Necesitamos una señal
Para conocer a Jesús y reconocer lo que está haciendo, tenemos que poder leer las señales de los tiempos. Cuando nuestro enfoque es egocéntrico, no reconocemos las señales de Dios trabajando por medio de otra persona para darnos lo que necesitamos. Si nuestro enfoque está en lo que queremos o lo que pensamos que Dios debe hacer para resolver un problema, entonces no vemos lo que él está haciendo realmente y así perdemos la alegría que debe ser nuestra, aún en medio de los problemas.
Los escribas y los Fariseos en la lectura del Evangelio de hoy fallaron en ver las señales que identificaban a Jesús como el Mesías, porque estaban arrogantemente seguros de que ellos conocían la manera correcta de interpretar las escrituras. Así que, cuando le pidieron a Jesús que les diera una señal, él supo que nada cambiaría su manera de pensar-- nada, es decir, excepto la humildad.
Jonás aprendió la humildad en el vientre de una ballena. Al referirse a esta historia, Jesús estaba haciendo más que una conexión entre el viaje de Jonás en la ballena y su propia prueba de tres-días con la muerte que se aproximaba. Ni siquiera sus discípulos más cercanos pudieron reconocer esta señal. ¿Entonces por qué utilizo Jesús a Jonás como una señal en un esfuerzo para inspirar un cambio de actitud en los escribas y en los Fariseos?
Siempre esperando que el ciego pudiera ver, él estaba tratando de evangelizarlos.
Como tan a menudo hizo (y sigue haciendo), Jesús no contestó directamente a su petición. Aunque esto es frustrante cuando queremos estar en control en vez de confiar en Jesús, él siempre tiene nuestro bienestar en mente. Él está intentando dirigir la discusión en otra dirección, para ayudarnos a excavar más profundo y llegar a la verdad que puede cambiar nuestros corazones.
Alguna vez te ha dicho Jesús, "oigo lo que estás pidiendo, pero no te lo daré. En vez de eso, te pido que hagas un cambio" ¡Por supuesto que te lo ha dicho! Yo no puedo contar las veces que él me lo ha dicho a mí. Y cada vez que lo hace, es porque hay una necesidad para ello.
Si dependemos de nuestro propio entendimiento de lo que necesitamos, nos confundimos, y nos desviamos de los asuntos más profundos donde nuestras almas gritan por una sanación. La respuesta más grande a la oración es la purificación, para que nuestros corazones descansen completamente en el Señor. ¿Estás seguro de que quieres perder esta oportunidad?
¿Si Dios nos diera todo lo que le pedimos en el mismo instante que lo pedimos, cómo llegaríamos a ser más maduros en nuestra fe?. El orgullo nos diría inmediatamente que podemos controlar a Dios.
Pero aún más importante que conseguir lo que pedimos es descubrir la verdad en lo más profundo, que es lo que nos perfecciona. A menudo, Dios nos da lo que queremos solo después de que hemos crecido espiritualmente.
La fe verdadera significa tener la humildad para permitir que Dios sea Dios; permítele permanecer a cargo de tu vida no importa que tan bien o que tan mal piensas que él está haciendo su trabajo.
¿Necesitamos una señal para construir nuestra fe cuando pedimos un milagro? ¡No! Necesitamos solamente a Jesús. Nosotros ya tenemos la señal. Está en cada Misa católica, cuando el pan y el vino son transformados en el mismo Jesús.
Nunca nos falta la prueba de que le importamos a Dios, y que de alguna manera contestará nuestras oraciones: Es visible todo el tiempo si abrimos nuestros ojos. Cuando estamos frustrados con Dios, lo que carecemos es de humildad parar dejar de insistir que sabemos mucho más que Dios, lo que se tiene que hacer y que tan pronto debe suceder.
¿Qué señal estás buscando hoy? Conviértelo en un crecimiento espiritual sonriéndole a Jesús y diciéndole, "Tú eres taaaan bueno conmigo! Gracias. Haz con mi vida según tú voluntad. Yo pongo mi confianza en ti, porque tú eres digno de confianza.
Etiquetas: Necesitamos una señal

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio