su culminación en el misterio de su pasión, muerte y resurrección constituyen el núcleo del NT, que da origen a la práctica y al discurso de los apóstoles y de los miembros de la comunidad cristiana originaria. En este proceso el pobre ocupa siempre un lugar central, según veremos a grandes rasgos.

a) En la práctica de Jesús. Llamado por sus coterráneos tekton (constructor, artesano), Jesús muestra cuál era de hecho su origen social.

El trabajador y el marginado de todo tipo ocupan un lugar central en su predicación y en sus actos. Él muestra claramente que la causa de Dios es la causa de los pobres -Mt 25,3445- y reanima a los caídos proclamando y realizando la presencia libertadora de Dios (Mt 9,35). Se opone a los grupos de su tiempo, que se mantienen a costa de la opresión de los pobres (Mt 12,1-12), infringiendo la alianza firmada con Yhwh en el éxodo. Critica la religión legalista de los fariseos y la ritualista de los sacerdotes del templo (saduceos), asentadas ambas en la explotación del pobre (Mt 23,1-36). Jesús rompe también barreras culturales y raciales haciéndose prójimo de los grupos marginados de su tiempo: la mujer (Me 15,40-41; Le 7,37-38; 8,1-3), los niños (Me 10,14; Mt 18,10; Le 9,48), el extranjero (Jn 4,5-42; Le 7,1-10; Me 7,24-30), los "impuros" (Mt 9,118; Me 5,21-43; Le 17,11-19).

Motivado por su creciente conciencia de estar cumpliendo la voluntad del Padre, Jesús lleva su opción por los pobres a sus últimas consecuencias: entrega su vida. Su resurrección reafirma la esperanza de los pobres y muestra que el triunfo final no es de la muerte, sino de la vida.

b) En el testimonio de Pablo. Pablo no aborda la opción por los pobres específicamente, a no ser cuando intenta resolver cuestiones internas de las Iglesias. Entonces aparece clarísimamente la fórmula de la opción por los pobres por parte de Dios: "Dios eligió lo que el mundo tiene por necio..., débil..., vil y despreciable a los ojos del mundo", justamente para salvar todo eso (cf ICor 1,2728). La irrupción de Cristo en su vida le lleva a una teología de la encarnación que le hace interpretar la pobreza antropológicamente: es la propia condición humana la que es intrínsecamente pobre. Y por eso Cristo Jesús, aun siendo Dios, no se avergonzó de hacerse hombre, solidarizándose con toda la humanidad pobre (Fip 2,5-11 y 2Cor 8,9). Esta experiencia marca a Pablo de tal manera que la pobreza como fenómeno social le pasa como desapercibida desde el punto de vista teológico, prevaleciendo la teología de la solidaridad de Dios con la humanidad.

c) En el resto del NT. Podríamos desarrollar ahora más la teología de la opción por los pobres en el NT. Son significativas las bases pneumatológicas y mariológicas de esa opción. Contentémonos aquí con algunas indicaciones.

En cuanto a la pneumatología de la opción por los pobres, el NT muestra claramente el lazo del Espíritu con los pobres. Aquél aparece siempre como la fuerza divina de los débiles. Primero, del mismo Jesús, el siervo, en el que reposa el Espíritu plenamente (cf Le 3,22; 4,1.14) y que lo unge como el mesías de los oprimidos (cf Le 4,18ss). De hecho, es el Espíritu, como "dedo de Dios" (Le 11,20), el que otorga a Jesús la energía para producir los signos de liberación.

En Juan es también evidente que el Espíritu es dado como Paráclito a los discípulos indefensos y perseguidos (cf Jn 14,15-17; 16,5-15). Y podríamos continuar con los Hechos de los Apóstoles y demás escritos. En resumen, se puede afirmar que en todo el NT aparece el Espíritu como la fuerza de los débiles.

En cuanto al fundamento mariológico de la opción por los pobres, hay que partir del hecho mismo de María. Ella, la pobre de Yhwh, es la viva expresión de que Dios opta por los pobres para realizar su proyecto de salvación. Por lo demás, el mismo Magníficat, espejo del alma de María y también de la comunidad primitiva, pobre y perseguida, revela a Dios como renovando la gesta del éxodo y asumiendo el papel de vengador (goel) de los humillados y de los hambrientos; en una palabra, como libertador de los oprimidos (cf Le 1, 51-53).

Podríamos continuar explicitando la teología de la opción por los pobres en el resto del NT, de los Hechos y hasta el Apocalipsis. Pero es imposible pasar por alto a Santiago, que, junto con Pablo en ICor 1,27-8 ya citado, expresa de manera del todo inequívoca la opción por los pobres por parte de Dios: "¿No ha elegido Dios a los pobres según el mundo para ser ricos en la fe y herederos del reino...?" (2,5).

III: Aproximación teológica

1. OPCIÓN POR CRISTO Y OPCIÓN POR LOS POBRES. Sería erróneo enraizar la opción por los pobres en la fe sólo para justificarla racionalmente. El pobre es de suyo una interpelación ética en la línea de la justicia. Su rostro humillado es denuncia de la opresión y exigencia de liberación.

Con todo, la raíz última de la opción por los pobres se esconde en el corazón de Dios, de tal forma que él, al encarnarse, asume como suyo el rostro del pobre.

En nuestra época, la Iglesia cristiana se da cuenta de la profundidad teológica de la condición social asumida por el verbo de Dios: "Esto os servirá de señal: encontraréis a un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre". Esta condición de la pobreza concreta no es en Cristo una determinación accidental, tal como el color de la piel u otros aspectos de su fisonomía silenciados por los evangelios. Por el contrario, la condición de la pobreza en Cristo, explícita en los textos bíblicos, forma parte del misterio de su humillación y anonadamientos. A partir de la práctica de Jesús, el Dios de los cristianos no se entiende sin el pobre, y toda la predicación evangélica sólo es buena nueva si es proclamadora de liberación de los oprimidos. El kerigma de la salvación escatológica comprende el kerigma de la liberación histórica, tal como se ve en el mismo Jesús. En Le 4,18-19 es bastante evidente: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor". Evangelizar a los pobres es fundamentalmente darles la buena nueva de que son ellos los primeros destinatarios del reino y que habitan en el corazón mismo de Dios.

Además el pobre aparece en el evangelio como sacramento de Dios, el único "sacramento" absolutamente universal y necesario para la salvación. En ese horizonte, la opción por los pobres constituye un rasgo original de la revelación cristiana. Se funda en razones teológicas (permanentes), y no sólo en condiciones sociológicas (mudables). La opción por los pobres es un imperativo evangélico antes que una exigencia histórica. Como ha dicho H. de Lubac, el que opta por una ideología (p.ej., el socialismo), nunca está seguro de no haberse engañado; el que opta por los pobres está seguro de haber hecho una buena opción, porque ha optado como optó Jesús y ha optado por Jesús.

Para la comunidad de los cristianos, la opción por los pobres no es ni puede ser una opción originaria, sino derivada de una opción anterior: la fe en Jesucristo. Es la fe cristológica lo que confiere un sentido último e inagotable a la opción por los pobres. Con todo, no existe oposición entre una opción por los pobres originada concretamente de una experiencia de fe y otra que parta de una experiencia política. No se trata de opciones diversas, sino de niveles diferentes de una misma opción de fondo. En una perspectiva cristiana importa notar y practicar una dialéctica entre esos dos polos: opción (de fe) por Jesucristo y opción consiguiente (ética y política) por los pobres. La fe en Cristo envía a los pobres, y el compromiso por y con los pobres remite a Jesús y a su reino. Entre Cristo y el pobre está la justicia como nexo interno. Por tanto, Cristo-justicia-pobres forman una trilogía indisociable y siempre articulable.

2. ¿POR QUÉ SÓLO HOY LA IGLESIA HABLA DE OPCIÓN POR LOS POBRES? Es preciso tener claro que, desde el punto de vista teológico, la opción por los pobres sólo representa una novedad por el énfasis que se le da en nuestro contexto histórico particular. Éste, en efecto, coloca la fe con una fuerza sin precedentes ante el desafío de la pobreza y de su superación. En ese contexto, la fe despunta como fermento de construcción histórica, y la opción por los pobres como exigencia práctica de esta fe.

Aunque la opción por los pobres representa una continuidad sustancial con la gran tradición de la fe y de la ética cristianas -por hundir sus raíces en la larga historia de la revelación-, representa también una discontinuidad formal, expresión de su novedad. Esa discontinuidad se da en el nivel de las expresiones históricas de esa misma fe.

La conciencia histórica de la pobreza como realidad colectiva y conflictiva hace surgir una forma nueva de realización del antiguo y siempre nuevo amor a los pobres (agape). La opción por los pobres apunta a la dimensión social de la "caridad", o sea, al carácter político del amor evangélico. Se trata del aspecto estructural, colectivo, transformador y libertador, e incluso revolucionario, del evangelio vivo.

La opción por los pobres es la moderna expresión de esa "caridad" que, al asumir determinaciones históricas actuales de la pobreza, exige una opción en su favor, a través de una toma de posición social, de una elección histórica.

Opción por los pobres es, en fin, el nuevo rostro del amor cristiano; un amor síntesis, que armoniza e integra corazón y razón crítica, gestando en cada práctica señales de un mundo alternativo, anticipaciones del reino de Dios.

Mas ¿podrá la opción por los pobres ser históricamente superada o constituirá siempre un imperativo ético?

La opción por los pobres es en el fondo un imperativo ético de toda y de cualquier sociedad por más "reconciliada" que pretenda ser. Además esa opción lleva siempre a ver la sociedad a partir de los últimos, sean cuales sean: hoy los pobres socioeconómicos; mañana quizá los "desesperados de la vida". La opción por los pobres sólo cambia de forma histórica en la exacta medida en que cambia el aspecto de pobreza de la época de una sociedad. En ese sentido permanece válida la afirmación de Dios: "Siempre tendréis pobres entre vosotros" (Jn 12,8).

El realismo cristiano contradice la ingenuidad de aquellas ideologías que, según palabras de Juan XXIII, "no tienen en cuenta las indudables imperfecciones de la naturaleza humana, como la enfermedad y el dolor, imperfecciones que no es posible remediar de ningún modo, evidentemente ni siquiera por los sistemas económicos y sociales más perfectos" (MM 213). Existen, además, pobrezas antropológicas incurables, por ser constitutivas no ya de esencia, sino de la condición humana.

Siendo así; la opción por los pobres constituye un imperativo ético que deberá impregnar todas las formas de organización social, relativizando sus avances, lanzando nuevos desafíos, convocando, en fin, a todos a crear formas siempre nuevas de organización social.

3. LA IGLESIA Y LA OPCIÓN POR LOS POBRES. Examinaremos aquí la relación pobres-Iglesia, procurando explicitar lo que significa precisamente la opción por los pobres para la Iglesia y cuáles son las'consecuencias de tal opción.

El cristianismo no es sólo un "movimiento de liberación social". La Iglesia no es una institución social que mira únicamente a la liberación de los oprimidos en la historia. Posee otras tareas distintas, que se articulan con la opción por los pobres: la catequesis, la liturgia, la formación de ministros, etc.

Por eso la opción por los pobres no lo es todo en la misión de la Iglesia; no constituye la opción única y exclusiva de la comunidad eclesial. Desde el punto de vista del contenido, la opción por los pobres es una opción teológicamente prioritaria de la Iglesia, especialmente en el tercer mundo, ya que la cuestión de la pobreza representa hoy uno de los mayores desafíos lanzados a la fe; pero será siempre una opción inclusiva. El calificativo "preferencial" descubre inmediatamente que el amor cristiano ama a los pobres sin exclusivizarlos.

Desde el punto de vista del objeto, la opción por los pobres apunta a pobres concretos, o sea, definidos a partir de su condición socioeconómica. En esa medida implica una opción de clase, pues clase es siempre clase en lucha, en cuanto defensa de intereses legítimos. Evidentemente, la opción por los pobres no se reduce a una clase de pobres, como sería el proletariado industrial. Comprende a todos los pobres (desocupado, mendigo, obrero, agricultor) y a todo el pobre (también en sus determinaciones socio-culturales: negro, mujer, indio). Además de eso está abierta a la participación de los no pobres en la medida en que entran en la lucha por la justicia. Asimismo, la opción por los pobres no persigue directamente la lucha contra las personas de los opresores, sino contra sus opresiones, en pro de más justicia y liberación. En la perspectiva de la fe, la lucha de clase está subordinada a la justicia. En suma, la opción por los pobres no es excluyente, sino incluyente.

Finalmente, desde el punto de vista formal importa entender que la opción por los pobres no es sólo una opción temporal, sino también espiritual; no es sólo política, sino también religiosa. Es decir, el pobre no tiene solamente hambre de pan, sino también, sobre todo y sin discusión, hambre de sentido y de misterio. Para que una opción por los pobres sea evangélica, debe ser una opción integral o total, capaz de articular dialécticamente las dimensiones que definen a una persona humana.

4. RAZONES PASTORALES DE LA PREFERENCIA POR LOS POBRES. Existen también motivos concretos de carácter pastoral que inducen a la Iglesia a dedicarse más a los pobres que a los ricos. Podemos destacar tres: a) Según el evangelio, los pobres poseen de entrada el reino en herencia (Lc 6,20), anteriormente a sus méritos. Por su parte, los ricos, según el mismo evangelio, están de entrada fuera del reino (Mt 19,24). La buena nueva de Jesús a los pobres es para los ricos mala noticia: su riqueza es un impedimento para el seguimiento y un peligro para la fe (Mc 4,18); exige rupturas que no se dan sin dramatismo y profetismo. b) En términos pastorales, los pobres constituyen el campo fecundo en el que la semilla de la palabra fructifica más y mejor. El evangelio es entre ellos "buena noticia" de hecho. Un ejemplo de ello es la multiplicación y el significado de las CEBs en América Latina hoy y la propia experiencia del Jesús histórico, que fue acogido entre los pequeños y marginados de su tiempo. En términos políticos basta recordar que el protagonismo histórico de los pobres encuentra su base en el número que constituyen y en el interés objetivo que tiene de transformar una situación que les es adversa. c) Finalmente, la Iglesia debe preferir a los pobres en función de los propios ricos. Es una paradoja. Sin embargo, de acuerdo con Puebla, sabemos que sólo la pobreza puede anunciar el evangelio de la liberación integral a los ricos: "El testimonio de una Iglesia pobre puede evangelizar a los ricos, que tienen el corazón apegado a las riquezas, convirtiéndolos y librándolos de esta esclavitud y de su egoísmo" (1156).

De ahí se sigue que la opción por los pobres une dialécticamente dos términos: a los pobres, directa e intencionalmente; a los ricos, mediatamente y como efecto.

5. ¿QUIÉN ES EL SUJETO DE LA OPCIÓN POR LOS POBRES? La pregunta versa ahora sobre el sujeto de la opción por los pobres. ¿Quién opta o debe optar por los pobres?

Primeramente, la opción por los pobres es una convocatoria de toda la Iglesia institucional: el papa, los obispos, los religiosos y religiosas o los ministros laicos. Representa una llamada a la conversión y a redefinir su misión en la historia. La opción por los pobres, cuando se asume de hecho, se expresa de formas varias, tales como la adopción de un estilo de vida pobre, proximidad física a los pobres por la residencia o el trabajo, inculturación pastooral en el mundo de los oprimidos, comunidad de vida y de lucha.

En segundo lugar, la opción por los pobres es una convocatoria de todos los cristianos laicos, Las CEBs revelan el fecundo trabajo pastoral de esos cristianos, especialmente las mujeres que, como agentes comunitarios internos y externos, han producido un "nuevo modo de ser Iglesia", por encima de los espacios eclesiales establecidos.

En tercer lugar, también los ricos son llamados a asumir la causa de los pobres, incorporándose a la lucha por la justicia y la liberación y poniendo al servicio de esa causa su patrimonio cultural, profesional y también material.

Por fin, los propios pobres aparecen como los sujetos, mejor, los protagonistas, de su propio proceso de liberación. Indudablemente, esa conciencia es en parte fruto de un trabajo pastoral encarnado, llevado adelante por la propia Iglesia. A partir de ahí, los pobres optarán conscientemente por sus derechos y su futuro, que, por lo demás, es el futuro de todos. Podemos decir entonces que la convergencia eclesial cúpulabase, consecuencia de una opción por los pobres, ha hecho viable la emergencia de los pobres dentro del espacio eclesial y ha posibilitado la aparición de un "nuevo modo de ser Iglesia", expresado particularmente en las CEBs.

6. IGLESIA DE LOS POBRES: IGLESIA "CATÓLICA". "La Iglesia es y quiere ser la Iglesia de todos, pero hoy más que nunca la Iglesia de los pobres" (JUAN XXIII, Convocatoria del concilio Vat. ll, 11 de septiembre de 1962).

Los pobres, por su apertura congénita, disponen de un potencial de "catolicidad" particular, ya que en torno a ellos y a su causa: la justicia, son todos convocados.

Indudablemente, la fe en Jesucristo es lo que justamente constituye el lazo más profundo de unidad eclesial.Pero esa fe puede correr el riesgo de ejercer una función que mistifique las profundas divisiones entre oprimidos y opresores cuando parece congregar bajo un mismo evangelio, un mismo credo y una misma eucaristía posiciones políticamente antagónicas. Por eso importa activar esa unidad "católica" en torno al eje de los pobres, eje íntimamente ligado a Jesucristo. Pues cuanto más concretas sean las exigencias de la fe respecto a los pobres más concreta será esa unidad.

Aun así, la unidad plena será siempre un acontecimiento escatológico, al que apuntan asintóticamente (aunque sin alcanzarlo nunca) las efímeras unidades históricas.

POBREZA MATERIAL, POBREZA ESPIRITUAL Y POBREZA EVANGÉLICA. La cuestión de la opción por los pobres nos lleva naturalmente a la cuestión de la relación entre pobreza material, pobreza espiritual y pobreza evangélica. ¿Qué conexiones se dan entre ellas?

Pobreza material. Según hemos visto anteriormente, ésta es la pobreza real, socioeconómica, en sentido propio, sin adjetivos. Teológicamente, no es querida por Dios y representa un "pecado social" (Puebla, 28, passim) por ser sinónimo de injusticia. Ya los pobres son "socialmente inocentes", víctimas de la injusticia. Por eso "merecen una atención preferencial, cualquiera que sea la situación moral o personal en que se encuentren" (Puebla, 1142). Por los pobres, contra la pobreza: tal es el lema de la opción por los pobres.

Pobreza espiritual. Situada en otra esfera, esta pobreza, acompañada del apelativo "espiritual", revela su sentido traslaticio o metafórico. Pobreza espirituales la inherente a todo ser creado, en cuanto dependiente del absoluto, y por ello ontológicamente pobre. Aquí pobreza es conciencia de la propia condición humana, engendrando un sentido religioso de apertura a Dios, de confianza, humildad y entrega al misterio.

Pues bien, pobreza material y pobreza espiritual, si bien distintas, pueden caminar juntas, e incluso tienden a coincidir. Quiere esto decir que el pobre real está más inclinado a tener un corazón pobre, humilde y abierto que el rico, el cual se siente más tentado a la arrogancia y a cerrarse. Son las condiciones concretas de la vida las que favorecen una u otra actitud espiritual; no ciertamente en el sentido del determinismo, sino de condicionamiento social. Con todo, no podemos negar que la pobreza espiritual representa una entidad relativamente autónoma y comprensible en sí misma. Por eso el publicano de la parábola (Lc 18,9-14) y el publicano de la historia (Zaqueo: Lc 19,110) son realmente pobres de espíritu, aunque no se diga que se convirtieron en pobres económicamente.

Finalmente, la pobreza evangélica. El ideal evangélico de la pobreza, vivido y propuesto por Cristo a sus seguidores (Lc 13,33-34;14,33;18,1830; 19,1-10, etc.), es la síntesis concreta de los dos tipos de pobreza descritos anteriormente. En efecto, la pobreza evangélica, ideal de todo cristiano, posee una faceta interna y otra externa. Es espiritual y material al mismo tiempo. Se trata, efectivamente de una actitud interior originaria, que se expresa coherentemente en un estilo de vida exterior. Importa aquí articular las dos dimensiones dialécticamente: el polo decisivo es ciertamente el interior, mientras que el exterior, a la vez que es determinado, reacciona sobre el interior a partir de su autonomía específica.

La pobreza cristiana o evangélica es, por tanto, algo místico y algo empírico al mismo tiempo. Implica, además, un desapego afectivo, una actitud de compartir y una sobriedad (estilo de vida austero). Es también el ideal de la pobreza evangélica el que debe inspirar, a los ojos cristianos, el proyecto socio-económico de una nueva sociedad humana y fraterna, en la que el desarrollo material sea únicamente la condición necesaria (y siempre insuficiente) del desarrollo humano integral. Ésa fue la gran lección de Pablo VI en la Populorum progressio: no busca tener, sino ser, y busca tener solamente en función del ser.

IV. Aproximación pastoral

1. LA OPCIÓN POR LOS POBRES DURANTE MIL AÑOS DE HISTORIA DE LA IGLESIA. ¿Qué aprendemos hoy, en términos de opción por los.pobres, del milenio en que la Iglesia institucional ejerció la influencia más decisiva en la sociedad, es decir, a lo largo de toda la Edad Media (s. vi a xvi)? Haciendo un balance general de este largo período de cristiandad, podemos afirmar lo que sigue.

La preocupación por los pobres fue constante en la Iglesia. No se puede decir que después de Constantino hubo una "traición del evangelio". El espíritu de la opción por los pobres tiene una larga historia y hunde finalmente sus raíces en el mismo evangelio. Y se advierte que es tanto más exigente cuantos más cristianos reivindican el evangelio para ellos, como los monjes, los religiosos (en particular los mendicantes), los teólogos y sobre todo los obispos.

Es importante observar que la historia de la Iglesia está jalonada de figuras luminosas de cristianos de todo tipo que practicaron el amor a los pobres de forma heroica. Tenemos, por ejemplo, las figuras de Zóticos (en Oriente) de Cesáreo de Arlés, de Gregorio Magno, de Martín, de Luis IX, etc. Ningún otro movimiento histórico puede exhibir una galería tan grande de tipos humanos tan acabados.

Grande fue la contribución de los eremitas y de los mendicantes, que, pasando a vivir con y como los pobres y no sólo para los pobres, inauguraron otra perspectiva para la comprensión del pobre en la Iglesia. Igualmente, en la línea de afirmación de los pobres destacamos a los líderes mesiánicos o apocalípticos de la alta Edad Media, que no se contentaron con vivir con y como los pobres, pero se colocaron al frente de ellos en un proceso de lucha. Ellos pasaron de la mística del pobre a una política del pobre.

La Iglesia siempre realizó un gran esfuerzo para "resolver" el problema de los pobres. Pero se le escapaba, algo esencial: la comprensión de que la pobreza es un problema estructural, algo casi imposible en la cosmovisión medieval. Toda aquella generosidad reservaba a los pobres únicamente las "migajas" del producto social; la historia de la Iglesia hasta el final de la Edad Media fue la historia del pobre Lázaro y del rico epulón.

Evidentemente, la principal contribución de la Iglesia a la liberación de los pobres se ha dado en el nivel de la educación de la conciencia humana, en el sentido de despertarla a la situación del pobre e inspirarle sentimientos de misericordia, generosidad y solidaridad para con él. Los efectos de esta ética, inspirada en una mística de encarnación, no llegaron nunca al plano estructural de la sociedad, alcanzando a lo sumo el plano personal (santidad) e institucional (obras de caridad). A pesar de todo, la sensibilidad ética y religiosa hacia el pobre alimentada por el cristianismo fue uno de los factores que prepararon la aparición de la conciencia revolucionaria moderna como camino de liberación del pobre.

Frente y a partir de la preocupación de la Iglesia por los pobres a lo largo de la historia, la opción por los pobres aparece hoy como una novedad en cuanto a su carácter estratégico, o sea, en cuanto a la opción por la causa y por la lucha de los pobres. No se trata sólo de inclinarse sobre los pobres con un corazón misericordioso, sino de asociarse a ellos en cuanto sujetos de la historia, de entrar en la andadura libertadora de los oprimidos. Y se trata también de cuestionar el sistema a partir de las luchas populares, de desplazar el eje del trabajo del nivel de las instituciones al nivel de la organización popular. Tal es la novedad de la opción por los pobres hoy.

2. 'LA NUEVA PRÁCTICA DE LIBERACIÓN DE LOS POBRES. Al examinar las prácticas populares (pastorales, sindicales, de partidos y otras) surgidas en el tercer mundo en los últimos veinte años, observamos la aparición de algo históricamente nuevo. Veamos en qué consiste esa novedad en algunos puntos:

a) La idea de la política como vida social conscientemente asumida. Los nuevos grupos populares han rescatado el sentido de política más antiguo, como convivencia social, como interrelación dentro de lapolis. Se afirma que la política lo es todo, aunque cada práctica posea un modo propio: educar a los hijos, hacer una reunión, organizar una huelga y hasta celebrar una misa.

Aquí se supera la visión restringida de política como actividad de gobierno, partidos o movimientos revolucionarios. No. La política aparece sólo como una actividad particular; es una dimensión omnicomprensiva.

Es interesante observar que las CEBs no hablan tanto de política como sobre todo de vida. Vida aquí es un concepto más rico que política, pues abarca dimensiones irreductibles de la política, como la subjetividad y la trascendencia.

b) Sujeto de la historia: el pueblo oprimido. Se advierte que en el lenguaje de los movimientos populares se habla más de pueblo que de clase. Ello se debe primeramente a una razón analítica: las clases sociales en las sociedades del tercer mundo tienen una configuración mucho más compleja que en el primer mundo; en segundo lugar, porque un cambio social interesa a todo el pueblo, entendido aquí como el conjunto de los oprimidos o de las "clases subalternas".

c) Dirección y tipo de dirigente. Hasta hace poco los movimientos populares eran víctimas de una mentalidad mesiánica y populista, que atribuía a los líderes de fuera o de arriba la dirección de su proceso. Hoy emerge con fuerza todo un proceso en el cual los movimientos populares pasan a ser generados y gestionados cada vez más por el propio pueblo, de modo que entre representante y representado haya la máxima homogeneidad social.

Asimismo está surgiendo un tipo de dirigente popular que es el animador de la comunidad, el coordinador o catalizador de la dinámica que viene de abajo y circula entre el pueblo. En contraposición con los dirigentes políticos clásicos (oligárquicos, populistas, vanguardistas y autoritarios), el nuevo tipo de dirigente se entiende como un servidor, escogido por las bases (no impuesto o cooptado), que ejerce una dirección de modo rotativo y transitorio y que dirige colegialmente, o sea, compartiendo las responsabilidades con otros, previniendo la concentración abusiva de poder. Como se ve, el nuevo poder popular queda sometido a los tres mecanismos principales de control: la selección por las bases, la revocabilidad y la división, que completadas con otras medidas confieren a este poder un carácter profundamente democrático.

d) Metodología: de abajo hacia arriba. Finalmente, de esta nueva concepción de la práctica de liberación de los pobres surge una nueva metodología. Ésta pretende partir siempre de la realidad del grupo, es decir, de los problemas y luchas del pueblo, no de las teorías y doctrinas ya establecidas; quiere privilegiar la práctica sobre la teoría. No prescinde de la teoría, pero la pone al servicio de la praxis, de modo que la teoría se crea y recrea en función de aquélla en un proceso de producción colectiva.

Junto con y en función de esta nueva concepción de la política se va afirmando en los medios populares del tercer mundo una nueva ética política. Se caracteriza ésta por algunos ejes, como la preferencia por los medios pacíficos en la lucha, el respeto a la persona de los adversarios en sus derechos, la apertura a la incorporación de los no pobres en el sendero de la liberación, la lucha por utopías sensatas y en el horizonte escatológico de liberación integral, la lucha afirmativa por la justicia sin resentimientos; finalmente, la búsqueda de la formación permanente como "liberación del corazón".

3. LA "CULTURA DE LA GRATUIDAD" EN LOS MEDIOS POPULARES. La cultura de la gratuidad constituye como la atmósfera dentro de la cual se realizan las luchas de los pobres por su liberación. Esa atmósfera, pietórica de afirmación de la vida, de esperanza, de vibración existencial, expresa la "trascendencia del oprimido", la esfera de libertad que se interpenetra con la esfera de la necesidad.

Para los pobres, en efecto, no todo es opresión y lucha contra la opresión. Existe la dimensión cultural de la vida, que tiene mucho de juego y gratuidad. Se expresa en gran escala en el campo de lo cotidiano del pueblo, que abarca la dimensión estrictamente política, aunque la desborda por todas partes.

En esa línea podemos observar en el seno del pueblo:

- el culto de lo bello en las viviendas, el vestido, los adornos personales y las fiestas;

- el amor humano, manifestado intensamente en la ternura de las madres, en la amistad de la gente, en la pasión amorosa y en el amor erótico;

- la convivalidad entre los hombres reunidos en un botiquín o en un pequeño grupo de lavanderas a la orilla del río;

- el buen humor en medio y por encima de toda situación de sufrimiento;

- la fiesta en los momentos importantes de la vida, marcados siempre por el exceso de comida, bebida, generosidad, acogida, luz, flores, música y gente;

- el ocio, como en el fútbol, el carnaval, las fiestas religiosas, donde el pueblo entra como sujeto actor, quedando el no pueblo como espectador;

- la religiosidad popular, religión de aflicción y resistencia, pero también y sobre todo de fidelidad, piedad y alegría exuberante, expresada en los himnos religiosos, en las letanías y dichos interminables, en las flores, en las procesiones, en las cintas de colores, en los juegos florales y fuegos artificiales, en el repicar de las campanas, etc.

Todo ello constituye el encanto y la gracia de la vida, que los humildes experimentan mejor que nadie. A partir de este excedente ontológico y vital, la lucha por la existencia y la afirmación social cobra sentido y profundidad últimos.

4. ¿CÓMO QUEDAN LOS NO POBRES EN LA OPCIÓN POR LOS POBRES La opción por los pobres es exactamente preferencial. No es exclusiva (sólo en favor de los pobres) ni excluyente (dejando fuera a los no pobres). Los no pobres están y permanecen incluidos en la misión evangelizadora de la Iglesia. Como afirma Puebla (1215), "la pastoral es una sola". Una sola en su objetivo: convertir, evangelizar, engendrar la nueva criatura, el hijo de Dios.

Con todo, las diferentes situaciones sociales, particularmente en términos de clase, exigen métodos pastorales distintos, aunque orientados a una unidad de convergencia: la opción por Cristo, que implica en la opción por los pobres. En esta línea hay que valorar los diferentes movimientos cristianos modernos de corte pequeño-burgués o burgués, tales como los carismáticos y los cursillistas: Comunión y Liberación, Opus Dei, etc. Sólo en la medida en que esos movimientos consiguen incorporar efectivamente la opción por los pobres adquieren pleno derecho de ciudadanía en la Iglesia actual.

En resumen, el objetivo primordial (no único) de la pastoral de los sectores no pobres es asociarlos a la causa de los pobres, que fue también, sin duda, la causa de Jesús. A1 rico, la voz del evangelio le pide conversión. En la medida en que riqueza representa opresión y opresión es relación, la conversión del rico exige necesariamente la opción por los pobres; y, en contrapartida, la opción por los pobres exige la conversión del rico lo mismo que del propio pobre. Luego, oprimidos y opresores son llamados a la conversión y a darse la mano en la construcción de un mundo de hermanos.

Naturalmente, le compete a la Iglesia jerárquica dar espacio, e incluso abrir camino, para que surja una "pastoral de los no pobres" específica, que les ayude efectivamente a hacer de modo personal y grupal su opción por los pobres, como parte integrante de su opción de fe.

5. OPCIÓN POR LOS POBRES: ALGUNAS IMPLICACIONES CONCRETAS. Podemos agrupar ahora, sin más, algunas implicaciones concretas de la opción por los pobres. Especifiquémoslas en tres niveles: el de la espiritualidad, el de la pastoral y el de la política.

En el nivel de la espiritualidad podemos decir que la opción por los pobres tiene las siguientes implicaciones concretas:

- la pobreza evangélica, comprendida como un estilo de vida austero (Puebla, 1158);

- la comunión de vida y lucha con el pobre;

- la disposición martirial, que, juntamente con la incomprensión y la persecución, constituye la consecuencia más cierta de la opción por los pobres, ya prevista por Jesús (Mt 5,10-11);

- el respeto y el amor a la persona de los pobres; etc.

En el nivel pastoral, sobre todo en la Iglesia jerárquica, opción por los pobres significa:

- redefinir los sectores pastorales: liturgia, catequesis, etc., en función de la preferencia por los pobres;

- evangelizar a los pobres como destinatarios primeros de la buena nueva (Puebla, 1145);

- alimentar la esperanza de los pobres en un mundo libre e igualitario;

- denunciar las injusticias cometidas con ellos, especialmente cuando no tienen voz ni voto (Puebla, 1138; 1159; 1213);

- concienciar a los pobres, esclareciendo los mecanismos y estructuras de opresión que los oprimen y despertando el sentido de sus derechos y obligaciones;

- solidarizarse con los pobres y apoyarles en sus luchas legítimas (Puebla, 525; 1162);

- ofrecerles apoyo moral y material, poniendo los recursos eclesiásticos al servicio y a disposición de sus luchas;

- incentivar y apoyar a las organizaciones autónomas de los pobres, tanto en el sentido de su creación como en el de su recuperación o renovación (Puebla, 711; 11'63);

- involucrar en el camino de liberación a los más pobres entre los pobres, haciendo que el "menor se apoye en el menor";

- orar públicamente por los pobres, y con los pobres celebrar sus luchas, esperanzas y todas las señales de la presencia divina en medio de ellos;

- valorizar la cultura popular, especialmente la religión del pueblo, procurando evangelizarla y desarrollar su potencial liberador;

- convocar a los pobres no sólo para vivir en la Iglesia, sino para ser Iglesia, a través de la creación de CEBs, nacimiento de nuevos ministerios y participación general en todos los niveles, a fin de que pueda surgir realmente una "Iglesia de los pobres";

- guardar la debida distancia de los poderosos para no cuestionar la transparencia del evangelio ni provocar el escándalo de los pequeños.-

- excluir de la comunión sacramental, e incluso eclesial, a los opresores notorios e impenitentes.



Por último, algunas implicaciones políticas que atañen especialmente a los laicos en la Iglesia, aunque no exclusivamente:

- preocuparse por conocer, a través de contacto directo o también críticamente, la realidad de la pobreza y sus causas, a fin de adoptar así una posición política lúcida y eficaz (Puebla, 1159);

- discernir las iniciativas históricas desde la óptica de los pobres: partidos, organizaciones políticas, programas de gobierno, ideologías y proyectos históricos;

- aliarse con los grupos que favorecen la liberación de los pobres y distanciarse de los que los oprimen o manipulan;

- favorecer la organización autónoma de los pobres en sus diversos niveles: sindical, de partido y asociativo en general (Puebla, 1163, etc.).

V. Conclusión

La opción por los pobres no representa para la comunidad cristiana una cuestión de estrategia, sino una mera cuestión de principio. Antes que a la pastoral, afecta a la fe de la Iglesia. Si la Iglesia debe ser para los pobres, de los pobres y estar con los pobres, en el fondo no es por el potencial político de ellos, sino por su importancia teologal y, más precisamente, cristológica. De hecho, es una verdad para siempre que Cristo se hizo pobre y se identificó con los pobres (cf LG 8). Pues bien, eso es prepolítico; más, es traspolítico.

El hecho de que el socialismo real haya entrado en crisis y en parte se haya desmoronado no invalida en modo alguno la opción por los pobres de la Iglesia y de toda la teoría y la práctica en ellos centradas, como las CEBs, las pastorales populares y la teología de la liberación, pues la base radical de la opción por los pobres cristianos no es el marxismo o el socialismo, sino el evangelio. Una eventual opción de cristianos por el proyecto socialista o por la mediación socio-analítica del marxismo permanece siempre sometida al criterio mayor de la opción por los pobres. Evidentemente, desde esta opción nacen luces y energías para la crítica y la creación históricas.

Por lo demás, la crisis del socialismo hoy no hace más que mostrar con mayor evidencia que la gran contradicción del mundo moderno no es capitalismo-socialismo (oeste-este), sino ricos-pobres (norte-sur). Pone igualmente en evidencia que la liberación de los pobres no se puede reducir a la cuestión del marxismo, sino que es un postulado constitutivamente evangélico, como siempre ha afirmado la teología de la I liberación. En conclusión, podemos afirmar que nunca como hoy la opción por los pobres resulta evidente y a la vez urgente.

BIBL. Este trabajo reproduce sustancialmente, de modo resumido, el contenido del libro de Cl. BOFF y J. PtxLev, Opción por los pobres, Paulinas, Madrid 1988. En la misma obra se encuentra también la bibliografía esencial sobre la cuestión. Destacamos aquí los títulos principales: AA.VV., La dignidad de los marginados, en "Con" 150 (1979); AA. V V., Teología y pobreza, en "Misión Abierta" 74 (1981) no. 4-5; 75 (1982) nn. 4-5; ALFweo J., Cristianismo y justicia, PPC Madrid 1973; ARNS CARD. D.P.E., ALMI:1DA D.L.M. de, HUMMES D.C. y CÁMARA D.H., OpFño pelos pobres, eduearño e nova sociedade. XI Congresso Nacional da AEC, vol. I, Col. AEC do Brasil, 8, Sao Paulo, Loyola 1983; ARRAYA V. El Dios de lospobres, DEI, San José de Costa Rica 1984; BARRRIRO A., Os pobres e o Reino. Do Eyangelho a Joáo Paulo II, Sáo Paulo, LoyoIa 1983; BossaeT C.J.B.,Da eminente dignidade dos pobres na Igreja, en Serm6es de Bossuet, vol. I, Porto 1909, 142-163; CELAM, Documentos de Medellín, especialmente c. 14: "Pobreza de la Iglesia"; ID, Documentos de Puebla, especialmente "Opción preferencial por los pobres", nn. 1134-1165; CONGAR Y., Igreja serva e pobre, Logos, Lisboa 1968; DUPONT J., Jesus, messias dos pobres, messias pobre, Paulinas Sáo Paulo, 1985; ID Les béatitudes, 3 vols., París 1958; DusseL E. D., El episcopado latinoamericano y la liberación de los pobres, CRT, México 1979, 1504-1602; ELLACURIA I. y SOBRINO J. (eds.), Mysterium liberationis, 2 tomos, Trotta, Madrid 1990; GwUTH16R P., O concilio e a Igreja dos pobres, Vozes, Petrópalis, 1967; G6LIH A., Os pobres que Deus ama, Paulinas, Sáo Paulo 1974; GONZÁLEZ Ruiz J.M., Pobreza evangélica y promoción humana, Nova Tema, Barcelona 19663; GUTIÉRREZ G., Lafuerza histórica de los pobres, Sígueme, Salamanca 1982; LALLEMAND L. Histoire de la charité, 5 vols., A. Picard, París 1902; LOR$ J., Teología de la liberación, opción por los pobres, IEPALA, Madrid 1986; MOLLAT M., Les pauvres au Moyen Age. Étude sociale, Hachette, París 1978; SANTA ANA J., A Igreja e o desafío dos pobres, Vozes Petrópolis 1980; ID Ecumenismo e solidariedade com os pobres do terceiro mundo, en Qustaoz (ed.), Virada do século na América Zarina, EDUC/Paulinas Sáo Paulo 1984, 67-90; VARIOS, Hacia una teología de los pobres, CEP, Lima 1980.